Fútbol, justicia y súper IA
Dicho todo esto y sin entrar en los terrenos pantanosos de los “Messisentimientos” ni del pulso de madridistas (Belligham – Mbappe) versus barcelonistas (Messi – Lamine) diré que por primera vez entran en semis los cuatro países mejor ranqueados por la FIFA antes del Mundial
Hay un asunto que concentra la atención de la conversación una definidas las llaves de las semifinales: La Justicia en el fútbol. Solo leerlo junto me da la risa floja. El deporte es deporte y gana el que gana. A veces gana el que se lo merece, pero muchas otras veces no. Hubo un tiempo de hecho en que nunca. El Zaragoza no hubiera bajado a segunda, pero sí a tercera.
Para intentar que el fútbol fuera más justo se han escrito reglamentos enciclopédicos y después, se ha forzado la inclusión de la tecnología: el VAR que ya casi nadie discute, el fuera de juego “semiautomático” en el que nadie audita forensemente cómo se tiraron esas líneas que determinan que medio codo estaba por delante, y el chip dentro del balón que detecta el famoso “pelo robusto croata” pero no el acero en cable transportador de cámaras que golpean con saques de arco vikingo.
Ya concordamos al principio de este intercambio epistolar que el fútbol se parece a la vida tanto como la vida al fútbol, y probablemente es esa ausencia de justicia la que mimetiza la metáfora hasta la perfección.
Dicho todo esto y sin entrar en los terrenos pantanosos de los “Messisentimientos” ni del pulso soterrado de madridistas (Belligham – Mbappe) versus barcelonistas (Messi – Lamine) diré que por primera vez entran en semis los cuatro países mejor ranqueados por la FIFA antes del Mundial. En la búsqueda de “la justicia”, bastaría haber metido esos datos en una superIA y que hubiera definido los resultados. Hubiéramos evitado lesiones, cervezas de más, grasas saturadas para matar la ansiedad y algún que otro susto en el miocardio.
Estos días se juegan muchas competiciones de categorías menores. Todos esos datos podrían meterse en un super simulador: muchos tendrán una evolución correcta, otros se quedarán por el camino, tendrán entrenadores mejores y peores, algunos caerán en vicios, lesiones, algunos hasta cambiarán de nacionalidad. Aun así, podríamos “saber” quien sería el campeón del Mundo en 2034. Y sin sudar.
¿Qué dices Infantino?





