Rumbo al 3M: Del «fake» de Pumari a la pantalla del Coronavirus

Crónica política post carnavalera. En medio de la tensión por la posible irrupción del coronavirus en Bolivia, los partidos no desaprovechan la ocasión para posicionarse. Pumari anunció “sorpresas” y se especuló con su renuncia… pero relanzó su campaña

Marco Pumari y Fernando Camacho

La campaña sigue, pero más que el Carnaval, fue el coronavirus el asunto que acabó desplazando la atención de la jornada que venía inflacionada por un “importante” anuncio que el excívico Marco Antonio Pumari había prometido y que resultó no ser lo que se esperaba.

El binomio Luis Fernando Camacho y Marco Antonio Pumari se forjó en los días de protesta contra Evo Morales, pero una vez conseguido el objetivo, tuvieron sus fricciones. Jugaron unos pocos días al despiste sobre su candidatura, para que finalmente la confirmara unilateralmente Luis Fernando Camacho; Pumari se hiciera querer; Camacho – o su entorno – filtrara la famosa conversación sobre las exigencias de Pumari para acompañarle en la fórmula, y finalmente acabaran firmando el 31 de diciembre.

Negativa

Marco Pumari generó expectativa en redes para relanzar la campaña de Creemos

Camacho se convirtió en un maestro de la expectativa durante el paro cívico, y algo así parece que intentó hacer Pumari. La cita en un hotel de El Alto tampoco parecía ser el lugar para comunicar una bajada de la carrera. Tras muchas especulaciones, finalmente se confirmó. Pumari tomó la palabra, lanzó sus habituales críticas a Evo Morales y a los viejos políticos para finalmente dar paso al video que supone el inicio oficial de su campaña.

Conclusión, Pumari no se baja y el binomio de Creemos sigue vivo. Las encuestas los dejan en cuarto lugar, pero es cierto que si de algo saben estos candidatos es de perseverancia.

Más movimientos

El MAS “olvida” la inhabilitación de Morales

Dentro de unos años y en honor a la verdad, cuando se recuerde la renuncia de Evo Morales del 10 de noviembre se dirá que lo hizo “presionado por las movilizaciones opositoras”, y “abandonado por los suyos”.

Es cierto que no se esperaba una explosión violenta luego de que el TSE decretará la inhabilitación del expresidente, aspirante a Senador por Cochabamba, en la noche del jueves de comadres, pero tampoco se esperaba el silencio prácticamente total que le ha seguido.

Al margen de Creemos, dos candidatos han tomado la iniciativa de forma más visible al menos en su agenda pública. El primero es Tuto Quiroga, que pese a que las encuestas le dan una intención de voto residual, sigue dispuesto a diseminar su mensaje por donde vaya. Lo último ha sido una especie de premonición sobre lo que se le viene encima a Jeanine Áñez en estos meses post Carnaval y hasta la elección, que normalmente son los de más pesada gestión – afirma el expresidente – y que motivará una multiplicación de demandas inmediatas que al tratarse de un Gobierno – Candidato no podrá aplazar.

El otro es Carlos Mesa, que esta vez sí parece más dispuesto a dar entrevistas que en la recta final de la campaña de 2019 en la que el tema PAT y el supuesto pago para ser candidato con Gonzalo Sánchez de Lozada se había convertido en ineludible. Aunque Mesa lo eludió.

En este nuevo embate, Mesa se siente más cómodo, con un relato más adecuado: “mi participación es lo que desató el fraude, que desató la protesta”, pero sobre todo, respaldado por unas encuestas que ni él mismo esperaba. Tanto Ciesmori como Mercados y Muestras lo han colocado por encima de la candidatura de Jeanine Áñez, la primera por décimas, la segunda por dos puntos. Esa situación le permite consolidar su discurso y sobre todo, reivindicar de nuevo el voto útil más allá de sus exaliados, pues también es cierto que en la recta final no le ayudaron demasiado.

Mientras, la Presidenta tiembla ante la posible explosión de coronavirus post carnavalero en el país, donde evidentemente no funcionará lo de echar la culpa al Gobierno anterior al tratarse de un asunto fundamentalmente operativo. Si el dengue se ha ido de las manos y lo de Tiquipaya no ha aportado nada a la imagen positiva, la enfermedad asiática pasa por ser otra prueba de fuego.