Margarita: El camino del paro
Tarija, como departamento autónomo, agoniza en medio de una crisis interminable propiciada por los excesos de Lino y una arquitectura fiscal irracional
Tarija va al paro cívico con unas expectativas limitadas pero convencida de que se trata de un asunto de fondo que requerirá mucho desgaste de las partes por un tema que probablemente acabe marcando la legislatura. Tarija, como departamento autónomo, agoniza en medio de una crisis interminable propiciada por una multitud de certificados de disponibilidad presupuestaria de la época de Lino Condori y una arquitectura fiscal que hace que sus puestos de trabajo y obras dependan de la cotización del petróleo en Wall Street, sobre el que no existe ninguna capacidad de incidir.
Parece vincularse el ahogo económico al que se está sometiendo a Tarija y un interesado ingreso al área de San Telmo, en el corazón de Tariquía
Nadie espera que hoy se de el paro cívico más contundente de la historia de Tarija ni mucho menos. Gobernación y Alcaldía de Cercado se han plegado al paro; el transporte acepta retirar unidades de las calles; la Universidad de Lalo Cortez no cree que sea el momento y gremiales y demás rubros llevan demasiados meses de incertidumbre económica como para permitirse un día sin trabajo. Las provincias, más por alineamiento que por convicción, no tienen previsto parar y tampoco el Gran Chaco a pesar de ser el otro gran afectado por la decisión de YPFB.
El origen del conflicto está perfectamente identificado, pues se sobrepone a la herida nunca cerrada que se abrió en 2012, cuando en un proceso similar pero motivado por la inminente perforación del Margarita 6, toda la fuerza estatal (YPFB, Ministerio de Hidrocarburos, de Presidencia, etc.) se concentró en convencer a los tarijeños de que los campos Margarita y Huacaya eran lo mismo y que por ende, las regalías había que compartirlas. Los argumentos de entonces venían a decir que se pinchara por donde se pinchara se extraería todo el hidrocarburo, aunque después, en el detalle, se desgranó aquello de los reservorios compartidos y no compartidos para acabar maquillando un factor – 75% para Tarija y 25% para Chuquisaca – que nunca se aplicó, pues lo que realmente importaba era el del reservorio compartido de donde extraían todos los pozos y que era 55-45.
La conclusión de la perforación exitosa del Margarita 10 en territorio chuquisaqueño – y ninguno de los otros pozos anteriores – motivó la revisión del factor de distribución y tal como estaba previsto, resultó mucho más favorable para Chuquisaca, aunque de nuevo se hizo el juego de los reservorios de ida y de vuelta y se borraron con el codo muchos de los argumentos de 2012.
Es verdad que en Tarija se ha transitado un camino extraño para llegar a esta determinación del paro cívico, pues primero se hizo un acuerdo con Chuquisaca para “no pelear” fuera cual fuera el resultado, y después, el gobernador Óscar Montes, vocero único en este y en todos los temas, mostró resignación con el resultado hasta que pareció entender que nada ganaba así.
Hay muchos argumentos que justifican el pedido de explicaciones y el consiguiente paro cívico luego de que el Gobierno adelantara que no hay nada que apelar ni negociar. Sobre todo ese que parece vincular el ahogo económico al que se está sometiendo a Tarija y un interesado ingreso al área de San Telmo, en el corazón de Tariquía, como única vía para lograr más regalías. El desafío es explicarlas con solvencia y conectar con una población agotada del ruido y con poco margen para el sacrificio.
Sin duda que el paro de hoy no es el final del camino sino el primero de los hitos en un camino de justicia y coherencia.


