Los retos urgentes
La población está cansada de soportar la pandemia y de que sus problemas se hayan acentuado, pero los gobernantes actuales deben actuar a la medida y demostrar esa fuerza necesaria para atender las urgencias
Es imposible dejar de hablar del Covid-19, más cuando cada día nos va poniendo a prueba y dejando miles de lecciones, tareas a encarar. Lamentablemente el tiempo se acorta y los retos nos van pisando. La segunda escalada se hace cada vez más real y poco se ha avanzado en el equipamiento de los hospitales, en mejorar los medios, en crear condiciones para una mejor atención a nuestros ancianos y poblaciones en riesgo, que deben continuar yendo a los hospitales, por graves enfermedades, pese al contexto.
Poco se ha avanzado en tareas tan urgentes como la violencia de género en pandemia y el abuso sexual contra los menores. Mucho se ha dicho que con la llegada del Covid-19 los espacios de denuncia se han restringido, muchos casos no se han denunciado y los que se han denunciado duermen en cajones de escritorio.
Pero también está la crisis económica, esa que le ha quitado el trabajo a muchas y muchos, esa que no ha permitido tener una cena navideña, esa que nos ha arrebatado la sonrisa. Es cierto que la prioridad es la lucha contra la pandemia, pero detrás de ella hay también los mismos problemas de siempre, que con su llegada se han magnificado.
A estas alturas, debido a la falta de políticas y planes concretos desde los diferentes niveles de gobierno, varios sectores productivos del departamento, entre ellos gremiales, microempresarios y empresarios de Tarija, han manifestado que la reactivación económica es “precaria”
No es de inteligentes ignorarlos, pues de lo contrario todo vendrá en gran masa y en algún momento nos aplastará. Es necesario sujetar todas las correas y redoblar esfuerzos para dirigirnos a buen puerto.
A estas alturas, debido a la falta de políticas y planes concretos desde los diferentes niveles de gobierno, varios sectores productivos del departamento, entre ellos gremiales, microempresarios y empresarios de Tarija, han manifestado que la reactivación económica es “precaria”, ya que las iniciativas para dinamizar la producción local y el empleo son débiles.
Si bien, el presidente del Banco Central de Bolivia (BCB), Edwin Rojas, aseguró el 17 de diciembre que el país retornó a la senda del crecimiento sostenido de la economía, a partir de la recuperación de su proceso democrático, para los gremiales de Tarija, la falta de circulante y la crisis que dejó la pandemia de la Covid-19 es “preocupante”, situación que se refleja a diario en el incremento de vendedores ambulantes y en las ferias.
La educación es otra tarea pendiente, que aunque parece dormir en esta época, será un gran reto apenas pasen las “fiestas”. Los expertos coinciden en mejorar los procesos de enseñanza, de investigación y trabajar en pedagogías alternativas. Pero en Bolivia es más que eso, trabajar en la brecha tecnológica es crucial.
Éstos son solo algunos de los retos pendientes, al margen de todo lo que se debe hacer para atender la segunda escalada. La población está cansada de soportar la pandemia y de que sus problemas se hayan acentuado, pero los gobernantes actuales deben actuar a la medida y demostrar esa fuerza necesaria para atender las urgencias, para dar soporte y con ello el aliento necesario.
Los retos son grandes, el tiempo es corto, pero la fuerza del ser humano es superior.


