Tumpa Pire: El Campo Eucarístico y La Matara
El artículo continua: “El lugar exacto es el cerro La Matara, en el que se cuenta que se realizaron cruentos combates entre los españoles y chiriguanos, y de ahí proviene el nombre.”Vale la pena, al respecto, realizar algunas reflexiones. En primer lugar, no es la primera vez, en Tarija,...
El artículo continua: “El lugar exacto es el cerro La Matara, en el que se cuenta que se realizaron cruentos combates entre los españoles y chiriguanos, y de ahí proviene el nombre.”Vale la pena, al respecto, realizar algunas reflexiones. En primer lugar, no es la primera vez, en Tarija, que se utiliza un sitio de presencia y memoria indígena, para instalar sobre él la versión y simbología dominante, criollo-española, sin poder borrar así las huellas de los vencidos.Eso ocurre, por ejemplo, con la imagen de la virgen de Chaguaya, instalada en un sitio de adoración pre colombina, donde la presencia de dos cerros en forma de senos, y un río, le valió entonces el nombre quechua de “Chaguaya” que quiere decir “dame leche”.Es el caso del Leprosario de Lazareto, lugar en el que se confinaron a esclavos negros traídos de Yungas, que contrajeron la lepra blanca en Entre Ríos, lugar al que habían sido enviados para trabajar las haciendas cafetaleras y tabacaleras de la época. Cumpliendo normas medioevales, los enfermos salían una vez al año, rogando a San Roque, en triste y dolorida marcha, anunciando su paso por las calles con el chasquido obligado de las cañas y cubiertos los rostros y el cuerpo, solo adornando su cabeza con plumas y símbolos africanos. En algún momento, ante el temor de que la enfermedad se propague de manera incontrolable, algunos“tarijeños”, de cuyo nombre no quiero acordarme, se organizaron en partidas de caza y asesinaron a los leprosos, prendiendo fuego al leprosario! Hoy, nuestros “chunchos” recrean sus marchas y canticos penosos marchando por miles en estos meses de agosto y septiembre.Podríamos seguir, enumerando los casos en que el folklore carnavalesco rescata episodios intensos para la memoria histórica, por ejemplo, las marchas de los morenos o el exterminio de los tobas, pero nos detengamos un momento en lo que pasó ese19 de agosto de 1548, probablemente en el sitio de La Matara o lugares aledaños.El 4 de julio de 1574, implementando las directivas del virrey Toledo, Luis de Fuentes, entonces administrador de minas en Apacheta, fundó la ciudad de Tarija con el propósito de frenar definitivamente a los “chiriguanaes”. A partir de entonces, las acciones de exterminio contra ellos fueron tan cruentas como exitosas. Los españoles quemaban sus pueblos y, con ellos, sus cosechas almacenadas en “pirhuas de maíz” que eran así preservadas como reserva para pasar el invierno. Su destrucción los condenaba al hambre y la muerte seguras. Estas excursiones llevaban ya 10 años cuando, el 17 de agosto de 1584, agotados, sin casas ni comida, los indígenas finalmente enviaron una embajada para negociar su rendición a cambio de alimentos. Luis de Fuentes les dio algunos regalos y acordaron reunirse para tal efecto el 19 de agosto, en lo que se conocía como el pueblito indígena de Marachiui, cerca del río. Luis de Fuentes, el Capitán Miguel García de Loxas, Francisco Antón, el Teniente General Diego García de Paredes y el Capitán Francisco Hernández, prepararon la mortal encerrona.Apenas el enorme grupo de hambrientos, hombres, mujeres y niños, se había concentrado cerca de las “barrancas altas “, según testimonia Luis de fuentes, para comer los dos cuartos de carnero y otros “presentes” entregados piadosamente por los cristianos de la conquista, se activó la trampa. Primero, el teniente general Diego García gritó “Córdova” que era la señal para prepararse para el asalto, luego, el dicho teniente gritó “Toledo”, que era la seña convenida de antemano para atacar. Los españoles embistieron contra la población indígena descargando sus arcabuces y enterrando en sus vientres las espadas y dagas del mejor acero toledano…El documento 813, del Tomo VI, del Corpus Documental Historia de Tarija, transcripción de una carta escrita el 8 de Septiembre de 1548 por el propio capitán Luis de Fuentes a la Audiencia, contiene este escalofriante relato: “[cuando llegué al sitio del combate, los indios] comenzaron a huir, dejando muertos a orillas del dicho río muchos indios chiriguanaes, y otros muchos que fueron heridos; unos llevaban las tripas en las manos, cayendo muertos a trechos, y otros, los cuchillos carniceros metidos en los cuerpos, sin haber lugar de sacárselos, y otros heridos de arcabuzazos. Fui siguiéndolos por la montaña con 19 hombres hasta tres tiros de arcabuz, llenando el rastro de la sangre que dejaban por donde iban”.A su retorno de la persecución, continúa Luis de Fuentes, “…los capitanes me salieron al encuentro, y me presentaron cuatro cabezas de indios principales que ellos mataron; las mande a poner en cuatro palos altos a las orillas del dicho rio…”El jueves 20 de agosto, un anciano guaraní llegó para averiguar si había caído entre los muertos el principal Sairica. Entre otras cosas dijo: “Que quieres Capitán? Que nos has acabado casi a todos. Entre los que ayer murieron, mataste a nueve principales, llamados Maricure, Ytolaba, Comareba, Taribe, Yangaupo, Porema, Guamail, Taparre y Taparandú”.Se dice que esta traición artera remordió la consciencia del Capitán y Justicia Mayor Don Luis de Fuentes y Vargas hasta su muerte en 1598, consolidó la presencia española y dio inicio a la retirada guaraní del Valle para continuar su resistencia en los montes del Chaco.Imaginamos que hoy, desde la Plaza que lleva su nombre y despliega su estatua, Luis celebra, junto a las almas en pena de sus capitanes asesinos, que La Matara, sea transformada de campo de muerte a Campo Eucarístico, y así le llegue algún perdón celestial y olvide la historia que ahí existía un pueblo guaraní.


