Las enseñanzas de Venezuela
Esa ley señala que todo –en la lógica del ciclo- debe iniciar, desarrollarse y fenecer. Nada escapa a esta verdad, pinceladas más, pinceladas menos, las aristas son las mismas. Creyeron en Venezuela que el poder era eterno, infinito, y, sin embargo, la realidad les ha demostrado que todo es...
Esa ley señala que todo –en la lógica del ciclo- debe iniciar, desarrollarse y fenecer. Nada escapa a esta verdad, pinceladas más, pinceladas menos, las aristas son las mismas. Creyeron en Venezuela que el poder era eterno, infinito, y, sin embargo, la realidad les ha demostrado que todo es finito y que el poder es un afrodisíaco que cubre con fantasías y espejismos los sentimientos de lo verdaderamente popular.El poder, desde la lógica del ejercicio, parece no tener fin, sin embargo quien maneja poder está siempre al borde del precipicio, un paso en falso y todo acaba.Lo tenebroso del caso es que, sabiendo que esta ley histórica es implacable, existen sujetos que creen poder revertirla, creen poder cambiar su esencia forzando los mecanismos de la misma e intentar perpetuarse en el poder. Esto, sépase de una vez, no es posible.Quienes entienden la severidad del juicio público, entienden la fortaleza de una sociedad cuando dice ¡NO! y cuando dice ¡SÍ! Exponerse a la sanción social es el peor pecado de un político, así pasen los años que pasen. Para nosotros Melgarejo, Daza, los comandantes de la Guerra del Chaco y otros nombres seguirán siendo sujetos vinculados a nuestro odio, a nuestro desprecio.Los gobernantes de Venezuela entendieron el mensaje y participaron en la acción electoral y luego de la misma –y este es el ejemplo mejor- decidieron aceptar sin retacear ningún voto al grupo ganador. He ahí una posición que proyecta la imagen de esos gobernantes más allá de sus mezquinos y estridentes discursos de plaza.La nota dada en Argentina al registrar una participación popular en la elección de su nuevo gobernante tiene su correlato en lo sucedido en Venezuela al aceptar el resultado bajo la premisa del respeto a la voluntad popular, que es quien en definitiva establece las pautas de ese ciclo que hemos venido a denominar ley histórica.No sea Bolivia quien decante en el concierto continental y no esté a la altura de las circunstancias y los vecinos que han demostrado sin mayor violencia de por medio una estatura democrática envidiable. Más allá de lo anecdótico de los discursos del Presidente venezolano, más allá de la figura triste y caprichosa que proyecta la Presidenta argentina en su despedida, que no sea Bolivia quien exagere esas notas. Que sea nuestro pueblo quien establezca las pautas de nuestros ciclos económicos, sociales, políticos, partidarios. Con ello demostraremos que el efecto democracia continental (cuyos ejemplos en Venezuela, Argentina, Ecuador, son destacables) tiene su consecuencia sana también entre nosotros.Si la altura de los caudillos y líderes gobernantes de los otros países está como ejemplo de esa virtud al aceptar la voz de las mayorías, que la altura de nuestros caudillos y líderes no desmaye y los supere en sabiduría y previsión.*es comunicador


