Elizabeth Cornejo Gallardo: “La gran deuda es con el derecho a la vida y a una justicia real”
En el marco del Día de la Mujer Boliviana, la magistrada denuncia que Bolivia mantiene una “impunidad estructural” en casos de feminicidio y violencia sexual, mientras el sesgo machista más invisible del sistema judicial sigue culpabilizando a las víctimas
La adolescente tenía trece años cuando su padrastro comenzó a violarla. Tuvo dos hijos producto de esos abusos. Su vida corría peligro. Los informes sociales lo documentaban todo. Pero un juez le otorgó libertad irrestricta al agresor. Para la magistrada constitucional Julia Elizabeth Cornejo Gallardo, ese caso, resuelto en la Sentencia Constitucional Plurinacional 0394/2018-S2, resume la tragedia que atraviesa el sistema de justicia boliviano: “Esa decisión judicial normalizaba la conducta del imputado, los abusos reiterados, las condiciones infrahumanas como si tratase de una mujer adulta en una relación consentida”.
En el marco del Día de la Mujer Boliviana, que honra el nacimiento de Adela Zamudio, Cornejo Gallardo hace un balance implacable: Bolivia tiene una Constitución garantista, leyes avanzadas como la 348, y una normativa que garantiza a las mujeres una vida libre de violencia, pero aún carece de justicia efectiva. “A pesar de contar con una de las normativas más avanzadas de la región, el Estado boliviano no ha logrado traducirla en una justicia efectiva”, afirma. Las cifras lo confirman: hasta el primer semestre de 2025 se reportaron 45 feminicidios, y la mayoría de denuncias terminan en un “laberinto sin justicia”.
Cornejo identifica el sesgo más peligroso porque es el más invisible: “La estereotipación judicial de la víctima, que se manifiesta en la transferencia de la responsabilidad o culpa del agresor hacia la mujer o niña que denuncia”. Este patrón no niega derechos abiertamente, sino que cuestiona la condición moral de la víctima. “No es una acción consciente de aplicar el machismo, sino una filtración cultural que lleva a los operadores de justicia, hombres y mujeres, a aplicar juicios de valor no jurídicos”. Jueces y juezas, reflejando la idiosincrasia amplia de la sociedad, minimizan violaciones catalogándolas como “relaciones consentidas” o presionan a madres víctimas de violencia para conciliar, aunque la ley no lo permita.
Desde su labor constitucional, la magistrada ha incorporado el enfoque interseccional para analizar cómo múltiples factores de discriminación colocan a las mujeres en mayor subordinación. Cornejo imagina qué diría Adela Zamudio sobre Bolivia hoy: celebraría el sufragio universal y la paridad política, pero “vería con desdén la persistencia de la violencia extrema” y la triple jornada que sigue limitando el desarrollo pleno de las mujeres.
Para Cornejo Gallardo, hay deudas históricas urgentes, como el reconocimiento de las labores de cuidado como trabajo y la autonomía sobre derechos sexuales y reproductivos. “Las limitaciones que generan una falla en el corazón del aparato estatal para garantizar el derecho fundamental a la vida y a la integridad, hacen que la violencia extrema contra nuestras mujeres persista como una epidemia de impunidad”.
En este Día de la Mujer Boliviana, la magistrada convoca a una transformación urgente: “La justicia material que exige la Constitución solo se logrará cuando cada operador judicial asuma que su rol es deconstruir el machismo estructural para que el grito de ‘Nacer Mujer’ jamás vuelva a ser una condena, sino el inicio de una vida plena y segura”.









