Sin embajadores
Argentina y Brasil protagonizan una crisis diplomática
La relación política de Argentina y Brasil se encuentra en su punto más bajo en décadas
Los reiterados insultos del presidente de Argentina, Javier Milei, a su homólogo de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, provocaron la peor crisis de la relación bilateral de las últimas décadas entre los países que representan las economías más grandes de Sudamérica y los principales socios comerciales de la región.
A partir de esta semana, ninguno de los dos países tiene embajador mutuo, ya que Brasil decidió retirar por tiempo indefinido al diplomático Julio Bitelli de Buenos Aires; además, le pidió al argentino Daniel Raimondi que dejara Brasilia y volviera a Argentina, lo que consolidó un inédito pleito que cubre de incertidumbre la relación bilateral.
La pelea continuó este miércoles, ya que el canciller argentino Pablo Quirno lamentó la decisión de Brasil y advirtió que Milei no se va a disculpar.
"Creemos que hay otro camino para preservar la relación entre nuestros países, la verdad que es lamentable también que de alguna manera se quejen de injerencias en procesos electorales cuando el propio presidente Lula visitó, previo a las elecciones del año pasado, a la (ex)presidenta Cristina Fernández Krichner en su prisión domiciliaria, y no hubo de nuestra parte ningún tipo de queja", afirmó en conferencia de prensa.
"Son las reglas del juego, el presidente Lula, su Gobierno, ha proferido insultos a nuestro presidente que no han sido contestados. Es una cuestión más de fondo que de formas, tenemos diferencias ideológicas profundas. La región está cambiando, nosotros lo celebramos y esperamos que eso también suceda en Brasil", agregó al reiterar que el Gobierno argentino no quiere que Lula sea reelecto.
El canciller de Brasil, Mauro Vieira, recordó que la decisión se fundamentó en las constantes agresiones de Milei a Lula. "Fueron cuatro manifestaciones consecutivas, en el espacio de una semana, en las que el presidente de Argentina se refirió de una forma muy grosera, de una manera inaudita que nunca se había visto, muestra un patrón constante", advirtió al considerar que el Gobierno argentino jamás dio explicaciones satisfactorias.








