Autismo en Tarija, una ley vigente lejos de la realidad
A más de cinco años de la Ley 396, Tarija aún no tiene registro ni políticas efectivas para el TEA; el problema no es solo la detección, sino el limitado acceso a diagnósticos y terapias especializadas.
A pocos días de conmemorarse el Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo, en Tarija vuelve a evidenciarse una realidad preocupante: miles de personas con Trastorno del Espectro Autista (TEA) permanecen sin diagnóstico ni acceso a atención adecuada.
Según estimaciones difundidas por la Fundación TEAcompaño, en el departamento existirían cerca de 7.000 personas dentro del espectro, de las cuales aproximadamente 4.000 se concentran en la capital. Sin embargo, menos de 500 reciben algún tipo de terapia, lo que revela una brecha crítica entre la magnitud del problema y la capacidad de respuesta institucional.
La cifra no es oficial, sino una proyección basada en parámetros internacionales de prevalencia. Aun así, especialistas y familias coinciden en que el subregistro es alto debido a la falta de un censo departamental, una tarea pendiente desde la promulgación de la Ley Departamental N° 396 de Protección a las Personas con Autismo, promulgada el 23 de agosto de 2019, que hasta la fecha no ha sido reglamentada.
“El autismo no se detecta con un examen de laboratorio, requiere observación clínica y evaluaciones prolongadas”, explicó la presidenta de la fundación, quien insistió en la necesidad de contar con más profesionales especializados y centros de atención integral.
La problemática se refleja también en las historias de padres que enfrentan el diagnóstico en condiciones adversas. Mario Fernández, dirigente de familias con hijos con autismo, relató que muchos deben abandonar sus trabajos para cubrir terapias costosas y dedicarse al cuidado permanente.
“Es una lucha constante. Hay padres que dejan todo para sostener las terapias de sus hijos. No hay apoyo suficiente y la sociedad todavía no entiende esta condición”, manifestó.
Fernández también cuestionó la falta de aplicación efectiva de la normativa vigente. “Tenemos leyes, pero no funcionan. No hay recursos, no hay centros especializados y las familias siguen solas”, afirmó.
En este contexto, durante la pasada semana se realizaron jornadas de detección gratuita en plazas de la ciudad, donde decenas de familias acudieron con sus hijos ante la sospecha de autismo. Las evaluaciones, de carácter preliminar, permitieron identificar posibles signos y derivar a procesos más completos.
Especialistas explicaron que estas pruebas no constituyen un diagnóstico definitivo, sino una primera aproximación que debe complementarse con estudios que pueden tomar semanas.
Entre las señales más frecuentes que alertan a los padres se encuentran el retraso en el lenguaje, la dificultad para mantener contacto visual, conductas repetitivas, hipersensibilidad a ruidos y apego intenso a objetos o rutinas.
Madres consultadas durante la jornada señalaron que muchas veces las primeras alertas provienen del entorno escolar, donde los docentes detectan dificultades en la comunicación o la atención.
Pese a los desafíos, también destacan las capacidades de los niños dentro del espectro. “Son muy inteligentes, solo necesitan comprensión y apoyo”, afirmó una madre que acudió a la evaluación gratuita.
Más allá del diagnóstico, el principal problema sigue siendo el acceso a tratamiento. Aunque el Sistema Único de Salud (SUS) contempla atención gratuita, en la práctica esta resulta limitada por la falta de especialistas, infraestructura y continuidad en las terapias.
El autismo, advierten expertos, no es una enfermedad sino una condición del neurodesarrollo que requiere acompañamiento permanente. La intervención temprana puede marcar una diferencia significativa en la calidad de vida.
Mientras tanto, las familias insisten en la urgencia de políticas públicas efectivas. La demanda no solo apunta a servicios de salud, sino también a inclusión educativa, apoyo económico y campañas de sensibilización.
“Lo que pedimos es empatía. Cuando un niño tiene una crisis, no es mala crianza, es parte de su condición”, enfatizó Fernández.
La reciente caminata silenciosa organizada en la ciudad buscó precisamente eso: visibilizar una realidad que sigue siendo poco comprendida y recordar que el autismo no es un problema aislado, sino una condición que atraviesa a toda la sociedad.
Mario Fernández
Padre de familia
“Tenemos leyes, pero no funcionan. No hay recursos, no hay centros especializados y las familias siguen solas”
Cómo identificar señales tempranas de autismo
El diagnóstico del Trastorno del Espectro Autista (TEA) no se realiza mediante una sola prueba ni en una consulta rápida. Se trata de un proceso clínico que incluye observación del comportamiento, entrevistas con los padres y evaluaciones especializadas.
Durante las recientes jornadas gratuitas realizadas en Tarija, profesionales aplicaron pruebas de pesquisa que duran entre 30 y 45 minutos. Estas permiten identificar señales de alerta, pero no constituyen un diagnóstico definitivo.
“Hoy podemos detectar rasgos, pero el proceso completo puede tomar semanas”, explicaron los especialistas que participaron en la actividad.
Entre las señales más comunes se encuentran la falta de respuesta al nombre, dificultades en el lenguaje, poco contacto visual y conductas repetitivas. También pueden presentarse hipersensibilidad a sonidos o rutinas rígidas.
El diagnóstico formal debe ser realizado por un equipo multidisciplinario que incluya psicólogos infantiles, neurólogos o psiquiatras.
Uno de los principales problemas en Tarija es que muchas familias no acceden a este proceso por los costos o la falta de especialistas, lo que retrasa la intervención temprana.
Los expertos coinciden en que iniciar terapias a edad temprana mejora significativamente el desarrollo del niño, especialmente en habilidades sociales y comunicación.
Por ello, recomiendan a los padres no esperar ante las primeras señales y acudir a centros de salud para una evaluación oportuna.





