Espacio publicitarioEspacio publicitarioEspacio publicitario
  • 07 de noviembre 2026
  • Menú
    • Opinión
    • Editorial
    • Reflexión
    • Tema del día
    • Columnas
    • Suplementos
    • La Gobernación Informa
    • La Alcaldía Informa
    • La Subgobernación de Cercado informa
    • El SEDEGES informa
    • YPFB Chaco informa
    • Secciones
    • Ecos de Tarija
    • Nacional
    • Internacional
    • Campeón
    • Pura Cepa
    • Crónica
    • Multimedia
    • Merodeos
    • Reportajes
    • El Paisito
    • Búsqueda
    • Listado de autores
    • Semanarios
    • La Mano del Moto
    • La Billetera
    • Cántaro
    • Patria Grande
    • Suscripción Digital
    • Edición
    • Archivo Histórico
    • Archivo Web
    • Despertador / Newsletter
Menú
  • Suscripción Digital
    • Edición
    • Archivo Histórico
    • Archivo Web
    • El Despertador
  • Ads El País
  • Comodín
  • Opinión
    • Editorial
    • Reflexión
    • Tema del día
    • Columnas
  • Suplementos
    • La Gobernación Informa
    • La Alcaldía Informa
    • La Subgobernación de Cercado informa
    • El SEDEGES informa
    • YPFB Chaco informa
  • Secciones
    • Ecos de Tarija
    • Nacional
    • Internacional
    • Campeón
    • Pura Cepa
    • Crónica
    • Multimedia
    • Merodeos
    • Reportajes
    • El Paisito
  • Búsqueda
    • Listado de autores
  • Semanarios
    • La Mano del Moto
    • La Billetera
    • Cántaro
    • Patria Grande
  • Ecos de Tarija
  • Nacional
  • Campeón
  • Edición
  • Comodín
Vida en familia

Cómo ser un padre diferente y no morir en el intento

Cada vez más hombres quieren criar desde el afecto, la presencia y la corresponsabilidad, pero muchos crecieron con modelos paternos más distantes. Cambiar exige revisar lo aprendido y adquirir nuevas herramientas

Reportajes
  • Con información de La Vanguardia
  • 07/11/2026 00:00
Cómo ser un padre diferente y no morir en el intento
Cambiar la forma de ejercer la paternidad es posible

Un padre intenta vestir a su hijo de cuatro años antes de salir de casa. Van con prisa y el niño se niega a ponerse los zapatos. Primero intenta explicárselo, después negociar y, cuando la situación se alarga, termina levantando la voz: «Porque lo digo yo, y punto». Apenas escucha la frase, la reconoce. La había oído muchas veces cuando era pequeño y llevaba años convencido de que nunca la utilizaría con sus propios hijos.

La escena es cotidiana, pero encierra una pregunta que atraviesa a muchos padres: ¿cómo criar de una manera diferente cuando buena parte de lo que aprendimos sobre la paternidad procede de modelos que hoy queremos dejar atrás?

Ser padre ha cambiado. Hace algunas décadas, el papel masculino dentro de la familia estaba asociado, sobre todo, a proveer económicamente, establecer la disciplina y ejercer la autoridad. El cuidado diario, la atención emocional y buena parte de las tareas domésticas quedaban bajo responsabilidad de las madres.

Hoy se espera algo distinto. Un padre debe conocer las rutinas de sus hijos, cambiar pañales, preparar alimentos, acompañar las tareas escolares, acudir a las consultas médicas, reconocer cuándo un niño está triste y saber poner límites sin recurrir al miedo. No se trata de una colaboración ocasional, sino de asumir que la crianza es una responsabilidad compartida.

Sin embargo, las expectativas han cambiado más rápido que muchas prácticas familiares. Querer ser un padre presente no significa saber automáticamente cómo serlo. La paternidad también requiere aprendizaje, tiempo y oportunidades para desarrollar habilidades que algunos hombres nunca vieron en sus propios hogares.

Una brecha que también se mide en horas

En Bolivia, la desigual distribución de las tareas domésticas y de cuidado tiene cifras. La Encuesta Urbana de Uso del Tiempo 2023, elaborada por el Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (CEDLA), encontró que las mujeres dedican en promedio seis horas y diez minutos diarios al trabajo doméstico y de cuidado no remunerado. Los hombres destinan tres horas y diecinueve minutos. Es decir, ellas emplean casi el doble de tiempo en estas actividades.

El estudio fue aplicado en La Paz, El Alto, Cochabamba y Santa Cruz, con una muestra de 2.000 hogares y alrededor de 7.000 personas de 12 años o más. No es una medición específica de la crianza ni incluye a Tarija, por lo que sus resultados no deben trasladarse automáticamente a todas las familias del país. Pero sí ofrece una referencia importante sobre cómo se distribuye el trabajo que sostiene la vida cotidiana.

La diferencia no está solamente en quién cocina, limpia o lava la ropa. También se expresa en quién recuerda que hay que comprar pañales, cuándo toca una vacuna, qué día debe llevarse un material a la escuela, si el niño tiene ropa limpia o cuándo necesita una consulta médica. Esa organización, que suele pasar inadvertida, forma parte del trabajo de cuidado.

Por eso, participar en la crianza no significa esperar instrucciones ni preguntar constantemente qué hace falta. Implica conocer las necesidades de los hijos, asumir responsabilidades completas y anticiparse a las tareas. La corresponsabilidad empieza cuando ambos progenitores pueden hacerse cargo sin que uno de ellos tenga que dirigir permanentemente al otro.

¿Cómo se aprende a ser un padre diferente?

Muchos hombres que hoy intentan construir una relación más cercana con sus hijos crecieron en hogares donde los padres tenían una presencia afectiva menos visible. Tal vez recibieron protección y apoyo económico, pero no recuerdan conversaciones sobre sus emociones, abrazos frecuentes o una participación cotidiana de sus padres en las tareas de cuidado.

Eso no significa que sus padres no los quisieran. Significa que las formas de expresar el afecto y ejercer la paternidad estaban condicionadas por otras expectativas sociales y familiares.

La psicología ayuda a comprender por qué cambiar esos modelos puede resultar difícil. La teoría del apego, desarrollada inicialmente por John Bowlby y ampliada por otras investigaciones, explica que las primeras relaciones con las figuras cuidadoras influyen en la manera en que las personas construyen vínculos y responden a las necesidades emocionales de los demás.

Por su parte, la teoría del aprendizaje social de Albert Bandura plantea que buena parte de nuestras conductas se adquiere observando a otras personas. Aprendemos no solamente porque alguien nos diga qué hacer, sino porque vemos cómo se cuida, se consuela, se resuelven los conflictos o se expresan los sentimientos.

Esto permite entender una dificultad frecuente: un hombre puede tener claro que no quiere repetir la forma autoritaria de crianza que conoció, pero no saber qué hacer cuando su hijo tiene una rabieta, llora desconsoladamente o se niega a obedecer.

Si durante su infancia las emociones difíciles se resolvían con un «no llores», «no es para tanto» o «los hombres no lloran», quizá no haya aprendido a acompañar el malestar. Cuando su hijo se frustra, su primera reacción puede ser pedirle que se calme, distraerlo o terminar la discusión imponiendo autoridad.

No necesariamente porque no quiera comprenderlo, sino porque está intentando responder con herramientas que conoce. Cambiar esa reacción requiere reconocerla y practicar otras formas de relacionarse.

No repetir la historia, pero tampoco culparse por ella

La historia familiar influye, pero no determina el futuro. Haber crecido con un padre distante no obliga a convertirse en uno. Tampoco haber recibido una crianza autoritaria significa que no sea posible construir una relación basada en el diálogo y el respeto.

El primer paso es reconocer qué comportamientos se repiten casi automáticamente. ¿Qué sucede cuando el niño desobedece? ¿Cómo reaccionamos cuando lloramos de cansancio o tenemos prisa? ¿Nos cuesta pedir disculpas? ¿Confundimos poner límites con imponer obediencia?

La paternidad puede convertirse en una oportunidad para revisar esas experiencias. No se trata de juzgar permanentemente a los padres que nos criaron ni de convertir cada conflicto en una revisión de la infancia. Se trata de identificar qué queremos conservar y qué necesitamos hacer de otra manera.

Una escena sencilla lo muestra. Un niño llora porque no puede conseguir un juguete. El padre puede responder que no tiene motivos para llorar, amenazarlo con un castigo o intentar distraerlo inmediatamente. Otra posibilidad es reconocer su frustración: «Sé que querías ese juguete y estás enojado. Entiendo que te moleste, pero hoy no vamos a comprarlo».

Acompañar una emoción no significa conceder todo lo que el niño pide. Los límites siguen siendo necesarios. La diferencia está en que el adulto puede mantener una decisión sin humillar, amenazar o descalificar los sentimientos del pequeño.

También habrá días en los que el padre pierda la paciencia. La crianza respetuosa no exige adultos perfectos. Exige que puedan reconocer sus errores y reparar el vínculo. Decir «me enojé y te hablé mal, no debí hacerlo» es una forma de enseñar responsabilidad emocional.

Estar presente es mucho más que estar en casa

La presencia paterna no se mide únicamente por las horas que un hombre pasa bajo el mismo techo que sus hijos. Un padre puede estar físicamente en casa y permanecer al margen de la vida cotidiana de los niños. También puede participar en actividades escolares o recreativas, pero dejar en manos de la madre toda la organización de los cuidados.

Estar presente significa conocer a los hijos, interesarse por lo que les ocurre y asumir tareas concretas. Es saber qué les gusta, qué les preocupa, cómo se llaman sus amigos, qué dificultades tienen en la escuela y qué necesitan cuando están enfermos.

También significa compartir los momentos menos visibles y menos gratificantes: levantarse por la noche, preparar la mochila, acompañar una consulta médica, ordenar los juguetes, cocinar, bañar a los niños o atender una rabieta.

No son tareas de apoyo a la madre. Son responsabilidades propias de la paternidad.

La participación activa de los padres puede contribuir al bienestar emocional y social de los hijos, fortalecer los vínculos familiares y ofrecerles más referentes de cuidado y afecto. Para que esto ocurra, no basta con que los hombres expresen su deseo de involucrarse: deben tener oportunidades para hacerlo y asumirlo como parte habitual de su vida.

 

El tiempo también es una cuestión de políticas

La corresponsabilidad en la crianza no depende solo de la voluntad de los padres: también influyen los horarios, los ingresos y las condiciones laborales. En Bolivia, la licencia por paternidad establecida por el Decreto Supremo 1212 contempla tres días laborales remunerados desde el nacimiento. Aunque se planteó ampliarla a diez días mediante un proyecto de ley, esa propuesta no debe confundirse con una norma vigente.

El permiso actual resulta limitado para acompañar el nacimiento, apoyar la recuperación de la madre y asumir los primeros cuidados del bebé. A esto se suma que muchos hombres trabajan en jornadas extensas o en la informalidad, sin permisos remunerados ni facilidades para ausentarse. Estas dificultades deben reconocerse, pero no justifican que el cuidado siga recayendo principalmente en las mujeres. Avanzar hacia una paternidad corresponsable exige mejores condiciones laborales, políticas de conciliación y servicios que permitan compartir las tareas familiares.

 

Bolivia: Del rol de proveedor al compromiso de cuidar

Hablar de paternidades en Bolivia es hablar de cambios culturales, desigualdades y desafíos pendientes. Durante generaciones, ser padre estuvo asociado principalmente con proveer económicamente, ejercer autoridad y representar la figura de disciplina en el hogar. Sin embargo, hoy es necesario avanzar hacia una paternidad más afectiva, participativa y corresponsable, donde criar no sea una tarea exclusiva de las mujeres.

Las estadísticas muestran que todavía existen importantes diferencias en la distribución de las responsabilidades familiares. Según la Encuesta de Demografía y Salud (EDSA) 2023, publicada por el INE y UNICEF, el 71,5 % de las niñas y los niños vive con ambos padres, mientras que el 23,2 % vive únicamente con su madre. Estos datos invitan a reflexionar sobre la presencia paterna y la importancia de garantizar que los padres participen activamente en la vida de sus hijos e hijas.

La desigualdad también se evidencia en el tiempo destinado al cuidado. La Encuesta Urbana de Uso del Tiempo 2023, realizada por el Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (CEDLA) en La Paz, El Alto, Cochabamba y Santa Cruz, revela que las mujeres dedican diariamente un promedio de 6 horas y 10 minutos al trabajo doméstico y de cuidado no remunerado, frente a 3 horas y 19 minutos de los hombres. Es decir, ellas destinan casi el doble de tiempo a estas actividades.

Esta realidad demuestra que la paternidad responsable todavía enfrenta barreras culturales. En muchos hogares, las madres continúan asumiendo la mayor parte de la crianza, incluso cuando también tienen empleos remunerados. Por ello, es fundamental dejar de considerar que un padre ayuda cuando cuida a sus hijos: cuidar es una responsabilidad compartida, no un favor.

Una paternidad comprometida significa acompañar el crecimiento, participar en las actividades escolares, atender la salud, expresar afecto, escuchar y asumir las tareas cotidianas. También significa mantener la responsabilidad económica y emocional cuando existe una separación de pareja.

Bolivia necesita promover modelos de paternidad que rompan con el machismo y los estereotipos de género. Las familias, las escuelas, las instituciones públicas y los medios de comunicación deben contribuir a formar hombres que comprendan que la crianza también es parte de su responsabilidad.

La paternidad no se mide únicamente por el dinero que se lleva a casa, sino por la presencia, el tiempo y el compromiso que se ofrecen. Construir nuevas paternidades es apostar por una infancia más protegida, relaciones familiares más igualitarias y una sociedad con mayores oportunidades para todos.

Además, es importante que las políticas públicas incorporen espacios de orientación y formación para padres, licencias de paternidad más amplias y condiciones laborales que permitan conciliar el trabajo con la vida familiar. La transformación también requiere que los hombres aprendan a expresar sus emociones, construyan vínculos de confianza y participen desde el embarazo, el nacimiento y todas las etapas del desarrollo de sus hijos.

Apoya al periodismo independiente

Tienes acceso libre a 200 notas al mes. Para tener acceso ilimitado y muchos beneficios más adquiere tu Suscripción Digital. Comienza tu prueba gratis ahora

Suscríbete

¿Ya estás suscrita/o? No olvides iniciar sesión

Acceder

Si te interesa una suscripción corporativa o institucional llámanos al (+591) 78259007

  • #Reportajes
  • #Vida en familia
Comentarios

  • Lo más visto
  • Lo Último
    • 1
      Así estará el clima en Tarija para este fin de semana
    • 2
      La crisis de Ueno Bank pone a prueba los negocios de frontera entre Paraguay y Bolivia
    • 3
      Río San Lorenzo: sentencia ambiental ganada, siete meses frenada en Sucre
    • 4
      La sequía afecta al agro en siete municipios en Tarija
    • 5
      Zamora se presta a declarar por los audios con Cerimedo
    • 1
      Magisterio ratifica paro de 48 horas para lunes y martes
    • 2
      Ruta al Norte: FELCN secuestra 36 paquetes de marihuana
    • 3
      Detienen a presunto violador de una adulta mayor
    • 4
      Diprove recupera cuatro motos, tres eran de Argentina
    • 5
      “Superniño”: Viceministro pide no especular ni generar zozobra

Noticias Relacionadas
Tomar para encajar: por qué el alcohol no es solo una decisión personal
Tomar para encajar: por qué el alcohol no es solo una decisión personal
Tomar para encajar: por qué el alcohol no es solo una decisión personal
  • Reportajes
  • 17/10/2026
El descalabro de los 9 años: por qué algunos niños dejan de leer
El descalabro de los 9 años: por qué algunos niños dejan de leer
El descalabro de los 9 años: por qué algunos niños dejan de leer
  • Reportajes
  • 10/10/2026
Cómo enseñar a comer sano y variado a tus hijos
Cómo enseñar a comer sano y variado a tus hijos
Cómo enseñar a comer sano y variado a tus hijos
  • Reportajes
  • 26/09/2026

Puedes publicar tu anuncio en la
página de inicio o en el interior de las notas

Escoge una opción para ver
los espacios disponibles

Página de inicio Interior de Nota

Contacto

  • Calle Colón No. 968 - Tarija, Bolivia
  • (591 4) 664 2732 - (591) 78259007
  • [email protected]

Acerca de Nosotros

  • Quiénes somos
  • Términos y condiciones
  • Políticas de privacidad
© Copyright 2026 :: Boquerón Multimedia | Desarrollado por ITGROUP SYSTEMS