Tres Tristes Críticos
Lucky, serie de acción
Lucky es una miniserie de acción, estrenada por Apple Tv, en las últimas semanas. Apple es la plataforma de streaming de mayor prestigio en la actualidad. Tiene menos estrenos que otras como Netflix o Amazon, pero la calidad promedio de sus productos es mayor. Podríamos decir que en este momento dicha plataforma, juega el mismo rol que a principios de siglo, le toco desarrollar a HBO, privilegiando la calidad sobre el número de corto plazo.
El principal desarrollador de la serie, es Jonathan Tropper, un productor especializado en series de acción. Trooper fue uno de los “showrunners” (productores encargados del desarrollo creativo) de Banshee (2013 -2016), serie exitosa de “explotación”, violenta. Posteriormente produjo Warrior (2019 – 2023) serie de Kung basada en una idea de Bruce Lee, y finalmente Amigos y vecinos (2025 - 2026), sobre una serie de crímenes que se suceden en un barrio de clase media, norteamericano.
Una de las frases clásicas de las escuelas de guion tradicional, dice que un producto audiovisual, en sus primeras imágenes, realiza una promesa de lo que será la obra en su conjunto. En el caso de Lucky, hay que decir que dicha máxima, se cumple perfectamente. La serie se inicia con una escena de persecución trepidante, en la cual la protagonista huye de unos agentes del FBI y unos gánsteres. Y la serie en su conjunto es exactamente eso: siete capítulos en los cuales hay una persecución sin descanso. En eso radica la mayor virtud del producto y gracias a ello, se logran disimular algunas de sus debilidades.
Lucky es una joven estafadora, que a punto de abandonar el oficio con una gruesa cantidad de dinero, es traicionada y a partir de ese momento tiene que comenzar a huir desesperadamente. Por una parte, es perseguida por los delincuentes a los que se realizó la estafa, y por otra parte por una agente del FBI obsesionada por el tema. Ambas vertientes se complementan y finalmente terminan uniéndose en forma virtuosa en los capítulos finales.
Otra de las virtudes del guion se encuentra en que en la medida en que se desarrolla la gigantesca persecución, se van conociendo las historias personales y por tanto las motivaciones de los personajes principales y secundarios. Se recurre a flashbacks cortos, que no perjudican el ritmo acelerado, parte central de la propuesta. Por otra parte, ese “descubrimiento” de personalidades y motivaciones, se va dando en forma gradual, lo que contribuye a una adecuada construcción de los personajes.
Al transcurrir los primeros capítulos descubrimos que la serie se quiere centrar en las relaciones entre padres e hijos, siguiendo el camino de la excelente película Camino a la perdición (2002) de Sam Mendes. En definitiva, el nudo existencial, tanto de la protagonista, como de los secundarios principales, se encuentra en la forma en la que encararon sus relaciones filiales (padre – hija, madre – hijo). Por supuesto que hay una enorme distancia entre el nivel dramático que lograba alcanzar la cinta de Mendes y lo que en definitiva puede ofrecer un producto ligero como Lucky.
Uno de los recursos más usados en este tipo de productos, es el de presentar protagonistas excepcionales, que por x o z motivos, tienen las habilidades que les permiten superar situaciones extremas. En este caso, la serie nos va mostrando la forma en que fue criada la protagonista y de alguna manera (casi), logra convencernos de que dicho historial, es el que la habilita para ir venciendo los obstáculos que se le presentan.
Otro de los atractivos de la serie se encuentra en nivel de las interpretaciones; Anya Taylor – Joy, que anteriormente se destacó en productos como Gambito de dama (2020), resulta adecuada para un rol agitado e histérico, como el presente, pero quien se desataca especialmente es Annete Bening, en el rol de villana, inusual en su filmografía tradicional. El resto de secundarios, no tan famosos, pero si conocidos como Clifton Collins, o Timothy Olifant, cumplen con creces.
Los mayores problemas de la serie se presentan en los tramos finales. Las casualidades favorables se acumulan con demasiada rapidez y hay algunas situaciones culminantes, que, si se analizan en forma fría, más allá del frenesí al que nos arrastran la acción y el desarrollo dramático, terminan mostrándose inconsistentes.
Esos fallos, desportillan la propuesta y el impiden llegar a un sitial más elevado. Sin embargo, a pesar de todo, Lucky pasa como un producto superior a la media, adecuado para pasar un buen rato el fin de semana.








