¿Volverán las golondrinas?
Es más, en lugar de notificarles del cierre de la fábrica, sus ejecutivos optaron por anunciar a su personal la suspensión de actividades por un par de días para proceder a la fumigación de ambientes. Nadie sospechó que tal limpieza sólo apuntaba a los trabajadores, no a los insectos que...
Es más, en lugar de notificarles del cierre de la fábrica, sus ejecutivos optaron por anunciar a su personal la suspensión de actividades por un par de días para proceder a la fumigación de ambientes. Nadie sospechó que tal limpieza sólo apuntaba a los trabajadores, no a los insectos que la impulsaban.Claro, las intenciones eran evitar la reacción de los afectados, lo que tal vez derivaría en la toma de las instalaciones de la fábrica. Luego apareció en la palestra el Ministro de Economía para informar que la continuidad de esta empresa es insostenible para los intereses del Estado. No hace mucho tiempo que el Gobierno del Estado plurinominal había decidido tomar las riendas de la otrora empresa Ametex, una exitosa iniciativa privada que ya entonces se iba en picada por causa del cierre de importantes mercados externos, especialmente el de los Estados Unidos. Tal vez, ante la necesidad de mostrar que uno de sus objetivos primordiales es impulsar la productividad interna, para generar fuentes laborales, el proceso de cambio decidió la continuidad de la ya agónica Ametex, convirtiéndola en Enatex, gracias al caritativo apoyo del Estado venezolano. Se supone que quien decida encarar una empresa cualquiera, antes que nada debe realizar un exhaustivo estudio de las posibilidades del proyecto que está impulsando, es decir no sólo las condiciones que garanticen el sostenimiento del plan, también las posibilidades de su desarrollo y, claro, de sus mercados.En el caso de Enatex, parece que tales estudios nunca existieron, a lo que se suman la incapacidad para la búsqueda de mercados alternativos, la ausencia de una efectiva lucha contra el contrabando de textiles, incluyendo una fortalecida planta burocrática, cuyos salarios rondaban niveles envidiables.Sin embargo, el problema no sólo se limita a Enatex, también se supo que en la estatal Cartones de Bolivia (Cartonbol), más de 80 trabajadores fueron forzados a asumir una vacación colectiva de cuatro meses, algo que nos recuerda a la crisis de los años 80 que derivó en el Decreto 21060.Todo muestra una postura gubernamental que no se limita a su incapacidad para encarar iniciativas productivas que generen fuentes de trabajo, también la violación de normas elementales del derecho laboral. ¿No eran éstos los factores por los que el MAS dice haber luchado contra el neoliberalismo?


