Elecciones en Argentina, ¿qué esperar del cambio?
Al parecer se consolida una muy estrecha victoria de la derecha argentina en el último balotaje del domingo. Faltando muy poco para finalizar el conteo la distancia inicial de un 9 por ciento se ha reducido constante y peligrosamente: ¡51.45 por ciento contra 48.55 por ciento!El político...
Al parecer se consolida una muy estrecha victoria de la derecha argentina en el último balotaje del domingo. Faltando muy poco para finalizar el conteo la distancia inicial de un 9 por ciento se ha reducido constante y peligrosamente: ¡51.45 por ciento contra 48.55 por ciento!El político conservador Mauricio Macri recibe un país muy diferente al que recibiera, en 2003, Néstor Kirchner.Las políticas sociales implementadas por los “K” redujeron año tras año los índices de desigualdad, medidos por el coeficiente Gini, además de registrar un incremento sostenido del producto interno bruto, desde los 234 billones de pesos en 2001 (pesos de 1993), hasta los 470 billones el 2012.Es más, Argentina y Bolivia lideran el tablero continental en lo que hace a la reducción de la inequidad en la última década. En Argentina, el coeficiente de Gini creció de 0.450 a 0.533 en el periodo 1992-2002, declinando a 0.442 en 2010 y a 0.423 en 2013.Para la Profesora Nora Lustig, de la Universidad de Tulane, los factores que llevaron a estos cambios fueron: la reducción de la desigualdad en los salarios y transferencias progresivas desde el Gobierno a los sectores sociales más desprotegidos. Argentina estuvo utilizando el 27 por ciento de su PIB en gasto social, —una cifra que creció constantemente en el periodo de los Kirchner—, recursos destinados a programas de apoyo a las madres o a los jóvenes estudiantes, en la forma de estipendios mensuales. De la misma manera, la moratoria del Gobierno Federal al sistema de pensiones, permitió que muchas más personas se jubilen, incluso cuando muchos no completaron sus aportes. La cobertura de pensiones creció desde un 66,1 por ciento el 2003 al 93,4 por ciento el 2013, ¡una de las más altas de Latinoamérica!Sin embargo, los académicos concuerdan en que todas estas transferencias y esquemas de pensiones sólo explican el 30 por ciento de la disminución en la desigualdad. El factor más importante fue el mercado del trabajo, que vio una expansión de aquellos sectores intensivos en mano de obra, generada por la recuperación económica que siguió a la crisis del 2001; el desplazamiento hacia los sectores industriales que requieren mano de obra menos calificada; y al resurgimiento de la influencia de los sindicatos, de cuya lucha se obtuvo un crecimiento constante del salario mínimo.En la medida en que los sectores populares mejoraron sus ingresos, la clase media se expandió del 21,9 por ciento en 2000 al 34,4 por ciento el 2012. De la misma manera, la incidencia de la pobreza total o extrema (ingresos menores a 4 dólares/día), cayó de 42 a 25,3, ¡una reducción que abarca a casi 5,7 millones de personas!En general, estamos hablando, en nuestros dos países, “mutatis mutandis”, de una política que complementa o contrarresta las fuerzas del mercado con las acciones del Estado, orientadas éstas, en el caso boliviano, por la idea socialista, por criterios redistributivos y por el ideal superior de una sociedad sin clases.Por todo ello, de acuerdo al economista y analista internacional, Ernesto Mattos, “La Argentina que recibe Macri es la de un 5,9 por ciento de desempleo, un 8 por ciento de deuda en cuanto al Producto Interno Bruto (PIB), un riesgo país de 481, un sistema financiero con una morosidad del 2 por ciento (del 40 por ciento que había en el 2002), en síntesis, “una Argentina ordenada en términos económicos y financieros”.Mattos, asimismo, considera que la política exterior de Macri estará inclinada totalmente hacia EEUU y la derecha continental. ¿Qué significa esto? En una reciente entrevista en TeleSUR, Mattos afirma que “Macri buscará afiliarse al Acuerdo Transatlántico de Libre Comercio e Inversión (TTIP), buscará firmar tratados de libre comercio en la región y con Europa. También buscará retomar el Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA), que fue derrotado en 2005, precisamente en Argentina”, afirmó.Según el periodista y experto en relaciones internacionales Alberto López Girondo, el electo presidente y su aparato comunicacional-represivo, tomarán también medidas de alto impacto a corto plazo.“En los primeros días intentará arremeter contra los principales líderes políticos kirchneristas, especialmente Cristina Fernández. Viene una campaña negativa de los medios de la derecha y el Ejecutivo contra los designados por Cristina en el Banco Central, el organismo que fiscaliza los medios y los jueces de la Corte Suprema que fueron elegidos por el Senado”. Esta política continuará, de acuerdo a las mismas fuentes, con campañas de desprestigio y calumnias fabricadas contra los posibles candidatos del relevo peronista en el próximo periodo. Esto incluye, por supuesto, la criminalización de cualquier observación administrativa y la utilización de los recursos públicos a su disposición para inundar con “vendettas” procesales los estrados judiciales.A pesar de estas estrategias de amedrentamiento, típicas del fascismo, lo que no está claro aún es la forma en que se intentará desmontar la compleja trama de subsidios y beneficios que los sectores populares hoy consideran un derecho adquirido al que no renunciarán. La clase obrera y el pueblo trabajador argentino tienen la palabra.


