Cartografía Mundialista
La épica guaraní y el precio de taparse la boca
Ayer, mientras repasaba las acciones del juego e intentaba conciliar el sueño, pensaba cuán necesario sería un estado de excepción en el fútbol. Uno que protegiera a los espectadores de reglamentos cada vez más absurdos y preservara el derecho a la picardía, la rivalidad y la emoción
Anoche, mientras en el país se preparaba el anuncio del estado de excepción para contrarrestar la convulsión política y social que tiene de rehenes a los ciudadanos que habitan en distintas regiones de nuestro territorio, Paraguay se enfrentaba a Turquía por la segunda fecha del grupo D de la Copa del Mundo.
La albirroja estaba urgida de lavar su imagen, después de la catastrófica derrota 1-4 contra Estados Unidos. Enfrente tenía a la selección turca que venía de perder, sorpresivamente con los australianos. Ambos se jugaban la posible clasificación o la eliminación temprana de este torneo "sui generis".
No me había ni acomodado cuando Galarza Fonda (ese jugador tan criticado y nefasto que no pudo adaptarse al River de Gallardo) clavó un zapatazo para marcar el único gol del partido y permitir que los paraguas sigan tomando tereré en las graderías de los estadios de California.
Un hecho que marcó la jornada de ayer fue la expulsión de Almirón. Al taparse la boca y rumorearle algo al rival fue denunciado y se hizo merecedor de la tarjeta roja; una acción (aunque reglamentada) insólita para quienes hemos visto otras maneras de jugar al fútbol y que ahora asistimos al deterioro de este maravilloso deporte. No tardarán en sancionar las risas sarcásticas y burlescas, la mirada irónica o el soplido furioso de los jugadores.
El segundo tiempo fue un aluvión de Turquía. Debo haber contado cuarenta ataques; de los cuales diez fueron un martirio para la defensa paraguaya. Podrían haber jugado hasta el mediodía de hoy y los delanteros turcos no hubieran concretado. No le hacen gol ni al arcoíris.
A los 98 el árbitro pitó el final del partido y los guaraníes volvieron a vivir. Hubiese sido injusto que se les escapara la victoria, después de esa reglamentación absurda que permitió que quedaran arrinconados y apelaran a esa garra que siempre los ha caracterizado.
Ayer, mientras repasaba las acciones del juego e intentaba conciliar el sueño, pensaba cuán necesario sería un estado de excepción en el fútbol. Uno que protegiera a los espectadores de reglamentos cada vez más absurdos y preservara el derecho a la picardía, la rivalidad y la emoción. Porque al paso que vamos, cualquier día expulsarán a un jugador por sonreír en el momento equivocado.
En medio de la vorágine noticiosa del país, más crispado que de costumbre, tres de las mejores plumas del país se unen para ofrecer una crónica mundialista distinta. Desde este martes y hasta la final del 19 de julio, Erik Ortega, Alfonso Cortez y Rafael Sagárnaga, coordinados por el director de El País Jesús Cantín, compartirán reflexiones, emociones y expresiones del “evento futbolístico más grande del planeta” y todo lo que mueve a su alrededor, porque “el fútbol nunca fue solo fútbol”, sino una excelente metáfora a través de la que se explica la vida, el mundo y sí, también el propio fútbol.
De momento se han sumado Karina Vargas, Mariana Ruíz, Marcelo Suárez y Pablo Carbone ¿Quieres sumarte? Escríbenos a [email protected]








