Al día se registran 127 casos
Carencias limitan la atención a casos de violencia en la FELCV y los SLIM
Cuando las víctimas acuden a las instituciones pueden encontrar oficinas sin papel, sin impresoras o incluso sin funcionarios suficientes. Además, en la mayoría de las ciudades las mujeres deben contar con recursos y tiempo para ir de un lugar a otro
En Bolivia cada día un promedio de 127 mujeres presenta una denuncia por violencia, según el Ministerio Público, pero para hacerlo deben enfrentar situaciones adversas que pueden desgastar su motivación y llevarla a abandonar el proceso. Por ejemplo, tener que recorrer largas distancias entre oficinas sin tener dinero, la falta de material y personal insuficiente para atender su caso.
Una investigación denominada “Del hogar al Juzgado” del Observatorio Boliviano de Seguridad Ciudadana y Contra las Drogas (OBSCD) revela los obstáculos identificados tanto por víctimas como por trabajadores de los Servicios Legales Integrales Municipales (SLIMs), Fuerza Especial de Lucha Contra la Violencia (FELCV) y organizaciones civiles del eje troncal del país.
El tema económico y el tiempo son algunas de las causas más relevantes para dejar el proceso.
“La víctima se cansa y por ese cansancio desiste. A veces está con 100 pesos y no hay más en el bolsillo; solamente ir de un lugar a otro ya gastamos 100 pesos y todo el día. Las madres como gallinitas con sus pollitos, con sus hijos, entonces las cansan y prefieren no volver”, dijo una representante de organizaciones civiles a los entrevistadores.
La responsable del SLIM El Alto, Paola Gutiérrez, habló también sobre esta problemática.
“La FELCV está en la Ceja, el Ministerio Público está en el cruce Viacha, más o menos unas 30 cuadras o más de distancia, el IDIF que es donde se saca el forense está en otra zona (…) A una compañera le dura aproximadamente tres a cuatro horas solo realizar su denuncia y tener su certificado forense”, explicó.
Carencias
A esto se suma la falta de condiciones en cada una de estas oficinas para dar una buena atención. Los responsables de esta investigación visitaron las instalaciones y constataron una serie de problemas, como que algunas FELCVs funcionan en infraestructuras prestadas con cubículos con divisiones de material provisional que anula la intimidad de la denunciante.
No solo existe carencias en cuanto a los inmuebles, también en los insumos.
“En Shinaota en todo el año que estuvimos apenas nos han dado dos paquetes de hoja bond, tres bolígrafos, un paquete de folders, nada más. Siempre tenemos que estar nosotros buscándonos para poder solucionar”, dijo un policía varón de Cochabamba.
Su testimonio es similar al de otros efectivos que manifiestan que a veces no cuentan ni con impresora que tienen que “hacer malabares para que imprima”, lo que altera a las personas que van en busca de atención.
En los SLIMs la situación no es mucho mejor. En varios municipios se detectó una falta de profesionales psicólogos y trabajadores sociales que presenten con celeridad los informes requeridos por la Fiscalía para sustentar las causas.
“Hay muchos municipios que solo tienen un personal y no se puede tener los informes completos (…) Se necesita que haya ese personal y que se mantenga porque hay mucha rotación, tienen contratos de tres meses y ya no hacen seguimiento a los casos, y las mujeres ya se cansas y el proceso queda abandonado”, explicó una representante de organizaciones civiles en Santa Cruz.
Sobrecarga laboral
Esa escasez de funcionarios deriva en que los pocos que hay deban atender demasiados casos. Una trabajadora del SLIM en Santa Cruz indicó que al día recibe a 25 mujeres, luego se suman las que llegan desde el Ministerio Público. Un policía de la FELCV en La Paz dijo que en El Alto llegó a tener a su cargo 370 denuncias y, además de esos casos, cumplen otras funciones.
“A los investigadores nos sacan de servicio, cuando uno regresa a las dos o tres de la mañana, ese personal ya no puede continuar con los actuados (…) Ya estamos mal psicológicamente, son demasiados y no sabemos a cuál atender”, comentó un policía de El Alto.
Aunque varios destacaron que las constantes campañas de concientización impulsaron una cultura de la denuncia, también admitieron las dificultades para responder a todas las víctimas.
“Perdón, personalmente yo me he enfermado del estrés, me ha dado incluso parálisis facial, he estado con baja médica alrededor de dos o tres meses para recuperar la mitad de mi cara”, relató una mujer policía.
La investigación también apunta que la mayoría de los entrevistados de los SLIMs coincidieron en que una de las deficiencias es que no cuentan con ítem, sino con contratos temporales y eso también repercute en la atención que puedan dar.
En las recomendaciones la investigación emplaza a que cada entidad asuma su responsabilidad sobre estas falencias a fin de solucionarlas con mejores condiciones de trabajo y servicio a las víctimas.
Funcionamiento de FELCVs integrales
Hasta el momento solamente el municipio de Cochabamba cuenta con una FELCV integral que fue entregada a fines de octubre. La infraestructura reúne en un solo espacio a la FELCV, la Fiscalía asignada al caso, un juzgado con sala de audiencias, un consultorio médico forense del IDIF, y oficinas de la Defensoría de la Niñez y Adolescencia, además de un albergue y una sala de niños.
El resto del país aún carece de estas condiciones. Un ejemplo es la FELCV Tarija que funciona en dependencias prestadas desde el 2023, en medio de un conflicto por la propiedad y proyecto para el terreno.








