Se cuida que sean pocos estudiantes por ambiente
Tarija: En el campo, más del 70% pasa clases presenciales
El ejecutivo de la Federación Departamental de Maestros del Área Rural, Cimar Espinoza, dijo que la mayoría de los colegios no recibió apoyo de las autoridades. Si los estudiantes tienen algunas condiciones se debe a la colaboración de los padres y profesores



Hace dos meses que iniciaron las clases de la gestión 2021, y aunque la modalidad virtual se impuso, esto no fue viable para los estudiantes y maestros del área rural, debido a la falta de recursos que eran necesarios, pero que no podían ser proporcionados por parte de los padres a sus hijos.
Ante la necesidad de recursos y de educación, a partir del mes de marzo, a través de evaluaciones con las distritales, directores, padres de familias e informes del Servicio Departamental de Salud (Sedes), en el área dispersa se decidió pasar clases presenciales. Esta acción contribuyó a que no se les quite el derecho a la educación a muchos estudiantes y sobre todo a aminorar los gastos en el hogar.
El presidente Distrital de las Juntas de Padres de Familia del Área Rural, Florindo Castro, indicó que hicieron y hacen lo posible para que los estudiantes accedan a la educación. Detalló que la cantidad de alumnos en las aulas, que son alrededor de ocho a diez educandos, en cada unidad educativa, ayudó a que puedan retomar las clases presenciales en bien de los estudiantes.
“Existía el espacio y las condiciones. Esto también se hizo efectivo gracias al pedido clamoroso que hicieron los padres a las autoridades, para que nos puedan dotar de materiales de bioseguridad con el fin de evitar el contagio. Hoy podemos decir que el 70 u 80 por ciento de los estudiantes del área rural están pasando clases presencialmente”, resaltó Castro.
El resto de los alumnos que pertenecen a las unidades educativas más pobladas de la zona baja siguen pasando clases virtuales, pero aún en aquellos lugares los maestros y padres estarían viendo la forma de que los alumnos pasen clases presenciales, puesto que no cuentan con las condiciones o recursos necesarios. “En la provincia Eustaquio Méndez un 15 por ciento de los alumnos no tiene las posibilidades”, aseguró.
Por su parte el ejecutivo de la Federación Departamental de Maestros del Área Rural, Cimar Espinoza, dijo que la mayoría de los colegios no recibió el apoyo de las autoridades, y que si los estudiantes tienen algunas condiciones mayormente se debe a la colaboración de los padres y profesores.
“La mayoría de los colegios están pasando clases gracias a los padres y maestros, durante el inicio de las clases las autoridades estaban más dedicadas a la política, hoy por hoy no hay un cambio en el panorama”, explicó.
Espinoza señaló que las autoridades debieron haber hecho los mantenimientos respectivos y puesto o entregado los materiales de bioseguridad a los responsables de cada unidad educativa, sin embargo, no fue así, ya que en algunos casos esperaron que los padres se manifiesten para que les entreguen los insumos de bioseguridad.
“Muchas autoridades en actos públicos señalan que los estudiantes son el futuro de Bolivia, pero no reciben el trato ni la inversión como el futuro de un país, actúan como si los años no pasarán y como si los administradores de un país fueran permanentes”, reflexionaron.
CRISIS
Las carencias en un país poco tecnológico
Las carencias en la educación boliviana, destapadas por la pandemia fueron varias. Además de la imposibilidad de acceder a internet, muchas familias tuvieron que enfrentar la falta de equipos. En muchos hogares solo el padre o madre cuentan con teléfonos móviles y de este equipo dependen hasta cuatro hijos que deben conectarse a las clases virtuales.
Entre muchos ejemplos, está el de una familia de cuatro hermanos que se veía en la necesidad de compartir el celular de la hermana mayor para poder conectarse a la sesión de Zoom de su clase, llegando a gastar incluso 10 bolivianos por día en cada uno de los pequeños.
Sumado a esto, muchos fueron los profesores que tuvieron que capacitarse rápidamente en cuanto al uso de computadoras, teléfonos móviles, cámaras de video y manejo de plataformas y aplicaciones. Más aún, igual se denunciaron limitaciones y las quejas se multiplicaron.
En este contexto en varios departamentos del país, muchas familias demandan el retorno a las clases presenciales. Pero frente a esto se encuentra un gran sector de padres de familia que sí poseen las condiciones y se oponen a enviar a sus hijos al colegio en las condiciones de salud actuales.