La Asociación de Periodistas de Tarija rindió homenaje a los titanes de la comunicación
La historia del periodismo en Tarija se remite al año 1850, cuando la primera imprenta que llegó a la ciudad permitió la salida del periódico El Cóndor.



En el salón auditorio de la Casa de la Cultura y en el marco de la celebración del Día del Periodista Boliviano, el pasado 9 de mayo la Asociación de Periodistas de Tarija (APT) celebró un emotivo acto de reconocimiento a figuras e instituciones que han tejido, durante décadas, el manto informativo y cultural de la región.
Ejerciendo uno de los oficios más complejos de la disciplina de la comunicación, el gremio periodista de Tarija ha sabido resistir y asumir un rol vital en la construcción de la identidad regional, incluso frente a los desafíos de la era digital, dejando impresas, en tinta y éter, las crónicas de esta tierra de poesía y terquedad.
Voces que definen épocas

El acto, conducido por representantes de la APT, contó con la presencia de autoridades civiles, profesionales de medios y estudiantes, quienes acompañaron la distinción otorgada a periodistas como Julio Roca Laguna, Elizabeth Rendiz Farfán, Omar Flores Estrada, David Maygua Vidaurre y Jesús Vargas Villena, que fueron elegidos por el voto del gremio.
Con innegable evidencia, el homenaje a Manuel Cossío Velásquez, decano de la locución y el locutor más antiguo actualmente en Tarija, fue uno de los momentos más altos de la noche. Pionero de la radio en los años 50, fue uno de los fundadores del Círculo de Periodistas Deportivos de la ciudad.

Con humildad de 95 años, dijo de sí mismo: “No soy periodista”. Y aunque sus andanzas demuestran lo contrario, para él este oficio se está acabando entre políticos que “meten la nariz”, medios que cierran, y celulares que nos alejan de la verdad. Con toda su sabiduría, advirtió a los presentes la necesidad de respetar la Ley de Imprenta, y cuidarse en el trabajo pues, “hasta por la filmadora nos atacan”.
El País, más de 33 años de tinta y aguante
Reconocido como “el diario grande de Tarija”, fue el primer medio de comunicación galardonado en la noche, gracias a su constancia encarnada en la circulación ininterrumpida de su formato impreso, a su capacidad para adaptarse a los cambios y asumir todos los retos de la era digital, y “por seguir siendo un pilar fundamental en el acceso a la información de nuestra comunidad”.

Natalia Seas, jefa de redacción, recordó la faena periodística y aprovechó la palabra para agradecer y visibilizar el trabajo de la gran cantidad de personas que sostienen la edición impresa: “A las personas que salen a las calles todos los días a buscar información, las que están detrás de una computadora, diagramando, a las personas que trabajan en la oficina, a los prensistas, a los canillitas. Nosotros valoramos y apreciamos el trabajo de todos y cada uno de ellos”.
También se mencionaron algunos hitos fundamentales de la historia del decano de la prensa tarijeña, como la creación del suplemento Cántaro en 1992, referente cultural donde generaciones aprendieron que la historia de Tarija también se escribe con versos, y la fusión con el diario El Nacional, en 2014, que consolidó suplementos como Campeón, Pura Cepa, y La Mano del Moto.
Radio Luis de Fuentes, al ritmo de la comunidad
Fundada en los años 50 con altoparlantes en la plaza Luis de Fuentes, Jeimy Navarro, actual directora, recibió el galardón a nombre de todo el equipo de la emisora que fue plaza, hogar y escuela de muchos periodistas: “Recibo con profunda emoción y gratitud este premio, porque como bien lo decían las personas que han hablado antes, esta distinción es importante porque pertenece al gremio, a diferencia de otros premios que se entregan y tienen un tinte político, hasta de turno”.

Siguiendo la línea de los antiguos directores, como Luis Arellano Castaneda, Gastón Vaca Guzmán, Roberto Balderas o Humberto Vargas, leyendas de la radiodifusión tarijeña por derecho propio que han apuntalado a la emisora que formó generaciones de comunicadores y amplificó voces que en su momento fueron silenciadas, Navarro reconoció que “saber que seguimos vigentes es muy importante, porque significa que nos adaptamos a los cambios que se han desarrollado (…) Gracias a nombre de Radio Luis de Fuentes, a nuestros colegas y a ustedes por hacer de la radio un arte que nunca va a envejecer”.
Televisión Universitaria, la que trajo los colores del mundo a Tarija
El Canal 9, que otrora fuera Canal 8 cuando la primera transmisión de la televisora se realizó el 15 de abril de 1976, es un sueño que la Universidad Autónoma Juan Misael Saracho cumplió hace casi medio siglo, el sueño de traer televisión a color a Tarija. Aunque pocos hogares tuvieran un televisor, eso no impedía que las familias se reunieran con vecinos y amigos, compartiendo viandas para asumir el subibaja emocional de las telenovelas que marcaron época, como “El Bien Amado”.

Nils Puerta, actual gerente de Televisión Universitaria, recibió el reconocimiento de la APT y mencionó que el objetivo de su medio de comunicación siempre fue “afianzar la cultura tarijeña”. Para ello, destacó la necesidad de tener medios que apuesten por lo educativo en un contexto donde campea la transmisión de una cultura de violencia. “Los niños son como esponjas, copian lo que miran. Entonces, tenemos que ser responsables (…) Admiramos a una persona que hace trampa: ‘¡qué bárbaro, qué genio!’. Me parece que es un error garrafal”, dijo.
Con los pilares de la cultura y la educación, Puerta insistió e invitó a resetear los medios de comunicación para hacerlos responsables y ecuánimes, y que evadan el destino de convertirse en instrumentos perversos de manipulación ideológica. “Si vamos hablando de crisis, vamos a seguir en crisis. Por eso, estamos apuntando en el Canal 9 a hacer un periodismo de soluciones”.
Las invisibles que retornaron a la memoria
El presidente de la APT, Humberto Vargas Fuentelzas, no dejó atrás a las mujeres que han dejado huella en el periodismo tarijeño. “Donde parecía que esta labor era exclusivamente para los hombres, ahí estaba Elizabeth Rendiz Farfán”, dijo. Aunque ella no habló en el escenario, su presencia simbolizó la lucha femenina por equilibrar las fuerzas en un medio tradicionalmente masculino.

Otra de las figuras aludidas de la noche fue Zulema Bass Werner, la primera locutora tarijeña cuya voz “firme y dulce” rompió los estereotipos en los años 40. “Fue la primera en esos años en que escuchar la radio o tener luz eran casi un lujo. Los periódicos de la época ironizaban: ‘Con tal que algunos se diviertan con música, ¿qué importa que los demás se rompan la crisma en la calle?’”.