Así fue la controvertida gestión de Rodrigo Paz en la Alcaldía de Tarija (2015 – 2020)
Electo con 60% de los votos, no tardó en romper con su mentor. Planteó una visión futurista de Tarija que aterrizó poco. Las obras de cemento se convirtieron en su talón de Aquiles
Rodrigo Paz Pereira fue designado en 2015 candidato al Gobierno Municipal de Tarija por el movimiento Unidos para Renovar (UNIR), una de las tantas escisiones del MIR y que desde 2005 venía gobernando la Alcaldía con un puño de hierro, concretamente el de Óscar Montes.
Montes había decidido saltar a la Gobernación luego de tres gestiones consecutivas al frente del municipio. La decisión no cayó bien a la vieja guardia de UNIR, que alguna vez fueron los jóvenes impetuosos que desbancaron al histórico MIR. Como fuere, Rodrigo Paz Pereira ganó la elección a la Alcaldía con 55% y siete concejales luego de un pacto con el MNR, que colocó a Alfonso Lema Grosz en la lista de UNIR, quien se encargaría después de la presidencia del Concejo.
Estas son las principales acciones tomadas e impulsadas por el exalcalde Rodrigo Paz, hoy candidato a la presidencia por el Partido Demócrata Cristiano (PDC), ya en segunda vuelta:
Saneamiento y agua
La provisión de agua potable era uno de los grandes problemas de la ciudad en la primera década de este siglo junto a la inexistencia de una planta de tratamiento de aguas residuales. Al final de la gestión anterior, el problema había remitido con la instalación de una docena de pozos elevados, pero Paz avanzó más y completó junto a la Cooperación Internacional un proyecto para garantizar la provisión para “un millón de ciudadanos”, una cifra muy lejana a la actual, que es de 200.000 ciudadanos.
La planta de tratamiento de aguas residuales se puso varias veces en agenda, pero se avanzó poco al depender de la coordinación con el Ministerio de Medio Ambiente, con quien la sintonía era mala. Junto al gobernador Adrián Oliva inauguraron una planta menor en San Blas, que cubre parte de las necesidades en la ribera derecha del Guadalquivir, pero el desafío mayor quedó pendiente.
Tampoco se logró cerrar el botadero municipal ni convertirlo en Centro de Tratamiento de Residuos Sólidos más allá de algunas iniciativas de reciclado puntuales.
Impuestos y gestión
Rodrigo Paz no hizo una reforma tributaria profunda, pero sí modernizó y digitalizó el levantamiento de datos, recatalogando muchos inmuebles, lo que fue recibido por los ciudadanos como un incremento de impuestos municipales y tasas.
Por otro lado, modificó el sistema de compras menores a través de un sistema digital que permitió a más ciudadanos acceder con ofertas. Él considera que eso fue parte de la ruptura de relaciones con UNIR.
Pese a ser uno de los municipios mejor dotados económicamente, optó por el endeudamiento privado para completar algunos colegios y también para adquirir nuevas pantallas de iluminación Led para la ciudad, cuyo pago se sigue haciendo a través del servicio.
Movilidad urbana
Rodrigo Paz, ya desde el Concejo Municipal, fue uno de los impulsores del famoso estudio de la Corporación Andina de Fomento (CAF) para ordenar el crecimiento de la ciudad y sus necesidades de movilidad, sin embargo se aplicó poco.
Sostuvo un pulso con los choferes del transporte urbano en el que acabó cediendo a las presiones tras varias jornadas de paro. La tarifa subió y los vehículos no mejoraron ni se instalaron paradas.
En un acto con Álvaro García Linera se puso en agenda el apoyo nacional para la construcción de la segunda circunvalación, pero no avanzó.
En medio de la pandemia se colocaron algunos carriles bici en el centro de la ciudad que nunca se consolidaron y retrocedieron hasta su extinción en cuanto se restableció el tráfico.
No avanzó en la peatonalización ni en la creación de nuevas áreas verdes o de esparcimiento. Si se regularizaron muchos asentamientos históricos con planimetrías oficiales y se incrementó la mancha urbana en muchos kilómetros.
También fracasó el proyecto “Ciudad Inteligente”, que colocó diferentes cámaras de seguridad por toda la ciudad, pero que apenas han contribuido en nada y hoy están en su mayor parte sin utilidad.
Infraestructuras
El gran conflicto de Rodrigo Paz surgió alrededor de su selección de obras. Primero fue la construcción de un “Hito turístico” en la intersección entre Avenida Panamericana, Avenida Integración y Avenida Circunvalación, que hace las veces de bienvenida oficial a la ciudad y que consta de una plaza redonda de cemento, algunos bancos y un mástil de 50 metros en el que ondea una bandera gigante alusiva a la fecha o mes. Su costo, de 5,5 millones de bolivianos, invertidos en una zona donde falta asfalto y provisión de agua, fue cuestionada.
Además ordenó construir una docena de puentes contemplados en el Plan General de Ordenación Urbana para unir diferentes barrios. Muchos de ellos siguen sin ser inaugurados y/o asfaltados. La atención se la llevó sin embargo el puente 4 de Julio, en el corazón de la ciudad, a 400 metros del todavía útil puente San Martín y algo más de un kilómetro del puente Bicentenario. Su forma monumental en forma de arco sostenido no acabó de convencer a la ciudadana en la justificación de su precio: 10 millones de dólares de los de entonces, lo que despertó numerosas críticas pese a que fue avalado por el Concejo Municipal.
Paz cree que hubo ensañamiento por intereses políticos y por el interés de constructoras tarijeñas que quedaron al margen del proyecto. Sin rotonda en la avenida Víctor Paz Estesoro, el puente sigue teniendo hasta hoy problemas para dar fluidez al tráfico y por ende, de utilidad. Varios expertos recuerdan que se debía priorizar el puente “Isaac Attie”, uniendo Aranjuez con la Avenida Integración a la altura del Mega Center precisamente para poder desahogar el tráfico en horas pico y cuando hay eventos.
Servicios Sociales
En la gestión de Rodrigo Paz al frente de la Alcaldía de Tarija se elevó a la categoría de Secretaría a la Dirección Familia, constituyéndose en la primera del país. Desde ahí se gestionaron problemas relacionados a la infancia y mujer. Fortaleció el Servicio Legal Integral Municipal (SLIM) y la Defensoría de la Niñez, creando otro programa pionera por el cual se asignaron psicólogos orientadores a cada colegio, algo que fue bien valorado por las juntas vecinales, que aún los reclaman.
En este apartado también licitó un proyecto de suplemento alimentario para escolares que fue cuestionado por su elevado gasto y escasa utilidad.








