Responsabilidad individual y colectiva

No seamos la piedra en el zapato para nuestra economía, para nuestra salud y para nuestra misma población. El dolor de las perdidas familiares no ha sanado como tampoco el dolor del fracaso de muchos emprendimientos económicos

El Covid-19 no deja de ser una pesadilla que no se despedirá con el año 2020, un rebrote amenaza al país mientras que las fiestas de fin de año ya se anuncian. En muchos de los departamentos de Bolivia se han anunciado actividades navideñas austeras, tanto por la crisis económica por la que atravesamos como también por las medidas de bioseguridad que aún se deben guardar. En este sentido será fundamental actuar de manera responsable, cuidarse y evitar los festejos exagerados.

Los epidemiólogos advirtieron un rebrote tras los actos electorales suscitados en nuestro país y esto parece confirmarse, tanto que los centros de operaciones instituidos para enfrentar el Covid-19 ya se han reunido de emergencia en varios departamentos de Bolivia, tales como Santa Cruz, uno de los que presenta un mayor incremento de casos en los últimos días.

Pero a estas alturas los pobladores de los diferentes departamentos del país actúan como si el virus ya no existiera, las fiestas de fin de año ya se perfilan, el contrabando suma a diario y las “pachangas” ilegales irrumpen.

A esto se suma los comicios electorales departamentales que de cierta manera continúan reuniendo gente y obligan a andar calculadamente respecto a cada decisión a tomarse sobre la pandemia. En este marco habrá autoridades que no endurezcan las medidas por el efecto económico que esto representa en una economía que ya ha quedado tan golpeada. Tomar decisiones en este plano será un poco difícil.

No es ninguna broma. El virus persiste y los contagios masivos siguen siendo una amenaza contra la que estamos obligados a protegernos sin empobrecer más el país

Más aún, hoy mismo hay normas, como el uso del barbijo, la distancia, el evitar aglomeraciones, fiestas, entre otras. El Estado debería ser ejemplar contra quienes contravienen las normas. Las sanciones no pueden ser solo una amenaza, ni el incumplimiento de la legalidad un chiste para los irresponsables.

No es ninguna broma. El virus persiste y los contagios masivos siguen siendo una amenaza contra la que estamos obligados a protegernos sin empobrecer más el país.

Una vez más la palabra es “responsabilidad” y hoy más que nunca es necesaria, pues el gran reto sería cuidarnos, frenar contagios y con ello evitar el cierre de muchos emprendimientos económicos que por ahora tienen respiro y están esperanzados en el turismo de fin de año y en el movimiento económico que la fecha genera.

No seamos la piedra en el zapato para nuestra economía, para nuestra salud y para nuestra misma población. El dolor de las perdidas familiares no ha sanado como tampoco el dolor del fracaso de muchos emprendimientos económicos.

Hoy estamos a tiempo de evitar volver a vivir todo esto, cuidándonos, cuidando de nuestra familia y de nuestra sociedad. De acuerdo a los expertos es imprescindible mantener la coherencia y economía en términos que permitan a los sectores productivos promover la recuperación, y solo es necesario que los ciudadanos aumentemos nuestra responsabilidad individual y colectiva.


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