Cartografía Mundialista
Elogio del arquero
Hace seis días, Eloy Room se comió siete goles de los germanos. No recuerdo si en alguno tuvo responsabilidad; pero esa cantidad es suficiente como para quedar marcado como un mal portero y ser uno de los principales responsables de la derrota; sin embargo, el fútbol siempre da revanchas.
Cuando era niño soñaba con ser Maradona o Bochini. Empecé jugando en la escuela como cualquier chico. No era precisamente un dotado para el balón; pero en esos primeros años y hasta entrar en la secundaria, me defendía. Luego, me di cuenta que tenía ciertas limitaciones en lo físico, tanto para la pegada como para la velocidad.
Un día, durante un picadito en mi barrio me pusieron de arquero y descubrí que le hacía nomás a la cosa; tenía buenos reflejos y no me atemorizaba irme con todo el cuerpo para enfrentar al delantero de turno.
Entonces, recordé a mi ídolo del mundial Italia 90: René Higuita. Ese desquiciado de los tres palos que salía jugando como un zaguero y que si le daba la picardía llegaba hasta casi la meta rival, ese que le clavó un golazo de tiro libre a River Plate en la libertadores del 95, que pateaba los penales y que nos deslumbró con esa pirueta mágica contra los ingleses bautizada como el escorpión. Y rememoré que en un examen de computación escribí en mi nombre: Pablo Higuita. Sí, yo quería ser cómo él.
De a poco fui mejorando en mi puesto de arquero. Me compré guantes y un traje similar al que usaba el colombiano. Pronto me seleccionaron para el equipo del colegio, del condominio y de la Universidad; y si no fuera por el mal de mi hombro dislocado seguiría atajando.
Eduardo Galeano, en su libro "El fútbol a sol y sombra", retrata al arquero como un mártir solitario y el "aguafiestas" del fútbol, condenado a sufrir la injusticia del juego. Sí, cuánta razón tenía el escritor uruguayo. Podés sacar dos penales y un tiro libre al ángulo; pero si en un momento cometés un yerro, la condena puede ser eterna.
Hace seis días, Eloy Room se comió siete goles de los germanos. No recuerdo si en alguno tuvo responsabilidad; pero esa cantidad es suficiente como para quedar marcado como un mal portero y ser uno de los principales responsables de la derrota; sin embargo, el fútbol siempre da revanchas.
No es fácil volver a la portería, después de semejante papelón. La cabeza te juega en contra y es probable que te conviertan una cantidad similar de goles; es lo que todos esperábamos. No sucedió. Hoy Room no solamente salvó a su equipo de quedar eliminado sino que, además fue el héroe absoluto de la jornada logrando la histórica marca de 15 atajadas en un solo partido para asegurar el empate 0-0 contra Ecuador, estableciendo el récord absoluto de mayor cantidad de salvadas en un partido de 90 minutos en toda la historia de las Copas del Mundo.
Hoy quise volver a atajar, aunque sea en mi imaginación. Hoy quise estar en el cuerpo de Eloy Room.
En medio de la vorágine noticiosa del país, más crispado que de costumbre, tres de las mejores plumas del país se unen para ofrecer una crónica mundialista distinta. Desde este martes y hasta la final del 19 de julio, Erik Ortega, Alfonso Cortez y Rafael Sagárnaga, coordinados por el director de El País Jesús Cantín, compartirán reflexiones, emociones y expresiones del “evento futbolístico más grande del planeta” y todo lo que mueve a su alrededor, porque “el fútbol nunca fue solo fútbol”, sino una excelente metáfora a través de la que se explica la vida, el mundo y sí, también el propio fútbol.
De momento se han sumado Karina Vargas, Mariana Ruíz, Marcelo Suárez y Pablo Carbone ¿Quieres sumarte? Escríbenos a [email protected]








