Los hospitales de la esperanza y la verdad

Desde hace poco más de tres meses atrás circulan por nuestro departamento cuatro unidades móviles que prestan diferentes servicios a una cantidad inmensa de población que hasta ahora –en muchos casos- jamás pudo ser atendida en sus dolencias por un especialista del área.Poblaciones como...

Desde hace poco más de tres meses atrás circulan por nuestro departamento cuatro unidades móviles que prestan diferentes servicios a una cantidad inmensa de población que hasta ahora –en muchos casos- jamás pudo ser atendida en sus dolencias por un especialista del área.Poblaciones como Trementinal, cerca del río Tarija, Timboy, Mecoya, Tariquía, Chocloca y muchas más recibieron por vez primera la visita de un equipo multidisciplinario de especialistas médicos que hicieron diferentes atenciones.Cuatro hospitales móviles que brindan atenciones en: pediatría, ecografía, odontología, medicina general, ginecología, laboratorio, glicemia, pruebas rápidas, VIH, etc. Además de facilitar y socializar información sobre Chagas, cáncer, vacunas y diferentes otros proyectos de salud.La población tarijeña en provincias y en el campo de esas provincias fue siempre utilizada en función de campañas proselitistas, en función de un discurso demagógico; población utilizada para llenar un espacio y apoyar al caudillo del momento. Sin embargo, luego de ese momento esa misma población fue ignorada, fue invisibilizada, la arrinconaron fuera de las prioridades y se la sojuzgaba hasta la próxima oportunidad en que era necesario utilizarla. A pesar de sus necesidades, de sus motivaciones y condiciones de vida, nada debía mencionarse. ¡Hay muchos para utilizar y acarrear! ¡Manden camiones súbanlos y tráiganlos!La historia de la población de área rural en Tarija es un hueco en nuestra historia departamental. Pocas veces se detuvieron nuestros estudiosos en revelarnos información sobre esta población, la forma en que llegó, las formas y medios que utilizó para sobrevivir y desarrollarse hasta hoy. Ese vacío es gigantesco, pero no debemos dudar de que las características que podrían ser explicadas en la evolución histórica de ese segmento de población tarijeña son las mismas que mencionamos anteriormente, sojuzgados, ignorados, invisibilizados, en fin: ¡utilizados!Ahora, al parecer, comienza un cambio para arriba porque –por lo menos- en salud desde hace poco más de tres meses circulan por los caminos de nuestro departamento cuatro hospitales móviles que cubren la demanda de salud en esas regiones apartadas de los centros urbanos.La consecuencia de esta acción la veremos en pocos años más, veremos un cambio en la actitud de esas personas, veremos una población más sana, más fuerte. No es necesario mencionar aquí la trascendencia de una acción de este tipo en el desarrollo humano del departamento. La iniciativa de esta acción corresponde a un espíritu amplio, corresponde a una persona de bien, corresponde a quien sufrió en carne propia esa indiferencia, ese olvido histórico.¿El porqué un hecho de este tipo queda casi imperceptible ante la sociedad? Porque una nube de rencor, envidia, resentimiento acecha siempre las iniciativas de este tipo. Porque la mezquindad de espíritu afecta a grupos sociales que se han visto sobrepasados en sus capacidades. Esa calidad de espíritu que entregó el campo gasífero de Margarita, ese espíritu que -yendo más atrás en el tiempo- entregó las tierras del departamento a otros departamentos, a otras naciones. Ese espíritu dañino es el que prevalece todavía, lamentablemente, en algunos segmentos de la sociedad y por ello ese silencio para con una de las acciones más nobles de la vida, brindar salud, generar esperanza y verdad.

*es periodista


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