Checo Gutiérrez: “La gastronomía y el servicio son lo mío”
Sin formación en el área, Checo expandió sus restaurantes a gran parte de México.



Si bien el primer camino que eligió para su vida le es un trabajo apasionante, no fue hasta sus 35 años que Sergio Gutiérrez encontró su verdadera vocación: la gastronomía. De apodo “Checo” y oriundo de Monterrey, México, ha logrado ya consolidar numerosos negocios en el mundo de la comida, tres restaurantes y una marca de cerveza entre ellos.
Sus primeros pasos en el mundo laboral los dio como notario, pues, siguiendo el ejemplo de su familia, se formó en Derecho. Aunque no se arrepiente de esa decisión, hoy siente que la falta de madurez emocional lo privó de preguntarse qué realmente quería hacer con su vida. Sin embargo, aún no se despega de la labor de notario, dado que disfruta de ella.
Pero el punto de inflexión en su historia llegó cuando empezó a interesarse por la gastronomía. Su espíritu inquieto y curioso lo obligaba a preguntarse constantemente por la historia detrás de los sabores que rozaban su paladar. De esa manera su presencia se volvió constante en restaurantes de todo tipo, siempre buscando probar más.
Lo siguiente fue conocer a una persona que preparaba cervezas artesanales en su hogar. Hasta entonces Checo pensaba que esa bebida solo se obtenía con procesos industriales, pero el nuevo descubrimiento, además de asombrarlo, le hizo soltar un: “¿Y podemos hacer?”. La respuesta fue positiva y semanas más tarde Checo se encontraba preparando su propia cerveza. El resultado fue tan bueno y bien aceptado que se animó a producir más para vender y la bautizó como Bucanera; era diciembre de 2011.
“La gastronomía liberó mi lado creativo”.
Introducirse de esa manera a un mundo del que no sabía nada liberó en él una creatividad y ganas de generar sabores que no tenía cómo canalizar. Con el éxito de la cerveza, Checo en 2016 inauguró su primer restaurante: la pizzería Milk, cuyo carácter acogedor destaca como estandarte de la marca.
Entonces nació una nueva faceta en Checo. Con mesas que atender, pedidos que preparar y paladares que satisfacer, entendió que lo suyo era el servicio. Lejos de describirse como un empresario o un chef, con orgullo afirma que es un mesero por su vocación de servicio y de dar gusto a los demás.
Hoy Checo cuenta también con un restaurante de comida asiática, una marca de tequila y otra de agua. Por la pandemia improvisó un negocio de sándwiches, cuya fama lo llevó a vender sus productos en la Formula 1.
Sus logros se gestaron en el conocimiento empírico y la vocación de servicio.