Mejora tu postura al comer
Dra. Pérsida De La Cruz Gomez Master en Nutrición y Salud y Medicina Estética Un ambiente tranquilo Nos ayuda a estar en calma. Además si nuestra postura está relajada permite que los órganos funcionen correctamente. Antes de comer comprueba tu postura Espalda alineada. Evita los...
Dra. Pérsida De La Cruz Gomez Master en Nutrición y Salud y Medicina Estética
Un ambiente tranquilo
Nos ayuda a estar en calma. Además si nuestra postura está relajada permite que los órganos funcionen correctamente.
Antes de comer comprueba tu postura
Espalda alineada.
Evita los hombros muy alzados y los brazos demasiado pegados al cuerpo. Estira la nuca, baja los hombros todo lo que puedas y separa los brazos. Para saber si la postura es correcta , comprueba que tienes espacio libre bajo las axilas.
Pies en el suelo
Apoya los pies en el suelo y asegúrate de que las rodillas estén alineadas con la cadera. Las rodillas deben formar un ángulo recto. Si es necesario, siéntate hacia el extremo del asiento.
La ropa adecuada
Evita cinturones y pantalones que ciñan el abdomen y dificulten la digestión.
Si comes con cubiertos
Evita inclinarte hacia delante y acercar la cabeza al plato (es la comida la que va a la boca, no al revés). Este gesto comprime los órganos digestivos. Mantén la espalda recta y lleva lentamente la comida a la boca.
Adopta una postura adecuada en la mesa: la comida te sentará mejor, te alimentará más y evitarás molestias digestivas.
Sentados en la silla
Cada persona debe acostumbrarse a sentarse porque... “Cada uno se sienta como puede, no como debería sentarse...”
Nuestra postura depende de si tenemos tensiones corporales o emocionales. Por eso, se recomienda detenerse y calmarse antes de empezar a comer. “Podemos realizar unas respiraciones profundas que nos liberen de cualquier tensión”. El objetivo es olvidarse del estrés y disfrutar realmente de la comida.
Relaja el vientre y separa los brazos, dejando espacio bajo las axilas...”
Es importante hacer lo mismo con las piernas para sentir que te resulta más fácil respirar. Es importante alinear la espalda, asentar bien los glúteos y apoyar los pies en el suelo, con las piernas ligeramente separadas.
Una vez sentados, lo ideal es conservar el estado de calma y atención al cuerpo durante el tiempo que dure la comida. Solo así podremos corregir nuestra postura, comer los alimentos que realmente nos apetecen y parar cuando estemos satisfechos.
Comer acompañado
Es muy saludable. Las comidas son escenario de relaciones sociales y familiares. Al estar en buena compañía generamos endorfinas –sustancias similares a las hormonas– que nos hacen sentir contentos y favorecen la digestión y la asimilación de los nutrientes. Porque: si somos capaces de sentir los aromas, sabores y texturas de los alimentos es que seguimos conectados con el cuerpo, concentrados en el acto de comer.
Arte de saber comer
Así, la comida nos beneficiará más. “Masticando lenta y tranquilamente saboreamos el alimento, facilitamos su asimilación y aprovechamos todos sus beneficios para el organismo”, contemplando su postura natural, su expresión alegre y la precisión de cada gesto, nos damos cuenta que sentarse bien a la mesa tiene poco que ver con la formalidad y mucho con el bienestar.
En resumen: relájate y disfruta de la comida
1. Siéntate sobre los isquiones, los huesos de la pelvis que tocan el asiento: así se relajan el abdomen y la cadera. Coloca los pies planos y paralelos en el suelo y siéntelos bien “enraizados”.
2. Alinea la columna: imagínate de perfil como si pudieras trazar una línea recta vertical que pasaría por los oídos, los hombros y las caderas. Para ello, endereza la espalda, estira la nuca y eleva la coronilla, sintiéndote erguida y relajada al mismo tiempo.
3. Relaja el abdomen: deja que el aire lo llene al respirar y mantenlo relajado durante la comida, y evita los cinturones muy apretados.
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Un ambiente tranquilo
Nos ayuda a estar en calma. Además si nuestra postura está relajada permite que los órganos funcionen correctamente.
Antes de comer comprueba tu postura
Espalda alineada.
Evita los hombros muy alzados y los brazos demasiado pegados al cuerpo. Estira la nuca, baja los hombros todo lo que puedas y separa los brazos. Para saber si la postura es correcta , comprueba que tienes espacio libre bajo las axilas.
Pies en el suelo
Apoya los pies en el suelo y asegúrate de que las rodillas estén alineadas con la cadera. Las rodillas deben formar un ángulo recto. Si es necesario, siéntate hacia el extremo del asiento.
La ropa adecuada
Evita cinturones y pantalones que ciñan el abdomen y dificulten la digestión.
Si comes con cubiertos
Evita inclinarte hacia delante y acercar la cabeza al plato (es la comida la que va a la boca, no al revés). Este gesto comprime los órganos digestivos. Mantén la espalda recta y lleva lentamente la comida a la boca.
Adopta una postura adecuada en la mesa: la comida te sentará mejor, te alimentará más y evitarás molestias digestivas.
Sentados en la silla
Cada persona debe acostumbrarse a sentarse porque... “Cada uno se sienta como puede, no como debería sentarse...”
Nuestra postura depende de si tenemos tensiones corporales o emocionales. Por eso, se recomienda detenerse y calmarse antes de empezar a comer. “Podemos realizar unas respiraciones profundas que nos liberen de cualquier tensión”. El objetivo es olvidarse del estrés y disfrutar realmente de la comida.
Relaja el vientre y separa los brazos, dejando espacio bajo las axilas...”
Es importante hacer lo mismo con las piernas para sentir que te resulta más fácil respirar. Es importante alinear la espalda, asentar bien los glúteos y apoyar los pies en el suelo, con las piernas ligeramente separadas.
Una vez sentados, lo ideal es conservar el estado de calma y atención al cuerpo durante el tiempo que dure la comida. Solo así podremos corregir nuestra postura, comer los alimentos que realmente nos apetecen y parar cuando estemos satisfechos.
Comer acompañado
Es muy saludable. Las comidas son escenario de relaciones sociales y familiares. Al estar en buena compañía generamos endorfinas –sustancias similares a las hormonas– que nos hacen sentir contentos y favorecen la digestión y la asimilación de los nutrientes. Porque: si somos capaces de sentir los aromas, sabores y texturas de los alimentos es que seguimos conectados con el cuerpo, concentrados en el acto de comer.
Arte de saber comer
Así, la comida nos beneficiará más. “Masticando lenta y tranquilamente saboreamos el alimento, facilitamos su asimilación y aprovechamos todos sus beneficios para el organismo”, contemplando su postura natural, su expresión alegre y la precisión de cada gesto, nos damos cuenta que sentarse bien a la mesa tiene poco que ver con la formalidad y mucho con el bienestar.
En resumen: relájate y disfruta de la comida
1. Siéntate sobre los isquiones, los huesos de la pelvis que tocan el asiento: así se relajan el abdomen y la cadera. Coloca los pies planos y paralelos en el suelo y siéntelos bien “enraizados”.
2. Alinea la columna: imagínate de perfil como si pudieras trazar una línea recta vertical que pasaría por los oídos, los hombros y las caderas. Para ello, endereza la espalda, estira la nuca y eleva la coronilla, sintiéndote erguida y relajada al mismo tiempo.
3. Relaja el abdomen: deja que el aire lo llene al respirar y mantenlo relajado durante la comida, y evita los cinturones muy apretados.
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