Nené y la regeneración política
No ha habido una revolución, pero una nueva generación política toma las riendas
Con la posesión de María René Soruco como gobernadora de Tarija se culmina un proceso de regeneración política en Tarija – al menos en el valle central – que venía siendo demandado por la población de forma insistente, aunque a última hora mostrara reticencias a las estridencias.
El término es “regeneración”. No se trata de una sustitución de las élites tradicionales ni mucho menos de una revolución, sino más bien una renovación, un recambio generacional que necesariamente debe incorporar los valores de su contexto a su forma de hacer política.
María René tiene 44 años; Mario Cossío fue electo Prefecto con 46 y antes ya había sido diputado y concejal. Óscar Montes fue electo alcalde de Cercado con 39. Gonzalo Ávila tiene 40. No es una cuestión de juventud más allá de que el término se haya resignificado en los últimos 20 años en los que la vida se alarga y nadie quiere crecer.
Adrián Oliva tenía 35 cuando ganó la elección en 2015, pero la vieja guardia tenía cuerda para rato. Esta vez Gobernadora y vicegobernador no son hechos aislados: Fabián Ochoa cobijado por el MIR, Marco Gutiérrez como jefe de bancada de CDC, el inefable Rodrigo Delgado, copy-paste de otra joven promesa como Waldemar Peralta o Mariela Baldivieso representan la juventud.
El asunto tampoco se queda en la Asamblea ni son solo aquella generación fascinada por el primer impulso autonomista: Marcelo Zenteno presidirá un Concejo en el que también aparecen Renán Justiniano o Marysabel Romero Lea Plaza, pero la regeneración llega más lejos: los jóvenes Joel Quisbert en Entre Ríos y Gilmar Miranda en Padcaya también muestran el nuevo impulso de los tiempos.
Gabinete y gestión, la prueba del algodón
Este martes María René Soruco y el resto de ejecutivos posesionarán a sus ejecutivos, donde se comprobará si el recambio se completa, aun así será durante la gestión donde se acomoden las cargas.
Los relevos entre semejantes (Paz – Montes, Morales – Arce, etc.,) no han dejado buen sabor de boca últimamente. Más bien todo lo contrario. Sin duda que Soruco y Ávila por su lado, y Cossío y Lea Plaza por el suyo, han tomado debida nota de los errores cometidos por unos y otros y lo que ello ha conllevado.
No se trata de acomodar el jarrón chino donde se acomode y quede bonito, sino de encontrar un lugar que garantice viabilidad y éxito en la misión.
Y no hay duda de que no faltarán quienes azucen la discordia.





