Carrera electoral: Segunda fase

Popularmente, la publicación de encuestas da por cerrada la etapa de la pugna de la inscripción, y en este caso valida a Rodríguez y elimina a Dunn y Morales, pero todo está por ver

Con la publicación de las primeras encuestas electorales y su particular sistema de seleccionar muestras, asignar errores y determinar blancos, nulos e indecisos se pone en marcha la siguiente fase del proceso, que pasa por configurar un escenario sobre el que los ciudadanos empezarán a posicionar sus preferencias.

El asunto tiene enjundia, porque teóricamente debería ser al revés. Las encuestas deberían configurar una foto fija del momento y servirían poco para proyectar el futuro, sin embargo, en un escenario ultraconectado y sobreinformado, más bien sirven para articular los debates duales (a favor o en contra) y a partir de ello configurar la intención de voto como si de un partido de fútbol se tratara.

Los resultados del domingo han dejado un empate técnico entre los dos grandes exponentes de la oposición tradicional que alguna vez prometieron concurrir unidos – Samuel Doria Medina y Tuto Quiroga – y concede un tercer puesto muy escaso a Andrónico Rodríguez, genuino representante del bloque popular pero sin haber recibido todavía la bendición del gran patrón del bloque, Evo Morales, sino más bien todo lo contrario. Además da pocas opciones a las propuestas de nicho, como la de Manfred Reyes Villa y Rodrigo Paz Pereira, mientras deja al resto por debajo del 2%.

Este tipo de encuestas con 30% de indecisos contribuyen fundamentalmente a configurar el siguiente escenario, que es el de agitar los fantasmas del fraude

En sí constituye una suerte de “acto de preclusión” que con seguridad agradece el Tribunal Supremo Electoral (TSE), pero que deja tocados a los que quedan fuera. Después de la publicación de la publicación parece darse por aprobado la proscripción definitiva de Evo Morales, que sigue movilizando a sus seguidores por todo el país en un momento especialmente sensible en lo económico y que puede provocar un terremoto en cualquier momento. Además parece sepultar también a Jaime Dunn, que todavía batalla con la Contraloría General del Estado para intentar conseguir su solvencia fiscal y habilitarse como candidato. Sin duda sus explicaciones y protestas no lograrán revertir el efecto de su desaparición del cuadro resumen, por mucho que la explicación técnica sea impecable – solo inscritos antes el TSE -, porque aunque el TCP había suspendido la inscripción de Andrónico para los días del levantamiento de datos, la decisión no era firme.  

El acto electoral de la publicación de encuestas parece marcar la cancha de juego en esos dos caminos. Si finalmente irrumpe Dunn puede acabar molestando al status quo opositor, que por cierto aparentemente se encontrarían muy cerca de la mayoría absoluta si se hubieran jugado al cacho quién ocupaba el 1 y quién el 2. Al otro lado normaliza la presencia de Andrónico, que ciertamente sigue amenazado por el TCP y las trabas del TSE, pero lo coloca en un rol irrelevante, lo que podría dar alas a quienes consideran viable dejar sin opciones al bloque nacional – popular.

Además, este tipo de encuestas con 30% de indecisos contribuyen fundamentalmente a configurar el siguiente escenario, que es el de agitar los fantasmas del fraude. Aún así, es posible que no se llegue a ello, pues la amenaza principal sigue vigente sobre el conjunto del proceso. Aunque hayan salido del foco, el TCP sigue admitiendo demandas que afectan al núcleo esencial de la democracia, y mientras eso suceda, las elecciones del 17 de agosto seguirán sin estar garantizados.


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