Cartografía Mundialista
El símbolo y la esencia inglesa
En su constante evolución tecnológica y táctica, el fútbol a menudo se ve amenazado con desnaturalizar la pureza del juego. Sin embargo, tardes como la de hoy nos recuerdan por qué este deporte mantiene su mística intacta desde que los ingleses codificaran sus primeras reglas.
"Aguanta, no tengas miedo, nunca cambiarás lo que ya fue y se ha ido", cantan los hermanos Gallagher en Stop crying your heart out, una pieza que en diversas ocasiones fue dedicada por la afición inglesa a su selección para recordar que siempre se puede volver a intentarlo.
Así que aquí van de nuevo. El fútbol es una cuestión de oportunidades y, después de varios intentos fallidos en los últimos 19 mundiales, Inglaterra va por la suya. Por el momento, comenzaron con el pie derecho.
En un partido de alta tensión, los dirigidos por Dt Thomas Tuchel se impusieron este miércoles por 4 a 2 a una combativa Croacia, combinando la precisión moderna con el espíritu más clásico del deporte.
En su constante evolución tecnológica y táctica, el fútbol a menudo se ve amenazado con desnaturalizar la pureza del juego. Sin embargo, tardes como la de hoy nos recuerdan por qué este deporte mantiene su mística intacta desde que los ingleses codificaran sus primeras reglas.
El duelo, que abría los partidos del grupo L, no decepcionó desde el inicio tanto en goles como en polémicas. La primera se dio al minuto 10, cuando Luka Modric hizo falta dentro del área contra Noni Madueke.
El árbitro francés Clément Turpin no dudó en sancionar la falta penal, que Harry Kane se encargó de patear con su pierna derecha, tiro que fue desviado por el arquero croata Dominik Livaković.
Turpin tampoco dudó en ordenar que se repitiera el penal, luego de que los encargados del VAR le confirmaran que Livaković había despegado el pie izquierdo de la raya de cal antes de tiempo.
El colegiado francés tiene un idilio especial con los penales. Comenzó a arbitrar a los 16 años y es el juez central que más los ha marcado en la UEFA Champions League.
Kane no desaprovechó la segunda oportunidad y mandó la pelota al fondo del arco. Comenzaba así un desfile incesante de emociones, que se prolongaron casi hasta el final del partido.
A los 36 minutos llegó el primer grito de los croatas, a cargo de Martin Baturina, que mandó un misil desde fuera del área para poner el empate.
A los 42, Kane volvió a desnivelar con un espectacular cabezazo tras un tiro de esquina. Y, cuando parecía que los equipos se iban al descanso con ese marcador, apareció Petar Musa, que aprovechó una pelota sobrando en el área y puso el 2 a 2.
El segundo tiempo comenzó con el mismo nivel de intensidad. Inglaterra no tardó en volver a desequilibrar a los 47, cuando Jude Bellingham aprovechó una escapada por el carril derecho hacia el arco croata y sacó un derechazo a ras del piso para el 3 a 2.
Luego vino el show de Livaković. El arquero croata tapó hasta el sol con un dedo e impidió en varias ocasiones que Inglaterra ampliara la ventaja. Pero tanto fue el cantaro al pozo, que Marcus Rashford se hizo presente en los minutos finales para sellar el 4 a 2.
El encuentro fue un despliegue de las virtudes que definen al seleccionado británico de los últimos años. El cuadro de Tuchel mezcla la elegancia en el manejo de la pelota con la fuerza en los duelos individuales y una velocidad de transición que desarmó por momentos el orden croata.
Los goles de Bellingham y Rashford aportaron la frescura y el vértigo de una generación brillante, pero el alma del triunfo residió en su capitán.
Harry Kane volvió a demostrar por qué es el símbolo indiscutible de este proceso. Más allá de su presencia en el marcador, la actuación del delantero de los tres leones rozó lo épico sin necesidad de histrionismos. Kane comandó el frente de ataque con la autoridad de un mariscal, pero su valor más alto se vio en los minutos finales.
Cuando el partido exigía resistencia, el atacante no dudó en replegarse, defendiendo el resultado con uñas y dientes en su propia área. Es esa dualidad entre el goleador implacable y el primer defensor la que lo consagra como el referente de una era.
La victoria consolida el caminar inglés en este Mundial y traslada a las tribunas una euforia que es puramente cultural. Los inventores del juego conservan un prestigio que trasciende lo táctico. Su hinchada, fiel a una tradición de canciones icónicas y arraigo popular, volvió a transformar el estadio en una extensión de su propia historia.
El triunfo de hoy fue eso, la confirmación de que la modernidad de este equipo no olvida las raíces de donde proviene.
En medio de la vorágine noticiosa del país, más crispado que de costumbre, tres de las mejores plumas del país se unen para ofrecer una crónica mundialista distinta. Desde este martes y hasta la final del 19 de julio, Erik Ortega, Alfonso Cortez y Rafael Sagárnaga, coordinados por el director de El País Jesús Cantín, compartirán reflexiones, emociones y expresiones del “evento futbolístico más grande del planeta” y todo lo que mueve a su alrededor, porque “el fútbol nunca fue solo fútbol”, sino una excelente metáfora a través de la que se explica la vida, el mundo y sí, también el propio fútbol.
De momento se han sumado Karina Vargas, Mariana Ruíz, Marcelo Suárez y Pablo Carbone ¿Quieres sumarte? Escríbenos a [email protected]








