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Anexión de Tarija a Bolivia

Tarija, desde su fundación perteneció a la Independencia de Potosí

Cántaro
  • Humberto Maldonado
  • 13/08/2023 00:00
Catedral de Tarija

Catedral de Tarija

Tarija

Tarija

Templo o Iglesia de San Francisco

Templo o Iglesia de San Francisco

Cabildo de Tarija

Cabildo de Tarija

Catedral de Tarija
Tarija
Templo o Iglesia de San Francisco
Cabildo de Tarija

Tarija, desde su fundación perteneció a la Independencia de Potosí, de la que dependió como Partido, hasta el 17 de Febrero de 1807, en que el Rey de España, mediante Cédula Real, dispone que en su integridad territorial pase a depender del Obispado de Salta, recientemente creado. Fue éste el motivo por el que los tarijeños se alzaran en forma airada desaprobando ésta medida y comienzan a gobernarse por sí solos, por intermedio de su Cabildo, una forma democrática de gobierno en el que tenían representación todos los sectores de la población. Este hecho constituye el primer grito libertario en América, el 25 de Julio de 1807. Razón por la que Dn. Luis Pizarro, opina porqué este día debería ser el de la Efemérides Departamental ya que fue el ejemplo para que los demás pueblos se inicien en la lucha por la libertad.

 

CEDULA REAL DEL 17 DE FEBRERO DE 1807.-

En su parte pertinente, dice: “El Gobernador Intendente de Córdoba del Tucumán, Marqués de Sobre Monte, me propuso la utilidad de que resultaría a la Iglesia y al Estado en la división del Obispado de Córdoba en dos, quedando el uno en la misma ciudad, con todo el distrito de la Provincia de su nombre… y el otro en la ciudad de Salta, compuesto de toda la Provincia de este nombre y de los Partidos de Chichas y TARIJA, pertenecientes al Arzobispado de Charcas… He tenido a bien declarar por útil y necesaria la división del Obispado del Tucumán y erección de un nuevo que se titule de Salta… El nuevo Obispo de Salta tendrá todo el terreno y jurisdicción de la Intendencia de este nombre , y es la Capital de Salta, San Miguel de Tucumán, Santiago del Estero, San Ramón de Nueva Orán, Catamarca, Jujuy, a que he mandado se agregue todo el Partido de TARIJA de la Intendencia de Potosí, que pertenecía al Arzobispado de Charcas, cuyo Partido he resuelto se ponga bajo la jurisdicción del nuevo Obispado de Salta y de la Intendencia, separándole de la de Potosí, y dicho Arzobispado, haciendo más útiles sus desvelos por su inmediación al chaco y sus reducciones.

Así permaneció Tarija por el lapso de 19 años, haciendo su propia guerra, con sus propios medios, sin ayuda del Alto Perú ni de la Argentina. Es más, no solo se autoabastecía económica y militarmente, sino que ayudó en muchas oportunidades con hombres, caballos y víveres a los Ejércitos Auxiliares Argentinos en las diferentes batallas libradas en territorios alto peruanos y argentinos, en especial en la Batalla de Suipacha, en la que según un escritor argentino: “las Milicias de Tarija triunfaron en la Batalla de Suipacha”.

Tarija fue especialmente asediada, por su estratégica situación geográfica entre la Intendencia de Potosí y el Virreinato de Buenos Aires; aparte de la importancia que tenía para la reducción del Chaco. Aquí se mandaron las más selectas tropas del Ejército Español y fueron muchas las veces que la redujeron, pero, la heroicidad del tarijeño hizo que siempre se vuelva a reconquistar este suelo bendito, hasta que al final se logró su independencia definitiva.

Era tan grande la fama de la Guerrilla tarijeña, que el Virrey de Lima la calificaba como “esa temible republiqueta”.

Fueron muchas las batallas que cubrieron de gloria a los héroes chapacos, pero su actuación más destacada, la que los hace llegar a la cúspide del patriotismo, es la famosa Batalla de la Tablada, el 15 de abril de 1817, razón por la que la recordamos con nuestra eterna veneración.

“El Congreso Constituyente de las Provincias del Río de la Plata, mediante Ley de 9 de Mayo de 1825 deja en plena libertad a los pueblos del Alto Perú para que dispongan de su suerte… El Mariscal Sucre, convoca a los pueblos alto peruanos a una Asamblea de Diputados sin tomar en cuenta a Tarija por estar fuera de esa comunidad. Es por eso que el 6 de junio del mismo año, el pueblo de Tarija se reúne en la Casa Consistorial con todos los representantes de la Provincia y declaran su libre determinación de pertenecer al Alto Perú. Y se nombran a sus diputados, que según un Decreto del Mariscal Sucre debían ser uno por cada 25.000 habitantes. De acuerdo a esto se decide nombrar tres diputados por exceder las almas de 75.000 en todo el territorio, compuestas de criollos de origen español. Resultaron elegidos el Dr. Baltazar de Arce, el Dr. José Mariano Ruiloba y Dn. Joaquín Tejerina, dándoseles su credencial para ante el Superior Congreso, pero, no son recibidos. Ante este hecho, el Cabildo, Justicia y Regimiento de la Provincia, envía un oficio en el que se manifiesta que:… "desde la gloriosa recuperación de la Libertad Americana, Tarija decidió agregarse y pertenecer al Alto Perú y al efecto de examinar imparcialmente el voto general de ésta, se reunió toda por medio de sus representantes, quienes unánimemente dijeron y proclamaron ser su voluntad agregarse y pertenecer a las Provincias del Alto Perú”… La Asamblea contesta que: “omitía admitir a dichos diputados por faltar en el acta de declaratoria de la incorporación de ese país a Bolivia, no al Alto Perú, como se expresa en ella”… Casimiro Olañeta, Presidente de la Asamblea, manifestó que “no admitieron la solicitud porque fueron informados que se hallaban pendientes reclamaciones… (sobre Tarija de parte de la Argentina).

Como consecuencia de esta situación, el Gral. Arenales, Gobernador de Salta, intimidó al pueblo de Tarija, nombrando su propio Gobernador, pero fue rechazado. Los tarijeños pidieron al Mariscal Sucre, envíe armas para defenderse y él les mandó un batallón al mando del Gral. Burdett 0’Connor. Esta intervención hizo que el Gobierno de Buenos Aires mandara una legación diplomática compuesta por el Gral. Alvear y el Dr. Díaz Vélez, quienes en virtud a la Cédula Real del 17 de febrero de 1807, piden al Libertador Bolívar, la entrega de Tarija.

El Libertador reconoce el derecho de las Provincias Unidas del Rio de la Plata y ordena la entrega de Tarija a la Argentina, la misma que se hace efectiva. Mas el Gral. Bernardo Trigo, el valeroso Moto Méndez con unos 150 hombres toman la Plaza y Tarija recobran su independencia, sin ayuda y solo con la sangre de sus propios hijos.

Ante éste estado de caos en el que se debatía Tarija, por una parte con amenazas del Gobernador de Salta, por otra con el rechazo de sus diputados por parte de la Asamblea de Chuquisaca, el Cabildo llama nuevamente a todo el vecindario para deliberar. Es así que el 26 de agosto de 1826 se realiza el plebiscito, en el que el pueblo por aclamación unánime resuelve incorporarse a Bolivia. El acta correspondiente, en sus partes principales, dice: “En esta sala Capitular de Tarija, a los 26 días del mes de agosto de 1826 años, habiéndonos congregado los Municipales y vecinos en virtud de haber entrado a esta plaza la gente de los partidos de la campaña, y entre ésta mucha parte de lo mejor del vecindario reclamando su libertad, porque ésta era actualmente oprimida, en que esta Provincia a más de estar sujeta y subyugada a la de Salta, también lo estuviese a la República Argentina, siendo su voluntad como efectivamente lo es, que CONSTITUIDA EN DEPARTAMENTO SEPARADO, permanezca incorporada a la República Boliviana, bajo la protección y las armas libertadoras… viendo atacadas sus personas por esta opinión, habían tomado la medida de hacer este movimiento, sin que se le tenga por tumultuario, pués solo con él podían ponerse en estado de reclamar con libertad sus derechos. Y hallándose en uso de ellos, deciden y mandan se repongan en el acto todas las autoridades… y que asimismo se nombren Diputados Representantes para que ligados con el Prefecto y facultados con todo el derecho de esta Provincia, se presenten ante la soberanía del Congreso de la República Boliviana… En esta virtud se exhortó nuevamente así al vecindario… y unánimemente todos en masa por voto directo y aclamación total y pública contestaron que querían y era su voluntad corresponder y agregarse a la República de Bolivia… En acto continuo se volvió a exhortar a todos para que nombrasen Diputados representantes para el soberano Congreso de la República de Bolivia y por aclamación unánime y conforme resultaron electos nombrados el Cnl. don Gabino Ibañez, el Tcnl. Don. José Mariano Aguirre y el ciudadano José Fernando Aguirre”.

Como consecuencia de esta determinación de libre voluntad, el Congreso de Chuquisaca el 23 de septiembre de 1826, dicta la siguiente Ley, que en su parte resolutiva y pertinente, en su Artículo 2do. dice:… ”En virtud de las reiteradas negociaciones de Tarija y de su libre y espontánea voluntad y resolución por incorporarse a Bolivia, se admitirán en el Congreso Constituyente sus Diputados que se hallan en la Capital, luego de examinadas sus credenciales, estén conformes al Reglamento de Elecciones de 26 de noviembre del año pasado… ”.

Después de tan pertinaz lucha por pertenecer a Bolivia, la Asamblea Nacional, nos hace el favor de aceptamos sólo como Provincia, argumentando que no teníamos posibilidades económicas suficientes para aportar al Tesoro Nacional.

Como ignoraban lo que era Tarija. Desde el año 1764 se implanta el Estanco de Tabacos con destino al acopio del tabaco producido en lo que hoy es la Provincia O'Connor, con fines de exportación. Existían miles de cabezas de ganado (más que ahora) con las que muchas veces se ayudó a los Ejércitos libertarios y se poblaron las pampas argentinas. Había una agricultura desarrollada, con la que junto al ganado, se alimentaban las minas coloniales (y después las de la República). Tarija en la guerra por su independencia se mantuvo por sí sola y ayudó a otros económicamente.

Desde tiempos de los Jesuitas, en las serranías de Huacata, ahora en la Provincia Méndez se explotaba la plata y otros minerales. Y de la legendaria “Polla” se tenía oro. Que Tarija no tenía medios… Solo pretextos y mala voluntad.

Y, recién el 24 de septiembre de 1831, después de 6 años de exigir su incorporación a Bolivia, Tarija consigue el rango de Departamento.

POR QUE TARIJA QUISO SER DE BOLIVIA?

Autora: Giovanna Maritza Delfín Pino

POR QUE TARIJA QUISO SER DE BOLIVIA

Porque la fama “Ya pregonaba

gloria y heroico valor”.

Porque lleva en la copla

la noble divisa:

“Patria, Ley, Libertad, Religión”;

Porque era “Libre como el Cóndor”.

Porque “Sólo tenía amor para todos y....

Odio? para nadie en el pecho jamás.

AUTORA: GIOVANNA MARITZA DELFÍN PINO

INTRODUCCION.-

Tarija es un valle apacible de hermosas campiñas circundadas por ríos, quebradas y vertientes de aguas cristalinas que ofrecen un magnífico panorama y variado paisaje.

Alivio de los ojos, entre el infierno verde y el paisaje lunar es el valle tarijeño, donde desaparece el frío, el viento y la nieve, y donde se detienen el clima templado y la lujuria de sus campos. Es la tierra de las cascadas cristalinas, de los huertos floridos, donde pacen los rebaños y en cuyos atardeceres se escucha el melódico sonido del violín, el erke o la caña.

Con un clima agradable que oscila entre los 18 a 25° C. es una cuna de grandes poetas, trovadores y “chapacos” hospitalarios, que ofrecen el mejor acogimiento humano para propios y extraños.

Desde el año 1810 se pronunció por la independencia y desde entonces su gente siguió guerreando movilizada hasta que Bolivia se constituyó en República Independiente y soberana con la liberación del yugo español que culminó con la batalla de la Tablada, un 15 de abril de 1817.

En este trabajo enfocaremos las incidencias que se produjeron en Tarija con motivo de su independencia de la ciudad de Salta, su separación de la República Argentina y por consiguiente su Anexión a Bolivia.

Si estas páginas contribuyen al mejor conocimiento del quehacer histórico del pueblo de Tarija, el objetivo de este trabajo estará alcanzado.

ACONTECIMIENTOS QUE ANTECEDIERON A LA ANEXIÓN.-

El año 1825 la guerra de la independencia en el Alto Perú quedaba circunscrita a la acción del general Pedro de Olañeta quien se replegaba con sus fuerzas a la Villa de Potosí, La Plata y Tarija que eran teatro obligado de las guerrillas que de una forma u otra hostilizaban al enemigo.

El Cnl. Carlos Medinacelli trataba de librar la última batalla al libertar con una división de su mando a la ciudad de Cotagaita. En tanto el Gral. Juan Antonio Álvarez de Arenales recibía del Gobierno de Buenos Aires instrucciones precisas para marchar al Alto Perú.

El Mariscal Sucre se movía rápidamente desde el Desaguadero para someter a Olañeta, quien causaba conflictos en el territorio altoperuano.

Entre tanto Arenales debía enfrentarse con una nueva complicación, ya que recibía avisos de la “Deserción y Pillería” cometidas por el Cnl. Badininea, de paso por el territorio tarijeño, alterando el orden y la buena disposición de aquellos habitantes.

Por otro lado la situación en Tarija no era nada agradable, ya que se había complicado con la llegada de Urdininea, que vinculado con varios ciudadanos emprendió un movimiento de revolución, tendía a separar ese territorio de la jurisdicción de Salta.

Mientras tanto O'Connor marchó de Tarija a Cobija o Puerto La Mar, para definir el perímetro limítrofe del territorio altoperuano y se convirtió en el alma de segregación del territorio tarijeño de la República Argentina. Llegó a esta ciudad al mando de las fuerzas colombianas y ordenó el reclutamiento de algunos de los hombres que habitaban allí.

Como estaba próxima la realización del Congreso, en Tarija debía efectuarse la elección de diputados para formar parte de la junta salteña, O'Connor dejó sin efecto esta medida y dispuso se organizara la elección de diputados para la Asamblea altoperuana.

Esta Asamblea no había cursado invitación oficial a Tarija a fin de que enviara sus diputados, por la idea general de que esta pertenecía a Salta. La situación de las Provincias Altoperuanas era anárquica y no tenían motivos para mantener adhesión con las Provincias Unidas del Río de la Plata.

Bolívar en carta a Santander de 18 de febrero de 1825 le informaba que se dirigía al Alto Perú para “solucionar aquel caos de interés” que exigía absolutamente su presencia.

El 9 de febrero, Sucre pasó el Desaguadero y decidió convocar a los Altoperuanos a una Asamblea; así se lo comunicó a Bolívar quien calificó esta Resolución como ofensiva a los derechos del Río de la Plata.

El 16 de abril de 1825 Sucre comunicaba a Buenos Aires la muerte de Olañeta y anunciaba que la Asamblea se reuniría el 25 de mayo.

Tiempo más tarde, el Libertador le escribía a Arenales señalándole la importancia que revestía aquella Asamblea, pues así podría establecer la futura organización de aquellos pueblos. Con este motivo, autorizaba su convocatoria con Decreto del 16 de mayo de 1825.

Sucre trataba de impedir la organización del Departamento de Tarija, según una carta fechada el 21 de mayo de 1825, que Arenales le hacía llegar a Sánchez Bustamante. Se procedió a la elección de diputados al Congreso Altoperuano, siendo designados” El cura vicario de la por Baltazar Arce, el cura foráneo: Dr. José Mariano Ruiloba y el Dr. Joaquín Tejerina.

Se inició de esta manera una serie de reclamos por el gobierno salteño, que señalaba los esfuerzos que había realizado para liberar a Tarija del yugo que la oprimía.

Ante los reiterados reclamos de los gobiernos de Salta y Buenos Aires, Sucre se dirige por carta el 30 de mayo de 1825 a O'Connor indicándole formalmente que prescinda de mezclarse en los asuntos políticos de Tarija, dedicándose tan solo a mantener el orden en sus fuerzas.

Un fluido intercambio de cartas entre Arenales y Sucre nos revelan que se procuró llegar a un acuerdo, ya que el jefe salteño señala que Tarija dependía de Salta antes de iniciarse el movimiento de 1810.

En Tarija se había iniciado un movimiento separatista siendo el jefe del mismo el Coronel Bernardo Trigo, apoyado por la acción decidida de Eustaquio Méndez, el mismo coronel O'Connor y otros cabildantes.

La Municipalidad de Tarija oficiaba a Sucre sobre los últimos acontecimientos pues la mayor parte de los habitantes de esa Villa aceptan aparentemente aquello de que Tarija pertenecía a Salta. No obstante Sucre volvía a indicarle a O'Connor no inmiscuirse en los asuntos internos de esa Villa.

El Congreso designaba una legación Argentina especial ante el Libertador que estaba compuesta por los Dres. Carlos María de Alvear y José Miguel Díaz Vélez. Esta legación debía intervenir formulando una invitación a las provincias altoperuanas a formar una Asamblea General, debía además conectarse con el Presidente de la Asamblea señalándole que el Congreso de las Provincias Unidas del Río de la Plata, había acordado invitar a las cuatro provincias que le habían pertenecido a concurrir por medio de representantes a ese Congreso; expresándoles además, que “toda unión para que esté consolidada y sólida debe estar fundada en la libre voluntad de los pueblos”.

El Congreso de Buenos Aires resolvió, que si bien estas cuatro provincias han sido consideradas como parte integrante de la nación Argentina, podían “en plena libertad disponer de su suerte, según lo vean conveniente para su mejor interés y felicidad”.

En caso de que la Asamblea del Alto Perú determine que estas cuatro provincias pasaran a depender del estado Peruano, la legación debería dar cuenta al gobierno y esperar su decisión al respecto.

Desde Tarija, el procurador, Pedro Antonio Flores, oficiaba al Mariscal Sucre, imponiéndole de los acontecimientos que ahí se llevaban a cabo, al tiempo que le agradecía la reposición en el cargo de gobernador del Dr. José Felipe de Echazú.

Es de interés destacar la correspondencia que mantienen el Coronel Eustaquio Méndez y el General Sucre. El jefe tarijeño le explicaba la reposición del Dr. José Felipe de Echazú.

Entre tanto Echazú se dirigía al Gobernador interino de Salta, Dr. Teodoro Sánchez de Bustamante, señalándole que a su regreso de Chuquisaca se había encontrado con algunas perturbaciones que habían promovido algunos díscolos en combinación con O'Connor, que trataba de anexar Tarija al territorio Altoperuano.

En Tarija el Cnl. Gabino Ibáñez que había dejado las armas, colaboraba estrechamente con Echazú para imponer la tranquilidad en todo el territorio. Este último remitía presos a Salta a Manuel de Uriondo, Antonio Vásquez y Antonio Rojas considerados díscolos y perturbadores del orden.

Poco después Arenales se veía sorprendido por un oficio del Cabildo de Tarija, fechado el 6 de julio de 1825 en el que comunicaba la anexión de Tarija al Alto Perú como resultado del voto general de sus habitantes.

Se fundaba esta disposición en lo expresado por el Gobierno de Buenos Aires, quién había señalado muy especialmente que las cuatro provincias altoperuanas, a pesar de haber pertenecido siempre a las de la Unión, quedaban en disposición de su suerte. Si estas provincias, señalaba el documento gozaban de estas regalías, por qué no Tarija? que sólo pertenecía a Salta desde la creación de su obispado, de cuya orden se suplicó oportunamente por lo político.

Tarija quería ahora reasumir las augustas funciones de su soberanía que a su vez el Libertador se había dignado prodigar a los pueblos de América. Firmaban el Acta Ignacio Mealla, Manuel Lea Plaza, Francisco Xavier Arce, Manuel Zacarías Saracho y Pedro Ichazo.

Poco después, el secretario del Libertador, remitía a la Secretaría del Congreso Altoperuano, los documentos vinculados con los reclamos efectuados por la legación Argentina sobre el territorio de Tarija. Ante los hechos ocurridos en esa Villa, el ministro Argentino se dirigía a Bolívar protestando por la actividad de O'Connor quién había instigado a varios ciudadanos a unirse a Bolivia. Desde Lima el Libertador, se dirigía a la Asamblea Altoperuana congratulándose por su instalación y comprometiéndose a luchar para afianzar la libertad de esos pueblos.

En tanto Arenales le hacía llegar al gobernador interino de Salta, la documentación intercambiada con el Mariscal Sucre respecto a la revolución de Tarija y la conducta improcedente de O'Connor en esa Villa.

Sucre volvía a sostener que habiendo pertenecido a Salta, Tarija en la época que se impuso la Revolución de 1810, debería seguir su natural dependencia como parte integrante que es y ha sido de la misma Provincia.

En virtud a esta Resolución de fecha 30 de mayo de 1825, fué impuesto el Dr. Felipe de Echazú en el mando político y militar de Tarija y reintegrada a Salta.

Pero cuando parecía haber concluido toda cuestión, el Gobierno de Salta se vio sorprendido por un oficio de la Municipalidad de T arija del 16 de julio de 1825 en el que se comunicaba haberse anexado a las provincias altoperuanas haciendo uso de uno de sus derechos.

Arenales se dirigió al gobernador interino de Salta a fin de que adoptase los procedimientos necesarios en una ocasión por demás delicada como la que se presentaba y que se consideraba resorte específico del gobierno provincial.

En virtud a esta consulta el gobernador de Salta mediante una resolución expedida por la Junta Provincial, establecía que la Villa de Tarija estaba bajo la jurisdicción de ese gobierno y por lo tanto pertenecía y dependía del estado Argentino. Señalaba que cuando en 1810 se proclamó a la faz del mundo la libertad, ésta hizo pedazos la esclavitud en que estaban sumidos muchos pueblos del Alto Perú.

En tanto la separación de Tarija de la provincia de Salta y su independencia eran un hecho conocido. El Gral. Arenales decide trasladarse a Tarija a fin de controlar esta situación.

El Dr. Echazú tomó al respecto varias medidas. Entre otras ordenó al Capitán Baldiviezo que transporte a Salta varios perturbadores. Se reunían los electores para designar la diputación que debía ir a Salta y Buenos Aires.

Entre tanto la Asamblea del Alto Perú por intermedio de su presidente el Dr. José Mariano Serrano, oficiaba el Cabildo de Tarija, señalándole que si esta Provincia quería pertenecer al Alto Perú, debían hacerles llegar el Acta de la Independencia de la República Argentina.

Arenales tomó en Tarija rápidas medidas, solicitó el libro de actos del Cabildo tarijeño y los inspeccionó para tener conocimiento concreto sobre el proyecto de separación. Con este motivo invitó a los ciudadanos de Tarija a “pronunciarse libremente” sobre este particular. Luego acordó ratificar el acta del 16 de agosto de 1825, por la que se obedecían sus órdenes.

Entre las actas del 18 y 27 de agosto de 1825 se declaran “nulas y sin valor” ni efecto el acta en la que se declaró a dicho Departamento unido al Alto Perú.

TARIJA PROVINCIA Y DEPARTAMENTO.-

En la segunda Constitución de orden cronológico que se da en Bolivia aparece Tarija formando parte del territorio nacional, aunque como Provincia, con el derecho de nombrar un senador y un representante por cada cuarenta mil almas de población y las fracciones que alcancen a veinte mil.

Con ello, se diría que el bolivianismo del pueblo tarijeño triunfa tras larga lucha llena de sinsabores. En efecto: En los plebiscitos de 6 de junio y 16 de julio de 1825, 26 de agosto, 7 de septiembre y 17 de octubre de 1826, Tarija expresa su voluntad de formar parte de la República Boliviana.

Elige a Baltazar Arce, Joaquín Tejerina y José María Ruiloba, sus representantes al Congreso Constituyente de 1825 convocado por el Mariscal Sucre, los que no son admitidos esgrimiéndose fútiles argumentos.

Insiste y el 7 de septiembre de 1826 nombra Diputados a la Constituyente. La distinción recae en los Dres. José María de Aguirre y José Femando de Aguirre como propietarios y el Cnl. Gabino Ibáñez y Don José Hevia y Vaca como suplentes. Presentes ellos en Chuquisaca no escatiman esfuerzos en el cumplimiento de sus deberes patrióticos y con sagacidad obtenían que el 23 del mismo mes, aquel Congreso sancione la ley que establece:

1ro. La representación nacional desconoce los actos y niega su ratificación a las negociaciones por las que haya sido desmembrada la Provincia de Tarija del territorio del Alto Perú, hoy República de Bolivia.

2do. En virtud de las reiteradas negociaciones de Tarija y su libre y espontánea resolución para incorporarse a Bolivia, se admite en el Congreso Constituyente a sus diputados que se hallan en esta capital.

El presidente Sucre, observa esta ley temeroso, posiblemente de contrariar a Bolívar, que el 25 de octubre de 1825 vióse obligado a intervenir en la cuestión de Tarija a requerimiento de los plenipotenciarios argentinos que pedían la devolución de esa Provincia a la República de la Plata, petición a la que Bolívar accedió.

Quizás piensa Sucre que promulgándola se perjudicarían las buenas relaciones de su gobierno con el de la Argentina. En su mensaje al Congreso expresa su deseo de que se medite circunspecta y fríamente, si es este momento la ocasión que la justicia y los intereses nacionales exigen el pase del ejecutivo a la ley del 23 del corriente.

Pero Tarija no se resigna ni se conforma, hay nuevos pronunciamientos y actitudes radicales que obligan al Presidente a retirar sus observaciones y promulgar la Ley del 13 de octubre.

Los diputados por Tarija se incorporan al Congreso Constituyente y como tales los Dres. José María de Aguirre y José Femando de Aguirre, suscriben la Constitución Política aprobada el 6 de noviembre de 1826, es decir la primera de la República de Bolivia..

Sin embargo, en ella no figura Tarija como parte del territorio nacional.

Por su parte el Congreso General Constituyente de las Provincias del Río de La Plata incorpora a su seno a Don José Felipe Echazú y a Don Juan Antonio Ruíz como Diputados por Tarija y luego el 30 de noviembre de 1826, sanciona la ley que promulga el Presidente Rivadavia, el 1ro de diciembre del mismo año que dice:

Art. 1ro. Queda elevada al rango de Provincia la ciudad de Tarija con el territorio adyacente.

Art. 2do. Se le declara todos los derechos y prerrogativas que la Constitución y las leyes establecen en favor de las Provincias.

Tarija mantiene incólume su devoción bolivianista. En el congreso de 1828 está representada por el Cnl. Bernardo Trigo y los Dres. José Felipe Mendieta y José Pablo Hevia y Vaca, quienes en las primeras sesiones “observan” que se utilice el término provincia como se había hecho en la convocatoria a la Asamblea Convencional, al referirse a Tarija y piden que se le reconozca el rango y la condición de Departamento, a cuyo efecto presentan un proyecto de ley” La oposición es abrumadora, no solo en número, sino también en frases hirientes. Duerme el proyecto y persiste la injusticia de mantener a Tarija como Provincia.

La Constitución promulgada por Santa Cruz el 14 de agosto de 1831 proclama que Tarija está comprendida en el territorio de Bolivia, pero siempre como Provincia.

En el Congreso de ese mismo año se actualiza el proyecto de 1828, el mismo que con algunas modificaciones se sanciona el 22 de septiembre promulgándolo como Ley de la República el 24 del mismo mes, el Presidente y su Ministro del Interior Manuel José Asín. Su Artículo dice así:

Art. 1ro. Se erige la provincia de Tarija en Departamento.

Art. 2do. Para la dotación de empleos y establecimientos necesarios se autoriza al Gobierno para que presente a la próxima legislatura los datos más convenientes.

Art. 3ro. El Artículo primero no tendrá efecto hasta que las Cámaras con vista de los datos que se exigen en el segundo, arreglen las rentas, las providencias y todo lo conveniente al Departamento.

CONSECUENCIAS.-

Quisiera que la Anexión de Tarija a Bolivia fuera el hecho más grande para la mente de todo el pueblo tarijeño, quizás para todo boliviano, y el más grato para su corazón, No es desconocida la importancia de aquella Anexión por libre y espontánea voluntad de Tarija.

Bolivia es y ha sido un país con variedad de culturas, y al “unirse” Tarija a ella ha incrementado aún más esta característica. Tarija no sólo agregó territorio a nuestra nación, ha dado también calor, trabajo, hospitalidad, generosidad y sacrificio resumidos en una sola palabra “CHAPACOS” hombres que pese a recibir una mísera contribución han aportado con lo mejor de su trabajo, cultura y paisaje para el engrandecimiento de nuestra nación.

Quizás de no haber decidido formar parte de Bolivia, hubiésemos recibido mayor atención gubernamental y se hubiese trabajado más por el desarrollo de nuestra pequeña, pero gran Tarija.

Pero no fue así, decidimos ser bolivianos y lo fuimos, lo somos ahora y lo seguiremos siendo por el resto de la vida y como en un principio, Tarija seguirá luchando incansablemente por Bolivia, aunque reciba de este país una “pequeña” colaboración.

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