Juventud y vivienda social

Es urgente un modelo de ayuda que permita atender a los jóvenes trabajadores, para que estos puedan cumplir sus sueños de emancipación en el país de un modo digno.

En algún lugar del Gobierno, alguien acaba de caer en cuenta de que es urgente mejorar el acceso a la vivienda a los jóvenes urbanos, pues aun sin censo, cualquiera pueda darse cuenta de que el problema d la habitabilidad está creciendo y las consecuencias son fulminantes: la tasa de natalidad está cayendo a un ritmo vertiginoso y Bolivia sigue necesitando aún mucha gente para desarrollar un país tan enorme y con tantas carencias.

El problema es evidente: el precio de la vivienda está por las nubes y los sueldos, por los suelos, peor entre cuentapropistas o aquellos que ganan del día. Mientras, el alquiler sigue siendo un negocio ruinoso y el anticrético está en extinción. Lo que sucede a continuación es evidente: demasiados jóvenes se quedan a vivir en la casa familiar, con o sin pareja, desarrollan equivocadamente su responsabilidad personal, muchas parejas fracasan, muchas familias se quiebran en los primeros años, muchos hijos únicos, muchas cargas, muchos dramas. Menos hijos. Menos bolivianos.

Hasta ahora, básicamente, nadie ha hecho nada para mejorar el acceso a la vivienda de un nicho poblacional – jóvenes de 20 a 35 años - que, por cierto, es el más importante a nivel electoral en estos momentos.

Y es que las medidas impulsadas por el Gobierno han conducido con facilidad al fracaso o a la irrelevancia. Por ejemplo, el crédito de vivienda social es inaccesible para un trabajador promedio por el volumen de cofinanciación que se exige, cuando no las garantías o el propio lote. Así, los bancos cumplen apenas con las ratios exigidos “adecuando” necesidades, mientras que las familias no sienten el apoyo.

Peor es el tema de la vivienda social, un programa que básicamente ha servido para crear viviendas en el medio rural, donde el problema no es de tener un techo, sino d las condiciones de ese techo – agua, vertidos, etc., - y en algunos barrios periurbanos y que en demasiadas ocasiones se ha detectado que se entrega ya a familias que cuentan con vivienda.

Es urgente que el gobierno piense un modelo de ayuda que permita atender a los jóvenes, para que estos puedan cumplir sus sueños de emancipación en el país de un modo digno. Iniciativas hay varias en los países del entorno, desde la construcción directa de edificios a precio social, hasta la adjudicación de suelo público a cooperativas o empresas que se comprometan a vender a precio tasado. Iniciativas que permitan a las parejas jóvenes, a las personas solas, pensar en adquirir una vivienda en propiedad para afianzar su futuro, sea formando una familia o no.

El principal potencial de este país son sus habitantes; los millones de bolivianos que cada día se levantan para levantar un país maltrecho, mal aprovechado, excesivamente corrupto y con pocas ideas entre los gobernantes. Facilitarles la vida para que puedan concentrarse en lo verdaderamente importante no es una cuestión ideológica, es sentido común.


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