Compra, venta y “lives” en Tik tok, el negocio de la ropa usada
La crisis y la falta de empleo impulsan el comercio informal de ropa usada. Muchos vendedores ya no necesitan locales y ofrecen sus productos mediante lives en redes.
La crisis económica y la falta de empleo continúan modificando los hábitos de consumo y también las formas de generar ingresos en Tarija. Cada vez son más las personas que optan por emprender en negocios accesibles y de baja inversión, mientras que la población busca alternativas más económicas para vestir sin afectar aún más su bolsillo. En ese escenario, la ropa de segunda mano o “ropa americana” vive un crecimiento evidente en la capital tarijeña.
Caminar hoy por el centro de la ciudad permite observar una realidad que hace algunos años parecía menor: las tiendas de ropa americana aumentan constantemente y, en muchos casos, reemplazan a negocios de ropa nueva que no lograron sostenerse frente a la caída del consumo. Lo que antes era visto como una opción exclusiva para encontrar prendas de marca o ropa importada de buena calidad, ahora se convirtió en una necesidad para cientos de familias.
La situación económica del departamento refleja un problema estructural. La falta de tejido empresarial y de oportunidades laborales empuja a gran parte de la población hacia la informalidad y los trabajos de subsistencia. Los datos del último Censo de Población y Vivienda muestran que el 48,3% de los trabajadores son por cuenta propia, una cifra que evidencia cómo miles de personas tuvieron que reinventarse para sobrevivir.
Hace cerca de dos décadas, consumir ropa de segunda mano estaba relacionado principalmente con la posibilidad de acceder a prendas americanas o europeas de marcas reconocidas, muchas veces en mejor estado y a menor precio que la ropa nacional o la importada desde Argentina, Perú o Brasil. Sin embargo, actualmente el principal motivo de compra es el costo.
La ropa usada se convirtió en la alternativa más accesible para una población golpeada por la inflación, el desempleo y la reducción del poder adquisitivo. Desde zapatillas deportivas hasta carteras, accesorios, juguetes o utensilios, los consumidores buscan productos funcionales y baratos, aunque sean de segunda mano.
A la par, las redes sociales revolucionaron este tipo de comercio. Hoy ya no es necesario invertir en el alquiler de una tienda física. TikTok, Facebook y grupos de WhatsApp se transformaron en verdaderos mercados virtuales donde cientos de emprendedores realizan transmisiones en vivo ofreciendo prendas y accesorios a precios bajos.
Muchos de estos vendedores recorren ferias de Tarija y también de ciudades como Oruro, donde compran productos seleccionados para revenderlos posteriormente a través de “lives” en TikTok. La estrategia consiste en encontrar prendas de marca, en buen estado y con alta posibilidad de venta rápida para evitar que el dinero quede estancado.
R.M.C., un conocido tiktoker dedicado a este negocio, relató que comenzó visitando las distintas ferias barriales de la ciudad, revisando durante horas montones de ropa en ofertas desde 10 bolivianos.
“A veces encuentro zapatillas, canguros o ropa deportiva de buenas marcas a precios que sé que puedo revender. Durante el día me recorro las ferias y en la noche ya ofrezco todo en TikTok”, comentó.
Según explica, muchas personas buscan vestir con calidad y marcas reconocidas, pero pagando mucho menos que en una tienda convencional. Por ello, las ventas mediante redes sociales crecieron considerablemente en los últimos años.
Otra historia es la de Sandra, de 43 años, quien encontró en este negocio una manera de generar ingresos sin descuidar a su hijo menor. Motivada por su hijo mayor, que vive en Oruro, comenzó vendiendo ropa mediante transmisiones en vivo.
“Mi hijo me consiguió los aros de luz y un proveedor de confianza que me manda fardos de ropa en buen estado. Al principio me daba miedo hablar y no sabía interactuar con la gente, pero le fui agarrando el hilo y ahora ya tengo clientela de Sucre, La Paz y Cochabamba”, contó.
Sandra asegura que muchas de sus ventas se concretan mediante transferencias QR y envíos a distintos departamentos del país, demostrando cómo las redes sociales permitieron que pequeños emprendedores puedan comercializar productos sin necesidad de tener una tienda física.
El fenómeno también se refleja en las denominadas ventas de garage. Una de las más conocidas en Tarija es “La más grande y barata”, organizada por Nelda G., quien habilita espacios para que decenas de personas puedan vender ropa y artículos desde 1 boliviano hasta un máximo de 30.
En su décimo séptima versión, la feria reúne tanto a personas que necesitan generar ingresos extras vendiendo lo que ya no usan, como a compradores que buscan productos económicos y en buen estado.
La crisis económica transformó la ropa de segunda mano en mucho más que una moda pasajera. Para muchos tarijeños, hoy representa una forma de subsistencia, una oportunidad de emprendimiento y, sobre todo, una manera de seguir vistiendo pese a la difícil situación económica que atraviesa el país.
Municipio y comerciantes analizan regulación
El coordinador de la Guardia Municipal de Tarija, Adrián Iturri, informó que se desarrollan mesas de trabajo para abordar la delimitación y reglamentación de las ferias en la ciudad, ante el crecimiento y desborde registrado en algunos sectores.
Señaló que ferias como las de San Bernardo y Senac presentan problemas de expansión y ocupación de espacios, por lo que se busca encontrar soluciones consensuadas que permitan ordenar la actividad comercial y regularizar la situación en beneficio de comerciantes y vecinos.








