Análisis
Mauricio Zamora, el elegido
El ministro de Obras Públicas, la cartera que coordina las grandes inversiones y empresas del país, es parte del círculo familiar de Paz Pereira y se mueve para ganar reconocimiento político
No hay duda de que el ministro de Obras Públicas, Mauricio Zamora Liebers, es parte del círculo íntimo del presidente Rodrigo Paz Pereira. Tan íntimo que prácticamente nace en él. Zamora Liebers, que hasta su unción como ministro había ejercido como empresario de la hostelería con sus famosos restaurantes Tinto en plena zona sur paceña y en la manzana 40 de Santa Cruz, y antes como proveedor de pequeños insumos al Gobierno Municipal de Tarija, se convirtió ya en el periodo de transición en un referente.
Zamora Liebers es parte de la familia real de pleno derecho. Su hermano, Adrián Zamora Liebers, es amigo de la adolescencia de Paz Pereira y una de sus anclas con la capital tarijeña. Adrián está casado además con una de las hermanas de María Elena Urquidi, la poderosa Bibi, que ejerce más influencia que el de la “Oficina de la Primera Dama” le reconoce.
Zamora Liebers fue el elegido para el Ministerio de la plata. Obras Públicas. ABC, BoA, DGAC, Vías Bolivia, Ferrocarriles y mucho más. Licitaciones, viajes, créditos multilaterales, comilonas, ferias, convenios, decisiones estratégicas. Poner a alguien de la familia en la poderosísima cartera tiene sentido en tanto el riesgo de corrupción que salpique hacia arriba es alto. Nadie quiere correr ese riesgo con desconocidos.
La cuestión es que Zamora Liebers le encontró el gusto rápido. Chapaco hasta las trancas, habla directo, sonríe, bromea y disfruta en el rol de “solucionador”. Ha ido al frente más de lo que le correspondería, lo que le ha valido cierto reconocimiento popular en redes y, claro, el aplauso del coro de plañideras – adulones - analistas que reconocen rápido la ambición del novato.
Zamora Liebers está encantado de haberse conocido y llegado a este lugar. Un día le dicen que es el mejor ministro de Paz Pereira. Otro que es el líder del gabinete. El verdadero vocero. El verdadero coordinador.
Lo de Zamora Liebers es seguramente un experimento por cuerda separada de la Oficina del Presidente acaudillada por Fernando Cerimedo. Quizá un trabajo de grado de su academia: posicionamiento de pre inversión.
De momento está en todo. Pronto llegarán los créditos de la CAF, los proyectos del tren, las compras de aviones para BoA, las rutas del tricentenario…
Zamora Liebers quiere jugar el juego. Como Espinoza. Como tantos.





