Hacia una gestión descentralizada de las aguas residuales

Al final del mismo, sugería avanzar en una mejor concepción del diseño y ubicación de la Plata de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) y daba un primer respaldo a la iniciativa del Municipio para su complementación con micro plantas de manejo descentralizado.Vale la pena, ahora,...

Al final del mismo, sugería avanzar en una mejor concepción del diseño y ubicación de la Plata de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) y daba un primer respaldo a la iniciativa del Municipio para su complementación con micro plantas de manejo descentralizado.Vale la pena, ahora, reflexionar sobre salubridad y calidad ambiental en sistemas centralizados y descentralizados de manejo y tratamiento de aguas residuales.Es conocido, en círculos de ambientalistas, el resultado de una encuesta, desarrollada en Inglaterra, sobre el invento más importante de la humanidad. De manera contundente, ¡el ganador fue el retrete con tanque de agua! Este dispositivo fue, de lejos, mejor valorado que la rueda, el teléfono o la computadora. La higiene y la comodidad, además de su universalidad, son valores centrales en nuestro tiempo. Sin embargo, el popular invento está empezando a cuestionarse desde la perspectiva de la sostenibilidad, de los costos y del uso eficiente de los recursos.Según la investigadora Margot Franken (Gestión de aguas – Conceptos para el nuevo milenio, pp 52), “Cada año se utilizan aproximadamente 15 mil litros de agua potable por persona, para la eliminación de solo 35 kilos de residuos fecales y 500 litros de orina”.Es evidente, entonces, que luego de la obtención cada vez más difícil de fuentes de agua limpia y su costosa potabilización y transporte hasta nuestros hogares, el destino mayor que le damos al agua limpia es el retrete y su correspondiente inutilización para el consumo humano.Sólo en la ciudad de Tarija, usando los datos de Franken, “ensuciamos” 3.075 millones de litros de agua potable por año para transportar nuestros residuos sólidos hasta la costosa PTAR.Existen, adicionalmente, los problemas generados por los residuos hospitalarios e industriales que, al mezclarse con las aguas negras de los hogares, complotan contra la posibilidad de usar las descargas en el retrete para la obtención de nutrientes como el fósforo o el nitrógeno, los mismos que son adquiridos para la agricultura con divisas. En resumen, gastaremos mucha energía y recursos financieros para recolectar y transportar estos químicos a la PTAR, —donde serán destruidos produciendo lodos que, en general, no le sirven a nadie—, y luego, ¡gastaremos aún más comprando buena parte de los recursos destruidos en el extranjero! Finalmente, las aguas provenientes de las lluvias, —que lavan metales pesados, grasas, aceites, venenos, pesticidas y tanta otra cosa que podemos imaginar, desde nuestros techos, patios y calles, y también van a los canales que desembocan en la PTAR—, constituyen otro factor contra la sostenibilidad de los sistemas centralizados, altamente vulnerables a estos fenómenos de tormenta o inundaciones.Pero con la construcción de la PTAR no terminan nuestros problemas. Se calcula que entre un 10% y 20% de las aguas negras transportadas en costosos emisarios, se pierden y contaminan los acuíferos subterráneos. El costo del mantenimiento del emisario es creciente debido, entre otros, a la corrosión agresiva que producen las aguas negras. Para qué hablar de los daños generados por accidentes o por derrumbes.De manera que debemos considerar la PTAR como un componente más de una solución compleja y no como el remedio final. Su mejor aporte es el tratamiento masivo de las aguas negras de una manera costosa en términos financieros y técnicos, que garantiza, si está bien construida, que las aguas tratadas presenten índices de contaminación adecuados a las normas sanitarias.A este componente debemos sumarle, por supuesto, las microplantas distribuidas estratégicamente, gestionadas de manera descentralizada y diseñadas con la última tecnología. Este es un acierto del Municipio que tenemos que respaldar y que permitirá una larga vida a la macro inversión en la PTAR.Otros componentes de la solución son: la obligada instalación de interceptores o “trampas” de grasas en todos los restaurantes públicos, en maestranzas, en domicilios con más de 20 habitantes  y en todos los edificios de apartamentos; el tratamiento por separado de las aguas industriales, en particular curtiembres y bodegas; la depuración de las aguas provenientes de hospitales y postas sanitarias.Volviendo al invento del milenio, el retrete, nada cuesta colocar en el interior del tanque una botella descartable y así reducir en dos litros la descarga. ¡Sólo en la ciudad de Tarija, esta medida permitiría ahorrar casi 1.200.000 litros de agua potable por día! Seamos parte de la solución.


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