Por amor al Diseño Gráfico: el voluntariado de la BICeBé
De 50 voluntarios con los que contó la Bienal del Cartel de Bolivia (BICeBé) 2023, Pura Cepa conversó con unas pocas personas para entender el efecto del voluntariado en su manera de concebir la noble disciplina del Diseño Gráfico.



Algunos estudian, otros ya trabajan, otros esperan aprendiendo, puliendo técnicas, haciéndose más seguros, encontrando sus nichos. El mundo del diseño es muy competitivo, quizá porque las grandes ligas parecen lejanas, porque son pocos los que se zafan del imperativo consumidor para hacer cosas grandiosas, y porque en general el Diseño Gráfico ni es bien apreciado ni bien pagado por el resto de la sociedad, aquí, allá, y en todo el mundo.
La precarización no es deseable para nadie, pero suele ser el primer escalón para comprender los gajes del oficio
Mientras tanto, todas esas personas se reunieron en la BICeBé de manera voluntaria para tener la experiencia de sostener un evento de talla mundial. La precarización no es deseable para nadie, pero suele ser el primer escalón para comprender los gajes del oficio, esa buena acción que puede limpiar tu karma y abrirte el mundo. Honor y gloria a las 50 voluntarias y voluntarios de la BICeBé pues, sin su trabajo, ésta no sería nada.

Para Ana Machicado, estudiante cruceña de segundo semestre, el voluntariado fue la forma sublimar el miedo a enviar un cartel que, quizá, no fuera aceptado. “Es bastante estresante, pero muy gratificante también”, dijo después de la inauguración de la exhibición principal en el Museo de Arte Contemporáneo de Santa Cruz, que ella montó junto a otros voluntarios. “Se aprende mucho, puedes conocer a gente con la que vas a compartir y te gustaría que esté en tu vida a futuro. Te inspiras del trabajo de mucha gente. No me arrepiento de haber mandado mi formulario”.
Alexia Toro, de Cochabamba, formó parte del equipo encargado del Congreso y del registro documental. “Interesante conocer a los invitados. Los veíamos nerviosos de sus charlas. Uno creería que son inalcanzables, porque son gente bien establecida, pero son muy humildes”. Para ella, el gran aprendizaje fue la organización de eventos y la comprensión de los procesos creativos profundos. “Los invitados son locos, en el mejor sentido de la palabra. Soy una persona que siempre ha tenido mucho miedo a arriesgarse, pero eso es lo que hace el diseño, tomar riesgos”.

“Si estás enchufado todo el tiempo mirando una caja con luz, tu creatividad no va a fluir”, dijo Luciana, para quien “los diseñadores tienen que ser cultos, no tienen que saber sólo de diseño. Si sólo sabes de una cosa, en realidad no sabes nada”. La diseñadora cochabambina piensa que en Bolivia hay que enseñar que el diseño no sólo es publicidad y mano de obra. “Hay otras formas de comunicar que pueden funcionar mejor de lo que los clientes creen, sin clichés”.
Es la segunda vez que Carlos Maceda, de La Paz, hace voluntariado en la BICeBé. “Estoy en pañales”, dijo refiriéndose al estudio universitario. “En la carrera te enseñan a manejar programas, no mucho más que eso. Pero aquí ves lo que es el diseño, cuán lejos puede llegar, cómo se ejecuta el gran diseño. La BICeBé te marca y quieres llegar a hacer cosas tan buenas como las que llegan aquí. Es muy inspirador”.
