LEYENDO: Parte 3 de 8 | Bolivia Instrumentalizada: La red que capturó un Estado
Numen y Parscale: la máquina de ganar elecciones opera en Bolivia
Brad Parscale, exjefe de la campaña de reelección de Trump, viajó físicamente a Bolivia durante la campaña de 2025 para implementar herramientas de microsegmentación de votantes junto al equipo de Numen.
El 5 de diciembre de 2025, el New York Times publicó un artículo que conectaba dos nombres que, hasta entonces, pocas personas en Bolivia habían asociado. Uno era Fernando Cerimedo, el consultor argentino que ya circulaba en el entorno del nuevo gobierno de Rodrigo Paz. El otro era Brad Parscale, exjefe de la campaña de reelección de Donald Trump en 2020. El artículo, verificado con un registro del Departamento de Justicia de Estados Unidos bajo la Ley de Registro de Agentes Extranjeros —conocida como FARA—, confirmaba que Parscale era socio en Numen y que gestionaba “el lado técnico” de la consultora.
La cita del propio Cerimedo en ese artículo lo dice con una claridad que ningún análisis puede mejorar: “Brad puso toda la infraestructura con la que yo trabajo”.
Parscale dirige Campaign Nucleus y EyesOver, dos empresas que procesan y analizan datos para grupos políticos siguiendo una metodología concreta: microsegmentación de votantes por demografía, geografía, comportamiento digital y patrones de consumo de medios. Pruebas A/B de mensajes —es decir, testeo de qué versión de una frase o imagen genera más reacción en qué segmento de la población. Análisis de conversaciones digitales en tiempo real para ajustar narrativas mientras la campaña todavía está en marcha. No es propaganda del siglo XX. Es ingeniería de datos aplicada a la política.
Parscale viajó físicamente a Bolivia durante la campaña electoral de 2025. De acuerdo al NYT, “colaboró en las elecciones bolivianas y viajó a la región durante la campaña”. En un programa de televisión boliviano, Cerimedo describió a Parscale como su socio y dijo que trabajan junto a “una de las empresas de Trump” que posee 135 estaciones de radio y 43 periódicos en Estados Unidos.
El registro FARA y lo que significa
La Ley de Registro de Agentes Extranjeros obliga a quienes actúan en Estados Unidos en representación de intereses políticos extranjeros a registrarse ante el Departamento de Justicia. Que Numen aparezca en ese registro, confirma que la consultora tiene una presencia formal reconocida en el sistema legal estadounidense y que sus actividades en la región están, al menos parcialmente, en el radar de las autoridades de Washington.
Registro federal
El Departamento de Justicia de EE. UU. documentó la conexión entre Numen y la red MAGA en el registro FARA.
El mismo registro FARA vincula a Numen con la campaña de Milei en Argentina 2023, documentando una conexión formal entre la consultora y la red de influencia del movimiento MAGA en América Latina. El documento legal está disponible públicamente.
El patrón de tres países
Las intervenciones de Numen-Parscale en la región tienen coincidencia geográfica y temporal. En Argentina, en 2023, asesoraron al candidato de La Libertad Avanza. Javier Milei ganó. Su gobierno firmó un acuerdo de 12.000 millones de dólares con el FMI, restableció relaciones con Israel, permitió la operación de Starlink, abrió el sector de litio y cobre a la inversión extranjera y profundizó la cooperación con la DEA y las agencias de seguridad estadounidenses.
En Bolivia, en 2025, asesoraron a Rodrigo Paz Pereira. Y ganó. Su gobierno negoció un crédito de hasta 3.300 millones de dólares con el FMI, restableció relaciones con Israel, autorizó Starlink, firmó un memorando de entendimiento sobre litio con Estados Unidos y reintegró a la DEA.
En Honduras, también en 2025, fueron “figura prominente” —en palabras del New York Times de diciembre de ese año— en la campaña de Nasry Asfura, apoyada públicamente por Donald Trump. Asfura ganó. Su gobierno avanzó en el indulto de Juan Orlando Hernández —condenado a 45 años de prisión por narcotráfico—, en la expansión de las Zonas de Empleo y Desarrollo Económico y en la instalación de una base militar estadounidense.
Tres países. Tres victorias. Tres reorientaciones geopolíticas hacia el mismo eje. Un patrón cuya precisión borra los rastros de aleatoriedad.
Qué hace la maquinaria
La tecnología que Parscale aporta a Numen no es sofisticada en el sentido de ser incomprensible, sino en el sentido de su poder y opacidad. Campaign Nucleus es una plataforma de gestión de campañas que integra datos de donantes, voluntarios, votantes y medios digitales en un sistema unificado. EyesOver es, según su propia descripción, una plataforma de análisis de datos que permite identificar segmentos de población receptivos a mensajes específicos.
La combinación de ambas herramientas permite hacer algo que los partidos políticos latinoamericanos tradicionales no podían hacer hace diez años: personalizar el mensaje político al nivel del individuo. No se habla igual a un empresario de Santa Cruz que a un minero de Potosí, a un joven universitario de La Paz que a un trabajador informal del El Alto. La microsegmentación permite enviar mensajes distintos a cada uno de esos grupos, en los formatos y las plataformas donde cada uno consume información, con el tono y los temas que los datos indican que son más efectivos para cada segmento.
Eso es lo que Parscale construyó para Trump en 2020, y lo que Cerimedo trajo a Bolivia.
La red más allá de la campaña
Lo que distingue a Numen de una consultora electoral ordinaria es que su relación con los gobiernos que ayuda a instalar no termina el día de la elección. El propio Cerimedo permanece como asesor activo del gobierno de Paz. La infraestructura de datos que Campaign Nucleus construyó para la campaña puede convertirse, con ajustes, en una herramienta de comunicación gubernamental. Los métodos que funcionaron para ganar votos pueden aplicarse para gestionar la opinión pública durante el gobierno.
Edith Gálvez, analista política, señala que esa continuidad es clave para entender el fenómeno: “Una consultora que solo vende victorias electorales tiene un modelo de negocio. Una consultora que instala asesores en el gobierno y mantiene la infraestructura de datos activa tiene otro modelo de negocio completamente distinto. En el segundo caso, el cliente del servicio puede ser el gobierno electo, pero también pueden ser los inversores que necesitan que ese gobierno tome ciertas decisiones. A estos no se les puede preguntar si pagan por los servicios de Numen, porque simplemente no responderán la pregunta. Pero el gobierno boliviano debería responder públicamente quién sigue pagando esos servicios seis meses después de terminada la campaña electoral”.
Honduras y la advertencia
En diciembre de 2025, mientras el gobierno de Paz completaba sus primeras semanas, el New York Times publicaba su artículo sobre la campaña hondureña de Asfura con el título: “Trump's Former Campaign Manager Assisted Honduran Presidential Candidate”. Entre líneas, la misma red que operó en Bolivia estaba operando simultáneamente en Honduras, con el apoyo público de Trump y bajo la misma arquitectura tecnológica de Parscale.
Cinco meses después, ese proceso hondureño produciría el mayor escándalo regional de 2026: el HondurasGate. Los 37 audios filtrados en abril de ese año revelarían que la red no solo gana elecciones y honorarios, sino que cobra su apoyo en condiciones y compromisos de política pública: legislación favorable a empresas de inteligencia artificial de Estados Unidos e Israel, expansión de territorios cedidos a capital extranjero, reorientaciones geopolíticas que no pasan por debate parlamentario.
Si ese modelo de cobro se documentó en Honduras —donde Numen también operó— la pregunta periodística que nadie en Bolivia ha respondido aún es si se aplicó también aquí.
Qué es FARA y por qué importa en este caso
La Foreign Agents Registration Act —Ley de Registro de Agentes Extranjeros— es una norma estadounidense de 1938, aprobada originalmente para contrarrestar la propaganda nazi, que obliga a cualquier persona o entidad que actúe en Estados Unidos en representación de intereses políticos extranjeros a registrarse ante el Departamento de Justicia y revelar sus actividades y financiamiento.
El registro FARA es público y consultable en línea a través del sitio web del Departamento de Justicia. Contiene información sobre los contratos, los clientes, los pagos recibidos y las actividades realizadas por cada agente registrado.
Que Numen figure en ese registro tiene varias implicancias. Primera: confirma que la consultora opera en el espacio regulado por la ley estadounidense, lo que significa que tiene obligaciones de transparencia que no tiene en los países latinoamericanos donde opera —ninguno de los cuales cuenta con una legislación equivalente. Segunda: el registro documenta formalmente la vinculación de Numen con campañas políticas en América Latina, incluyendo la campaña de Milei en Argentina 2023. Tercera: el hecho de que Brad Parscale —ciudadano estadounidense, exfuncionario de campaña de un presidente de Estados Unidos— figure como socio en esa consultora que asesora gobiernos latinoamericanos crea un vínculo legal entre las operaciones de Numen y el sistema de transparencia estadounidense.
Para Bolivia, donde no existe una ley equivalente a la FARA, esto significa que la única fuente de información pública y verificable sobre la relación entre el gobierno de Paz y la red Parscale es, paradójicamente, el sistema legal de Washington. Esa asimetría de información es en sí misma un indicador del tipo de relación de poder que estructura el vínculo entre Bolivia y sus nuevos asesores externos. El Estado boliviano sabe menos sobre estos que el Departamento de Justicia de Estados Unidos.
BOLIVIA INSTRUMENTALIZADA:
LA RED QUE CAPTURÓ UN ESTADO
PARTE 1 — Bolivia, el país que llegó quebrado a las urnas | Cómo el colapso de una década abrió la puerta a lo que vino después
PARTE 2 — Fernando Cerimedo, el hombre de MAGA que asesora a Paz | El consultor sin cargo que el vicepresidente llamó “el asesor personal” del presidente
► PARTE 3 — Numen y Parscale: la máquina de ganar elecciones opera en Bolivia | Tres victorias en dos años. Argentina, Bolivia, Honduras. La misma consultora
PARTE 4 — El litio de Bolivia: garantías, condiciones y disputas no elegidas | El recurso más valioso del mundo y el país menos preparado para negociarlo
PARTE 5 — Starlink en Bolivia: ¿Conectividad o soberanía comprometida? | El primer eslabón de un ecosistema tecnológico instalado en 77 días
PARTE 6 — HondurasGate: Lo que Bolivia tiene que escuchar | Los 37 audios que documentan cómo la red cobra su apoyo en compromisos de Estado
PARTE 7 — Bolivia, Argentina y Honduras: la misma consultora, el mismo programa económico | El mismo manual, aplicado con dos años de diferencia y los mismos socios
PARTE 8 — Bolivia en la próxima década: Escenarios posibles | Cinco futuros posibles y las variables que ningún gobierno puede ignorar
Siguiente: El litio que Bolivia no sabe cómo negociar
Bolivia tiene el mayor depósito de litio del mundo. No tiene reservas certificadas. No tiene tecnología de extracción propia. No conoce los términos del memorando que firmó con Estados Unidos en abril. Y tiene cuatro décadas de intentos fallidos documentados. La parte más densa de esta investigación reconstruye todo eso y formula, por primera vez, una propuesta técnica concreta.





