Europa, los inmigrantes y las enseñanzas de la historia

Las paradójicas enseñanzas de la historia cuando respecto a Europa se refiere son a cada cual más peculiares. El continente que tuvo a gran parte del mundo a sus pies, como vasallo, hoy comienza a crear discursos –variopintos- con respecto a los flujos migrantes que buscan en esas tierras...

Las paradójicas enseñanzas de la historia cuando respecto a Europa se refiere son a cada cual más peculiares. El continente que tuvo a gran parte del mundo a sus pies, como vasallo, hoy comienza a crear discursos –variopintos- con respecto a los flujos migrantes que buscan en esas tierras algo de lo mucho que les fue quitado (legalmente o a la fuerza).Quienes llegan en calidad de inmigrantes a Europa de inmediato siente el golpe de la realidad distante, fría e impersonal que circunda esas sociedades para con el recién llegado. Sin embargo, el mundo, gran parte del él, fue muy amistoso con el europeo que parte de su tierra a otros lares.Las relaciones no se establecen en el mismo nivel, uno llega allá para servir desde la escala social más humilde a las que están arriba. Mientras que el caso al revés es distinto, en muchos países el europeo llega en condición de benefactor, así su habilidad sea poca, por lo mismo singular es encontrar algún europeo sirviendo desde la base social, más común es encontrarlos en los niveles medio o superiores.Las diferencias en los ingresos económicos de igual manera son en su generalidad absolutamente distintas. ¿Conoce usted algún tarijeño que haya emigrado a Europa y desde su llegada, bueno digamos dos años después de haber llegado, gane un salario de cuatro o cinco cifras seguidas? Pero además goce de todos los beneficios sociales de un Estado europeo.Pero es más probable que un inmigrante europeo en varios países receptores sí gane más de cuatro o cinco cifras y desde el momento de su llegada, nada de andarse buscando laburo por lo menos un mes.El sainete que están generando desde Alemania para con los inmigrantes de distintos lugares no es más que el inicio del frenazo que se tendrá dentro de poco tiempo para todo emigrante a Europa. Las denuncias surgidas en torno a diversos tipos de agresiones la última noche del año contra mujeres de una ciudad llamada Colonia, no es más que la coartada perfecta para sentar un “correctivo” a todos los que busquen por diversos motivos emigrar a Europa. Los Gobiernos europeos “ya demostraron” su humanidad al recibir inmigrantes de diferentes lugares motivados principalmente por la guerra, algo así como lo sucedido aquí en Sudamérica para cuando las dos grandes guerras en Europa, los recibimos por solidaridad y humanidad, hermosas palabras del verbo cristiano. Incluso antes de las dos guerras esta bendita tierra americana siempre recibió desde los llegados en carabelas hasta los que cruzaron por aire el océano.  Sin embargo acá jamás buscamos motivos para cerrar las fronteras, no buscamos una noche para que nuestras mujeres sufran ataques por parte de esos inmigrantes, todos con rasgos típicos del lugar de procedencia –como se asienta en las denuncias de Colonia-.No. Nosotros no buscamos pretextos llegaron y los recibimos, sin tasa ni medida. Sin embargo allá está ocurriendo lo contrario, el discurso para frenar al inmigrante ha encajado a la perfección: los inmigrantes son violentos y atacan a las personas más delicadas de cuantas habemos aquí, así lo han dicho, con otras palabras claro. La diplomacia europea no habría aprendido  nada  en 2 mil años si lo dijera con la crudeza que escribo.Lo peor del método es que el discurso se ha originado en el mismo Estado que antes nos ha dado lecciones de  cómo limpiar naciones enteras y ese discurso y esa acción suena tan similar a lo ocurrido en 1933 con el Reischtag, que mejor ponemos un punto final a estas observaciones hechas mientras transmiten un reportaje sobre las temperaturas bajo cero que deben aguantar los inmigrantes, no sólo mujeres, sino ancianos, hombres, niños, bebés, en su afán de llegar a una tierra para poder tener una vida mejor. es periodista


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