Lisseth Corrales: “Todo se logra con esfuerzo y estudio”
Tras una pausa obligada, Lisseth vuelve con todo en Mio Caprichio.



Lejos de ser un impedimento o barrera, la pandemia por covid-19 fue un impulso para que Lisseth Fabiana Corrales Irahola lance su propio emprendimiento. Si bien en ese momento las condiciones no eran las más adecuadas, no se dejó intimidar y desde su casa creó Mio Caprichio, la pastelería que mantiene en pie hasta hoy.
Sin embargo, en un principio Lisseth no contaba con todos los conocimientos para preparar los mousses, tartas, brownies y demás masitas que hoy vende. Por lo que se dedicó un mes entero a aprender con videotutoriales y cursos en internet. Aunque pueda parecer poco tiempo para dominar lo básico de la pastelería, Lisseth afirma que a veces son más importantes las ganas y empeño que se ponen en la mesa.
Ya con las ganas de emprender, se enfrentaba al desafío de cubrir una inversión inicial. En su caso esta fue de solo 100 bolivianos, pues de momento no contaba con mayores recursos. Explica que “la economía no era la mejor por la pandemia”, pero ese gasto fue la primera piedra de Mio Caprichio, pues sobre él puedo crear todo lo que su marca es hoy.
Previo a esta experiencia, Lisseth no había tenido más contactos cercanos con la repostería, y ya no se conformaba con los saberes empíricos. Ella lejos de temerle a estudiar, decidió sumar la Gastronomía, con especialidad en repostería, a las carreras que ya estudió: Administración de Empresas y Psicología.
Entrar a la nueva carrera significó una apertura de mente que no imaginaba antes. Si en el pasado pensaba que la cocina se trataba solo de práctica, ahora sabe que el estudio de ese arte se abre en bastantes ramas y que permite mejorar lo que antes ya hacía bien.
Aunque por un tiempo tuvo que forzar una pausa a Mio Caprichio por asuntos personales, hace poco que volvió con todas las ganas de seguir y crecer. Pero lamenta que le haya costado tanto volver a “levantar el emprendimiento”. Ahora trabaja por mejorar la publicidad en redes sociales y espera pronto tener su título en repostería.
Su sueño es tener una tienda física para consolidar Mio Caprichio en los paladares de la población tarijeña. Además, la ilusión de incursionar con comida criolla también es una constante en su mente. De momento no ve ningún sueño demasiado grande, pues para Lisseth todo se trata de esfuerzo y estudio.