¿Qué queremos para Cercado?
Es pertinente un diálogo amplio y una hoja de ruta con un consenso de mínimos que garantice que el próximo ejecutivo municipal se tome en serio las prioridades de la ciudad
La campaña electoral ha comenzado precipitadamente y los candidatos aparecen como setas, hasta debajo de las piedras. Algunos son nuevos, otros van por el segundo intento, otros acaban de aterrizar en la política municipal tras una vida dedicada al arte de la gestión pública y otros se han reinventado en tiempo record. La cuestión es que, de entre todos ellos, uno será el próximo alcalde de Cercado.
En campaña todos los candidatos son buenos: todos prometen obras efectivas y soluciones concretas a los problemas de la gente mientras sonríen y hacen sorteos o regalan poleras. Lo cierto es que después pasan los años y aparecen obras que nadie había pedido, mientras se mantiene una ciudad con un transporte deficiente, con un río moribundo, sin soluciones para los residuos sólidos del botadero no los líquidos de la planta de tratamiento, etc. Problemas estructurales de la ciudad que hace más de 20 años existen y nadie se hace cargo.
Junto a L@s amig@s de la Ciudad de Tarija y Plus TLT, se ha lanzado la campaña del mismo nombre que este editorial: ¿Qué queremos para Cercado?, una pregunta simple sobre el que han estado trabajando los equipos editoriales de El País y Plus, además del equipo motor de L@s Amig@s para reducir el desafío a un pequeño listado de temas y proponerlo al público, para que entre todos podamos marcar unas prioridades y, posteriormente, trasladarlo a los diferentes candidatos políticos.
Y es que Tarija merece ser una ciudad mejor, pues tanto sus condiciones naturales como los recursos inyectados en los últimos años por el gas deberían lucir de otra manera
Desde esta misma jornada se encuentra ya disponible en nuestra web y en las redes sociales, y lo estará durante el próximo mes para que todos los ciudadanos puedan dar su opinión sobre las prioridades que Tarija necesita.
Y es que Tarija merece ser una ciudad mejor, pues tanto sus condiciones naturales como los recursos inyectados en los últimos años por el gas deberían lucir de otra manera. En general no hay ninguna gran obra que la haga diferente ni atractiva, más allá de un puñado de miradores, algún puente, colegios de primer nivel (en infraestructura) y una avenida arbolada, pero aún así, el problema principal sigue siendo su crecimiento exponencial y desordenado, sin ningún tipo de orden ni jerarquía, que durante dos décadas ha ido avasallando lo público sin freno para que después lo público se acomode a lo avasallado, y no al revés.
A estas alturas del siglo XXI seguimos con barrios sin agua y sin luz, con una red de alcantarillas en cuestión, sin planta de tratamiento de aguas residuales y con un botadero casi en el centro de la ciudad.
Es pertinente un diálogo amplio y una hoja de ruta con un consenso de mínimos que garantice que el próximo ejecutivo municipal se tome en serio sus compromisos de campaña y las prioridades de la ciudad y no aparezca con proyectos que nunca nadie pidió. Por ahí también se empieza.


