Cartografía Mundialista
Fútbol “superstars”
Francia llega con un Mbappé muy señalado, que lo mismo se va de crucero con Ester Expósito que mete 15 goles; Inglaterra tiene a Kane, al que el fútbol le debe muchas, pero haber dejado en tierra al chico malo Cole Palmer puede pasar factura, y Alemania hace tiempo perdió su aura
Queridos cartógrafos
Dios y Maradona me libren de haber cuestionado la participación de Curazao en el Mundial: primera de su grupo de Concacaf y siendo la máxima goleadora de esa Federación, se ganó en el campo su derecho propio, pero más que nada porque yo en el fútbol, como en la vida, siempre con el pequeño, que así me enseñó mi mamá.
Lo de China sí me cuesta más de entender, básicamente porque lo han intentado y aún así, no han encontrado una docena de jugadores de entre 1.400 millones de personas con habilidades suficientes para clasificar al Mundial, y eso es raro dados sus antecedentes de terquedad y planificación.
Desde finales del siglo pasado China se preparó para escalar posiciones en el medallero olímpico, fue número 1 en sus Juegos de 2008 y sigue compitiendo presea a presea con Estados Unidos cada cuatro años.
También lo intentó en el fútbol y no solo por lo deportivo, sino porque eran muy conscientes de su impacto global y económico. En 2004 se fundó la Superliga China y en 2010 ya competían en el mercado mundial de fichajes para atraer a superestrellas que alimentaran el negocio y de paso, cultivaran también el furor del deporte Rey en el gigante asiático con el fin de encontrar a esa docena de cracks que deben estar en algún lado por pura estadística. Más o menos lo que después hicieron los árabes. Los brasileros sobre todo, pero también muchos europeos y argentinos “picaron el anzuelo” y cambiaron “tardes de gloria” por sueldos brutales: Óscar, Hulk, Paulinho, Tévez… Luego llegó la pandemia y todo se evaporó.
China conoce muy bien todas las facetas del mercado, aunque Gemini me informa que ya no lidera la producción de balones hechos a mano, que lo acapara con un 70% mundial Pakistán, pero sí el del resto de ropa deportiva, cachos y demás.
La ausencia de China, con seguridad, le cae muy mal a Infantino y todo su séquito de la FIFA, que hace mucho tiempo cambiaron el deporte por el espectáculo y el juego por el negocio: un mercado de 1.400 millones de personas ausente son muchos verdes en figuritas, poleras, entradas, recuerdos, etc.; aunque confían en que igualmente paguen sus derechos de televisación.
Conversando con la gente de Campeón, coincidíamos en que fue precisamente aquel Mundial del 94 también en Estados Unidos (del que seguimos llevando la cuenta pendiente) en el que el fútbol en sí empezó a cambiar de manos. Ya entonces se hablaba de abrir un mercado inmenso para los astros de la pelota, que en realidad nunca se dio, aunque el fútbol quedó desde entonces mucho más ligado a las marcas, las estadísticas y las promociones.
No creo que el retorno a Estados Unidos vaya a cerrar ningún ciclo ni devolvernos la mística de antaño – numerados por posición, árbitros de negro, sin VAR, etc., – pero seguro habrá sorpresas.
Y hablando de sorpresas, yo ya aposté por Senegal y Estados Unidos para llegar a semis, y hoy sumaré la “decepción”, el grande de entre los grandes que se da el tropezón y no avanza de la fase de grupos, y mira que este año con dieciseisavos es difícil.
Hay tres con potencial:
Francia, que está encuadrada en el grupo con nuestro verdugo Irak, Senegal y Herling Haaland (léase Noruega); Inglaterra, que está con Ghana, Croacia y Panamá; y Alemania, que está justamente con Curazao, Costa de Marfil y el poderoso Ecuador.
Francia llega con un Mbappé muy señalado, que lo mismo se va de crucero con Ester Expósito que le arrebata el récord de goles de Klose en una sola edición; Inglaterra tiene a Harry Kane, y el fútbol le debe muchas, pero haber dejado en tierra al chico malo Cole Palmer puede pasar factura, y Alemania hace tiempo perdió su aura y aquello que decía Lineker de que el fútbol es un deporte donde juegan 11 contra 11 y siempre gana Alemania.
En la próxima resuelvo.
En medio de la vorágine noticiosa del país, más crispado que de costumbre, tres de las mejores plumas del país se unen para ofrecer una crónica mundialista distinta. Desde este martes y hasta la final del 19 de julio, Erik Ortega, Alfonso Cortez y Rafael Sagárnaga, coordinados por el director de El País Jesús Cantín, compartirán reflexiones, emociones y expresiones del “evento futbolístico más grande del planeta” y todo lo que mueve a su alrededor, porque “el fútbol nunca fue solo fútbol”, sino una excelente metáfora a través de la que se explica la vida, el mundo y sí, también el propio fútbol.
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