Tumpa Pire Entre la ciudad del SÍ y la ciudad del ¡¡NO!!
El anuncio del Presidente Evo, en relación a su decisión de liderar la solución del problema del agua en Tarija, ha generado algunas reacciones contradictorias. De un lado del espectro político, escuchamos a aquellos que, en su mayoría, aplaudieron la decisión, aunque no sin la sentida y...
El anuncio del Presidente Evo, en relación a su decisión de liderar la solución del problema del agua en Tarija, ha generado algunas reacciones contradictorias. De un lado del espectro político, escuchamos a aquellos que, en su mayoría, aplaudieron la decisión, aunque no sin la sentida y justa autocrítica, como la de mi amigo Cala Antelo: “¡¡Qué bien, porque con nuestra autonomía, no hicimos ni una piscina!!”Ellos pertenecen, sin duda, a la ciudad del SÍ. Del otro lado escuchamos voces cargadas de antiguos resentimientos: “Le está quitando competencias a nuestro Gobernador!!”; “¡Vean ahí, nuevamente el centralismo!”; “Estos MASISTAS, solo quieren congraciarse haciendo obras…”. Aquí recogemos, también sin dudas, las voces de la ciudad del ¡NO!El problema del agua en el Valle tarijeño viene siendo, desde tiempos geológicos, un tema central para las especies que lo habitan. En el cuaternario, existían en este territorio enormes lagos y una extensa mega fauna de mastodontes, gliptodontes, macrauquenias y otros que, para sobrevivir, requerían, a su vez de bosques y pastizales abundantes. En un episodio geológico, del cual todavía no conozco explicación, se abrieron, como partidos por un hacha, los “angostos” de San Jacinto, de San Luis y La Angostura, vaciando los lagos y llevando a la extinción masiva de estos mamíferos y especies que hoy conforman la riqueza fosilífera de nuestra región.De entonces a ahora han ocurrido muchas cosas, entre ellas el crecimiento acelerado de la población humana del Valle, la deforestación crítica, la erosión activa y la disminución de los niveles de acuíferos subterráneos, sumados a los regímenes de lluvia cada vez más cortos, pero más intensos. Esto causa que, luego de lluvias extremas, debido a las altas pendientes, el agua abandone a gran velocidad el Valle Central, destruyendo la capa de suelo fértil y todo lo que se interponga en su camino. A esto sigue un cada vez más largo periodo de estiaje y racionamientos.Las políticas públicas actuales, en lugar de enfrentar este fenómeno, en general lo aceleran. En lugar de realizar esfuerzos por “sembrar y cosechar” agua, limpiamos todas las quebradas y aceleramos la expulsión del agua del Valle durante el periodo de lluvias. ¿Qué significa, pues, “sembrar” agua? Simplemente, construir miles de pequeñas barreras y algunas grandes, en las montañas y tierras altas para forzar al agua a detenerse e insumirse en el suelo, alimentando así, tierras abajo, la “cosecha” del líquido que ha perdido su velocidad y que se ha mantenido en nuestros suelos por un tiempo mucho mayor favoreciendo así un ciclo virtuoso que evita la deforestación y la desertificación. Las represas, en la zona de montaña, cumplen también este objetivo, ofreciendo, además, la posibilidad de utilizar racionalmente el agua que se embalsa y no se inyecta en los suelos. De manera que el anuncio de Evo de aportar con mas de 80 millones de dólares inicialmente para represas, agua potable y agua para el riego tecnificado, solo debería motivar a la alegría y a la esperanza en días mejores. Pero, ya ven, desde la ciudad NO, alimentan oscuras sospechas. El poeta soviético, Evgeny Evtushenko, reconociendo este fenómeno como típicamente humano, escribió un verso que merece ser hoy recordado en el calor de este debate. Su nombre, justamente, le da título a este artículo: Entre la ciudad del SÍ y la ciudad del ¡NO!Soy un tren que corre desde hace añosentre la ciudad del SÍ y la ciudad del NO.Mis nervios están tensos como cablesentre la ciudad del NO y la ciudad del ¡SÍ!Todo está muerto y asustado en la ciudad del NO.Parece un despacho tapizado de tristeza.Por la mañana, lustran el parquet con bilis.Tiene divanes de falsedad, paredes de desgracias.Allí mira suspicaz cada retrato.Allí se ensimisma, reservado, cada objeto.No esperes recibir allí un buen consejo,ni un ramo de flores, ni un simple saludar.Las máquinas de escribir teclean con copia la respuesta:¡NO-NO-NO…NO-NO-NO…NO-NO-NO!Y cuando al fin se apagan todas sus lucesy los fantasmas inician su lúgubre ballet.Jamás –ni aunque revientes– boleto lograráspara escapar de la negra ciudad del NO.La vida, en cambio, en la ciudad del SÍ es un canto de mirlo.Carece de paredes, la ciudad es como un nido.Del cielo, cualquier estrella, pide estar en tus brazos.Labios, cualesquiera, piden los tuyos, sin timidez,Balbuceando imperceptiblemente: “Ah, qué tonterías…”La rosa, incitante, solicita ser cortada,y mugiendo ofrecen leche los rebaños,y en nadie hay huella de sospechay adonde quieras ir te llevarán trenes, barcos y aviones.Y con un rumor de años va el agua murmurando:¡Sí-Sí -Sí … Sí-Sí –Sí …Sí-Sí -Sí!El SÍ triunfará, compañero Evo, los tarijeños con esperanza y fe en el futuro ¡somos MAS!


