Educar es liberar

Se afirma que el primer derecho del ser humano, después del derecho a la vida, es la educación; es decir, la estructuración de personalidades éticas, morales, creativas, cívicas, fraternales y paternales, con buenos niveles cognitivos y académicos, amalgamados con una sólida formación en...

Se afirma que el primer derecho del ser humano, después del derecho a la vida, es la educación; es decir, la estructuración de personalidades éticas, morales, creativas, cívicas, fraternales y paternales, con buenos niveles cognitivos y académicos, amalgamados con una sólida formación en valores, capaces de analizar, sintetizar, resolver problemas, tomar decisiones, negociar, demostrar comportamientos de tolerancia a la diversidad, tener capacidad social y saber trabajar en equipo.Educar no sólo es liberar a la persona humana de la ignorancia o de la falta de saber leer y escribir. Es adquirir conocimientos letrados. Es liberarse del odio, de la envidia. Es alejarse de la pobreza económica, de la pobreza de espíritu, de  la miseria humana; por lo que resulta contundente la frase de José Martí, cuando dice: “Ser educado es la única forma de ser libre”.Ser libre es algo muy preciado para la vida del ser humano y se patentiza por la suprema libertad de conciencia de la persona, por la libertad individual, por la libertad de pensamiento, por la libertad de religión, por la libertad de expresión y por la libertad de ser quien se es. Libertad es tener la libertad de ser libre.La libertad es además un derecho humano que se lo debe ejercer con respeto y responsabilidad social, legal, moral y humana; tomado en cuenta que mis derechos terminan donde comienzan los derechos del otro u otros.Libertad es la facultad natural que tiene el ser humano de obrar o no obrar de una o de otra forma, de manera responsable. La libertad es un valor humano, como también es un derecho humano. Libertad es democracia plena, es no a la dictadura, es no a la opresión o sometimiento.Con una educación ordinaria se tendrá como resultado hombres y mujeres ordinarios y, si queremos hombres y mujeres extraordinarios, es necesaria, también, una educación extraordinaria, una educación de calidad para todos durante toda la vida. Para que una educación sea de calidad debe generar conocimientos científicos, técnicos y tecnológicos en niveles de excelencia, así como el logro de aprendizajes emocionales, sociales, éticos y morales, también significativos. La educación debe ser integral; es decir, debe satisfacer los tres principales derechos del ser humano como son: derecho a la prosperidad, derecho a la paz y derecho a la felicidad.Cuando se conceptualiza educación como la simple transmisión de conocimientos, como la simple memorización de contenidos enciclopédicos, como la simple acumulación de conceptos o el simple registro de reglas y fórmulas; no se está formando integralmente al hombre o mujer; por consiguiente, no se estaría educando en la cabal acepción de la palabra, sino y simplemente, instruyendo.Ahora que con la tecnología se considera al planeta Tierra como el patio de la casa de cada uno de nosotros, ahora que debemos considerarnos ciudadanos del mundo; debería universalizarse, también, la educación de calidad para todos, para formar ciudadanos del mundo motivados por progresar, por liberarnos de nuestras ataduras, por trabajar por el bien de todos, por construir la paz no con las armas, sino con el más alto nivel de conciencia humana, de justicia social y  así lograr la ansiada felicidad, a la que aspiramos todos.No habrá prosperidad, paz y felicidad en el mundo, si no contamos con vida en el planeta en el que habitamos y para que la vida en el planeta Tierra no desaparezca, se requiere de una educación de calidad, para que de manera holística, todos actuemos  con sabiduría y responsabilidad para prolongar lo más indefinidamente posible, la vida en general.Con una educación de calidad y para todos sin discriminación alguna, a lo largo de la vida, tendremos mejores niveles de comprensión y por consiguiente mejores niveles de conciencia solidaria para trabajar en armonía por el logro de los más grandes objetivos de vida.Si educar es liberar, eduquémonos lo mejor posible para liberarnos de la inminente amenaza de muerte de nuestro planeta y construyamos el paraíso terrenal en el que aspiramos vivir.


Más del autor