Confía en el tiempo divino
Confiar en el tiempo divino no significa sentarte a esperar que la vida lo resuelva todo por ti. Significa aprender a caminar sin exigir que cada puerta se abra el día que tú quieres.
El universo no siempre responde con velocidad. A veces responde con espacio. Te deja respirar. Te deja observar. Te deja cansarte de repetir el mismo patrón hasta que por fin eliges distinto.
Haz tu parte. Muévete. Cuida tu cuerpo. Ordena tu mente. Sé honesta contigo. Suelta lo que ya te pide demasiada fuerza para sostenerse. Y luego permite que la vida también haga su parte.
Porque un día vas a mirar atrás y entenderás que no todo lo que se tardó llegó tarde. Algunas cosas llegaron exactamente cuando tú ya tenías la fuerza, la claridad y el corazón listo para recibirlas.
Confía en el tiempo. Pero también confía en la persona en la que te estás convirtiendo mientras esperas.


