Crónica política de la jornada
Rumbo al 19O: Cuando no perder puede ser suficiente
La campaña se ha estancado por la falta de propuestas nuevas y el miedo a perder: los candidatos administran sus apariciones y optan por la estrategia de la negación ante cualquier escándalo
Claramente la campaña electoral se ha estancado, y no solo en términos tácticos, sino en términos fácticos: No hay más propuestas que lanzar, puesto que no queda nada por explicar en el programa y cualquier asunto podrá considerarse un fraude oportunista, y además, los candidatos tienen miedo a exponerse demasiado y restar.
El problema, como ya apuntamos, es más aritmético que algorítmico. Se trata de sumar, y no se está sumando, en parte, porque ninguno quiere salir de su burbuja, y en esas Tuto y JP llevan las de perder: su burbuja de ambos es exactamente la misma y hacer rapear al candidato a la presidencia no le va a traer más jóvenes que no estuvieran ya allí instalados. La estrategia es por tanto resistir, defenderse apelando al voto urbano de medio alto poder adquisitivo y tratar de disuadir al resto. Ganar la segunda vuelta con su 1,4 millones de votos, los 300 mil de Manfred y el millón de Samuel Doria Medina. Hacer que 2,7 millones de votos, de 7, sea suficiente.
¿Cuánto le afectan a esa burbuja los tuits racistas de Juan Pablo Velasco que todas las verificadoras dan como reales y ellos se empeñan en negar? Probablemente nada, o al menos eso piensan los estrategas de ese rincón, que además han coincidido en que la mejor respuesta era negarlo todo y victimizarse por manipulación. El voto es otro.
Confirmación
Lara y Velasco han confirmado su participación por escrito en el debate convocado por el TSE
En el Partido Demócrata Cristiano (PDC) lo estudian mucho más porque aunque aspiren a un universo mayor, su estrategia es más complicada, entre otras cosas porque la burbuja de Rodrigo Paz sí se cruza en gran medida con la de Tuto y JP y aspira al menos a no perder simpatizantes con el temor de que se contaminen mutuamente con la de Lara y pierdan a un lado y al otro. Algo también suma Paz aunque no lo crean, pero Lara ha encontrado el respaldo del voto popular, eminentemente gremial y muy libertario en sus formas que quedó huérfano no por el veto de Evo o la desastrosa gestión de Luis Arce, sino cuando el MAS insistió en definirse de la izquierda que día sí y día también es vapuleada en TikTok.
En el PDC confían en que el voto popular, incluyendo el que Evo ha “liberado” del voto nulo, le sea suficiente. Un universo posible de 4,3 millones de votos. Lara representa al boliviano medio y no hay otra alternativa para ese sector. Mientras, Rodrigo Paz arriesga repitiendo anécdotas como la del chicle o su interminable lista de taxistas de cada pueblo cuyos nombres recuerda, y reitera esas consignas ochenteras de “no soy enemigo de los ricos pero soy más amigo de los pobres” que al parecer le han funcionado. Eso sí, empieza a acumular cansancio y su “tonito” empieza a sonar chocante: estamos en la fase de la guerra sucia en la que se empiezan a tocar los temas delicados, y lo de la familia nunca lo ha llevado muy bien.
Ir o no ir a un debate
Sin propuestas nuevas, la pelea de lejitos o por intermediación se está agotando: es tiempo de los debates, pero de los de verdad, pues casi toda la semana hemos estado ocupados en el debate sobre el debate, que puede servir para generar expectativa, pero puede acabar en desastre.
Al momento, se ha confirmado por escrito la participación de ambos aspirantes, Juan Pablo Velasco y Edman Lara, en el debate de esta noche, y aun así siempre seguirá pendiendo de un hilo o un arrebato. Juan Pablo Velasco confirmó incluso por escrito el martes; Edman Lara se hizo el perezoso hasta el sábado. Lara además ha confirmado la presencia en un debate alternativo en RTP para el martes que cambia además la presión de lado. Esta vez será JP quien deba explicarse, o asistir.
Por lo general, los estrategas señalan que a los debates no se va tanto a ganar como a no perder, y que asistir es obligatorio para cualquier aspirante salvo que seas Evo Morales o Nayib Bukele y tu fortaleza resida precisamente en tu diferencia con el resto.
Edman Lara tiene muy claro cuál es su público y sabe hablarles. Juan Pablo Velasco ha tomado clases aceleradas después de los papelones iniciales. Ninguno de los dos controla la temática política ni mucho menos, de organización del Estado y de ahí vienen buena parte de las susceptibilidades de Lara con los organizadores y moderadores. La experiencia de Velasco en los debates de primera vuelta le sirven, aunque un cara a cara es distinto. Lo normal es que ambos jueguen a la defensiva y sea un debate de guante blanco, si es que se produce.
No asistir tiene demasiadas connotaciones negativas, lo que no es bueno en un momento en el que se busca sumar voto blando. No perder puede ser ganar. Aquel debate de última hora donde los “grandes” no asistieron: Tuto Quiroga, Samuel Doria Medina, Manfred Reyes Villa e inexplicablemente, Andrónico Rodríguez, lo ganó por goleada Rodrigo Paz pero sobre todo - y ellos saben cuánto les costó - lo perdieron los ausentes.





