¿Va Rusia perdiendo realmente la guerra en Ucrania?

La retórica de la victoria de David sobre Goliat se instala en los medios de la esfera OTAN, que trata de ocultar la inflación galopante y las estrecheces del inminente invierno europeo

Desde hace unos días, los medios del oficialismo OTAN vienen insistiendo en que Ucrania ha recuperado posiciones en el Donbás y que está haciendo retroceder a las tropas rusas, que ya hace unos meses dieron por concluida la operación a campo abierto en toda Ucrania y la especie de cerco a Kiev, que según explicó el propio Putin, tenía como objetivo debilitar las pocas unidades e infraestructuras militares ucranianas. Cuando aquello estaba desplegado, los medios del oficialismo especulaban con lo que sería un combate calle por calle en Kiev y los costos que tendría para Rusia y Putin.

Los corresponsales sobre el terreno están bien informados del asunto y por eso no firman algunas crónicas o responden con extremada prudencia a las preguntas en vivo en las conexiones televisivas. En el Donbás, el territorio en disputa, tiene sentido el parón técnico de reagrupamiento de cara al invierno, cuya llegada es inminente y por tanto, los argumentos rusos – aunque sigue destruyendo la infraestructura eléctrica en todo el país - son básicamente legítimos, pero como hace meses que los medios del espectro OTAN – que son por cierto los que tienen más influencia sobe los medios en Sudamérica y en Bolivia – han decidido silenciarlos, pues el relato se convierte en una suerte de prédica de la inminente victoria.

Claro, nada le debe hacer más ilusión a Rusia que resucitar los ardores bélicos en Europa y la Fe en las posibilidades de Ucrania de liberarse del prepotente invasor e incluso recuperar Crimea. El estado de depresión desatado al final del verano europeo, cuando se narraba la quietud en el frente mientras los precios del crudo disparaban la inflación a niveles históricos hacía prever una ola pacifista que recorriera los países europeos y concluyera poniendo de acuerdo a los países europeos para buscar una rendición más o menos honrosa de Zelenski, con concesiones territoriales incluidas, que pusiera fin a los combates y también al alza de precios.

Esto no va a pasar si la retórica de la inminente victoria de Zelenski sobre Putin, de David sobre Goliat, se instala de forma conveniente en el subconsciente de los ciudadanos, y aún así no está claro que vaya a ser lo suficientemente importante como para que les sirva de perdón cada vez que pagan la factura de la luz o cargan la compra del supermercado en el auto.

En Sudamérica y Asia, donde ni los pueblos ni los gobiernos en general tienen nada que ver en la batalla geoestratégica OTAN/Rusia que derivó en la operación en Ucrania no hay ninguna duda: aquel que de un paso en falso en sus medidas anti – inflacionarias caerá sin remordimientos de un pueblo demasiado exigido después de dos años de pandemia y sacrificio

Es improbable que Putin se haya metido en una aventura de este calibre sin tener claros todos los escenarios y el del invierno le da una ventaja abismal sobre el escenario que cuenta de verdad, que es el de su pulso con la OTAN y no con Zelenski. Sin duda estamos ante una nueva fase de la contienda, pero su final se sigue viendo lejano.

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