“Periodismo tarijeño del siglo XIX”
Si algo requiere con urgencia y fortaleza Tarija es recuperar su historia, hacerlo desde la óptica académica, ritual, folclórica, no importa; lo verdaderamente necesario es recuperar la historia tarijeña.Este miércoles 16 de diciembre en medio un auditorio lleno de juventud y experiencia se...
Si algo requiere con urgencia y fortaleza Tarija es recuperar su historia, hacerlo desde la óptica académica, ritual, folclórica, no importa; lo verdaderamente necesario es recuperar la historia tarijeña.Este miércoles 16 de diciembre en medio un auditorio lleno de juventud y experiencia se presentó el libro de la investigadora Karina Olarte, un aporte sólido a esa búsqueda constante de la historia tarijeña, en este caso en el sentido periodístico. Obra dividida en cuatro partes, siendo la primera la escenificación del periodismo boliviano a inicios del siglo XIX y dentro de ello el contexto social político, económico de la sociedad tarijeña para entonces existente.La segunda parte abarca los antecedentes del periodismo tarijeño y una primera aproximación a las publicaciones de aquellos primeros esfuerzos periodísticos tarijeños.La tercera y cuarta se vuelcan a un estudio reflejado en dos impresos emblemáticos del siglo XIX y vinculados a los hermanos Luís y Domingo Paz, a quien la autora otorga un crédito alto en el periodismo –para la época-La espiritualidad del libro –digámosle así- está en el rescate de las palabras y enseñanzas de la historia tarijeña, esa espiritualidad refleja la preocupación de una profesional por dejar imperecedero un gesto que haga recordar a las presentes y futuras generaciones las acciones, ideas y gestos de aquellas generaciones viejas tarijeñas. Enseñanzas saludables desde la óptica de la historia, tradición, recuerdo permanente. Desde la visión académica mi comentario es corto y pobre, no teniendo herramientas para valorarlo desde ahí, mi silencio es de respeto.Sin embargo, hago énfasis en el concepto histórico del texto –todo ello es historia y hasta el mismo acto de ayer historia es hoy, y este comentario lo será mañana-, pero me detengo en lo histórico porque considero, como se afirma al principio, que nada más saludable para las presentes y futuras generaciones que dejar plasmadas las enseñanzas de lo anterior.Ahora bien, si es cierto que recuperar la historia es saludable, positivo, considero que también deben ampliarse esas bases y profundizar en esas fuentes. Quedarnos con lo profesado 20 ó 30 años atrás es dejarnos vencer por la comodidad en cuanto al relato histórico, aferrarnos como única verdad al relato “oficial” sin interpelarlo, ni cuestionar su contexto desmejora nuestra proyección. Digo que “Periodismo tarijeño del siglo XIX” es aporte fundamental, pero aún considero que Karina Olarte nos debe su mejor obra. Esa deuda es una constante que nos tiene en permanente atención con respecto a esta prolífica investigadora. Silenciosa, callada, pero efectiva.Para quienes gustamos de la historia y un tanto del periodismo, no ha sido sino una gran ocasión la que tuvimos anoche, momento en que apreciamos un aporte a la sociedad tarijeña, aporte valioso en diWstintos sentidos y eso nos sienta bien, alegría es tal vez el concepto más cercano cuando hojeamos el texto y nos detenemos en su lectura. Felicidades a la autora y a quienes cooperan en estas iniciativas indelebles y quijotescas vinculadas a los libros y las lecturas, en este mundo digital y de alta coyuntura.*es periodista


