Los 18 mil millones que no pudieron hacer un digno hospital
Fueron 18 mil millones de bolivianos que cruzaron Tarija desde el año 2010 hasta mediados de este 2015. De esa racha millonaria nada quedó sostenible, todo en maquetas de plastoformo y proyectos de humo, el más osado.Una cantidad sideral, inmensa de recursos económicos que no puede uno...
Fueron 18 mil millones de bolivianos que cruzaron Tarija desde el año 2010 hasta mediados de este 2015. De esa racha millonaria nada quedó sostenible, todo en maquetas de plastoformo y proyectos de humo, el más osado.Una cantidad sideral, inmensa de recursos económicos que no puede uno imaginar y que sólo dejó nuevos ricos y mismos problemas, y entre esos problemas el principal, el más importante, el de salud.Nuestro hospital fue construido para una población no mayor a las 100 mil personas, sin embargo hoy presta atenciones a más de 200 mil personas que solicitan esa atención y provienen del departamento así como de los departamentos de Potosí y Chuquisaca, principalmente. La cantidad de enfermos ha sobrepasado la capacidad de atención de nuestro centro hospitalario, no son suficientes los esfuerzos que ponen los actuales profesionales y administrativos para que esas atenciones se multipliquen y traten de satisfacer la demanda.Los clasificadores de enfermedades señalan que nuestra población enferma, si es menor de edad, por afecciones respiratorias, digestivas, de piel, endocrinas. Mientras que si es población adulta las dos primeras categorizaciones se mantienen y la tercera entre nuestra población adulta es aquella vinculada al aparato génito urinario.Esto sumado a los motivos por las que muere nuestra población (cáncer – Chagas – accidentes terrestres) hace imperiosa una respuesta de nuestro principal centro hospitalario. Pero no se espere ello.Los 18 mil millones de bolivianos tienen un destino desconocido en el caso de nuestro sistema de salud. Se sabe poco, pero se sabe, que mucha de esa plata se destinó para obras faraónicas y vulgares que nunca terminaron.Esa serie estadounidense de dibujos animados que menciona el timo que sufre el pueblo de Springfield con el Monorriel, es superada con creces con la realidad que sufrimos en Tarija en los últimos años. Cantidades inimaginables de dinero se gastaron en gasolina, en viajes, en empanadas, en productos de ornamento sin gusto, estilo ni utilidad, en compra de bienes y servicios ordinarios y ahora inservibles. Pero nada notable o muy poco en nuestro hospital. Realmente se desconoce el destino de esos 18 mil millones porque hoy los índices de salud del departamento son los mismos o peores que hace 20 años.El ejemplo modelo de lo mal destinado que estuvo ese dinero es que nada llegó -y si llegó fue con bastante “contaminación”- al hospital de Tarija, noble centro que, a pesar sus contingencias, hace lo imposible por responder la magnitud de una demanda de atenciones que bien fueran atendidas si un poquito de esos 18 mil millones se hubieran destinado -y bien- para ampliar y adecuar esas instalaciones en bien de la sociedad.Tarija no tuvo líderes a la altura de su coyuntura histórica, aquellos mamotretos que predicaban un no sé qué de “intereses sagrados vinculados a la tierra”, nos han demostrado su capacidad, igual a nada.Una mejor conducción requiere en la actual circunstancia nuestro departamento. ¡Salvemos lo poco que queda! Prioricemos nuestra atención y esfuerzos en aquello que es vital a una sociedad, muy pocos aspectos comparables al hospital, ahí deben dirigirse nuestras acciones y ahí encontraremos alivio –en muchos casos- a nuestros problemas. Es urgente una lucha social por un hospital digno, lo que no hicieron quienes manejaron los 18 mil millones que se haga ahora con la guía de personas sanas, íntegras y fundamentalmente dignas. Necesitamos ese nuevo tiempo. Nos urge.*es periodista


