Somos parte del mismo círculo
Existe una mentira tan antigua que casi se volvió verdad: que hombres y mujeres somos tribus distintas, enfrentadas por naturaleza.
Hermanos y hermanas, escuchen esto:
No existen dos tribus separadas, una de hombres, otra de mujeres. Existe una sola: la tribu de la Pachamama. Y en esa tribu, la fuerza de uno es la fuerza de todos.
Las redes y el ruido del mundo moderno quieren convencernos de que somos opuestos, de que competimos, de que debemos elegir un bando. Pero eso no es sabiduría ancestral, es distracción.
Cuando una mujer se levanta fuerte, todo el círculo se levanta con ella. Cuando un hombre honra esa fuerza en lugar de temerle, él también se vuelve más fuerte. No hay sanación de un lado sin el otro. El fuego del centro del tipi no pertenece a nadie: calienta a todos por igual.
La tribu arco iris no se construye con colores separados, sino con todos los colores brillando juntos.
Por eso les digo: dejen de mirar al otro como rival. Mírenlo como parte del mismo círculo. Ahí es donde comienza la verdadera prosperidad del pueblo.
Cuando la mujer se levanta fuerte, el hombre se levanta fuerte con ella, y juntos, como una sola tribu de muchos colores, la Madre Tierra vuelve a florecer.





