En defensa del PROSOL
Un contundente bloqueo de las organizaciones obligó a la Gobernación a acelerar los trámites y a desarrollar los instrumentos legales para viabilizar las transferencias “pendientes” desde el 2015.Son varias las preguntas que demandan una respuesta de la actual administración. Primero:...
Un contundente bloqueo de las organizaciones obligó a la Gobernación a acelerar los trámites y a desarrollar los instrumentos legales para viabilizar las transferencias “pendientes” desde el 2015.Son varias las preguntas que demandan una respuesta de la actual administración. Primero: cómo concilian el haber demandado penalmente a don Lino Condori por haber realizado las transferencias el 2014 con un reglamento calificado por Oliva como ilegal, —al no tener la sanción de la ALD— y terminar transfiriendo él mismo, el año 2015 y en esta oportunidad también, los mismos 6.000 bolivianos, basados en el procedimiento establecido en ese reglamento cuestionado. En segundo lugar, llama la atención que con un decreto se haya podido resolver una situación compleja en términos legales, que llevó a consultas al SEA y que motivó discusiones acaloradas entre miembros de la propia alianza gobernante relativas a la irretroactividad de las normas; a no haber devengado oportunamente las obligaciones pendientes (“chambonadas”); a la elaboración de un decreto que “reglamenta” de manera antojadiza el artículo 3 de la Ley Departamental 135 y sin incrementar (que sepamos) el Presupuesto del Prosol 2016, etc.Una frágil tregua social nos permite ahora reflexionar sobre este beneficio que empieza a ser radicalmente cuestionado por los sectores conservadores liderados por la Gobernación tarijeña y que buscan su desaparición.Un estudio reciente realizado por Carlos Hugo Molina muestra cómo, en Bolivia, se están vaciando poblacionalmente extensos territorios. La ausencia en el área rural de algunos “satisfactores básicos” como los servicios, las universidades, hospitales, empleo estable, etc., junto a las condiciones inherentes al régimen mercantil simple que caracteriza la economía campesina, motivan la migración hacia las ciudades. Este es un fenómeno extendido a casi el total de municipios rurales de Bolivia, excepto en Tarija. Esta “anomalía”, consistente en que Tarija es el único departamento de Bolivia cuyos municipios rurales no pierden población y, más bien, mantienen productivos sus campos, se explica en función de, por lo menos, dos factores: el Prosol, por un lado, y la política descentralizadora y autonomista impulsada durante la gestión del MAS en la Gobernación, la misma que sólo mantuvo bajo control directo de la Administración Central un 5% del total de la Inversión Pública departamental ¡y que transfirió más del 80% a sus provincias!En términos económicos, podemos explicar el impacto de estas políticas desde dos conceptos marxistas: el de la llamada “acumulación originaria” o “acumulación por despojo” y mediante el concepto de “composición orgánica del capital”.Karl Marx denomina “composición orgánica del capital” a la relación entre el capital constante y el capital variable. O sea, a la relación entre la masa de capital invertida en medios de producción y la invertida en fuerza de trabajo. Mientras más se desarrolla el capitalismo, mayor composición orgánica del capital, al aumentar desproporcionadamente la necesidad de bienes de capital (máquinas y equipos) en detrimento de la fuerza de trabajo humano directo. Marx demostró, asimismo, que la tendencia al aumento de la composición orgánica del capital explicaba la tendencia a la disminución de la tasa de ganancia, que es otra de las causas de las crisis capitalistas.En el caso de la economía mercantil simple del campesino, el deterioro de la relación de intercambio provoca que el campesino, para mantener sus niveles de consumo, se vea forzado a aumentar los rendimientos de su parcela con el único elemento del que dispone, su propio trabajo, produciéndose un proceso inverso al anterior. Al aumentar la intensidad del trabajo sin un alza correlativa de la inversión en medios de producción, la composición orgánica del capital baja, aumentando el tiempo de trabajo, el valor producido y la transferencia de plusvalía también; con el alza progresiva de los precios de los artículos que consume, el campesino va reduciendo simultáneamente sus necesidades hasta el grado en que puede mantener su subsistencia. En el momento en que este umbral se rebasa el campesino abandona la producción agrícola (o la convierte en actividad complementaria), renta la parcela y se dedica a vender su fuerza de trabajo como obrero agrícola, emigra, o ingresa al “ejército de reserva”, disminuyendo así, con la sobreoferta de mano obra, el salario, recuperando las ganancias de los dueños del capital y haciendo posible su reproducción ampliada. Este fenómeno es denominado por Rosa Luxemburgo como la “acumulación por despojo”, proceso que se desarrolla en los “arrabales” del capital, destruyendo la comunidad campesina y vaciándola hacia las ciudades como mano de obra barata.Mientras el umbral no ha sido rebasado, el campesino intenta aumentar su producción aumentando la intensidad de su trabajo, bajando con ello la composición orgánica de su unidad productiva y transfiriendo así plus valor hacia los sectores más productivos de las ciudades; estos, a su vez, en su proceso de concentración de capital, aceleran la descomposición del campesinado, que así se constituye en una clase en transición a la proletarización y lumpen proletarización.El Prosol, destinado a la inversión en medios de producción por parte de la familia campesina, con todas sus limitaciones y defectos, es una medida anti capitalista que fortalece la economía campesina y aleja el umbral del despojo y la proletarización forzada. Es por ello, entre otras razones, que desde el MAS defenderemos esta conquista social irrenunciable.


