No existe sacrificio para el triunfador

Sacrificio significa tolerar lo que no deseamos. Triunfar es tener la entereza para alcanzar nuestros sueños.

Tradicionalmente se ha planteado el sacrificio como camino a la realización. Sin embargo:

¿El alpinista conquistar la cima es sacrificio u obstáculo que forma parte del premio?

¿Para una madre tener un hijo es sacrificio o la dicha de dar vida?

¿Los héroes se sacrificaron por nosotros o simplemente no soportaban la esclavitud?

Concluimos que verdadero sacrificio es tolerar lo indeseado: el alpinista que no conquista la cima, la madre que pierde un hijo, el padre que ve a su hijo en las drogas, el héroe que sigue esclavizado.

No existe sacrificio para el triunfador, porque triunfar es tener la entereza para alcanzar nuestros sueños mediante esfuerzo sostenido. Quien se sacrifica haciendo lo que no desea, destruyendo lo que ama o siendo lo que no es, no es auténtico triunfador: es un extraviado que logrará lo que no deseaba y vivirá amargado.

Un concertista, tras una excelsa interpretación, respondió a quien daría media vida por tocar así: "Yo ya la he dado". Había entregado media vida con alegría por su vocación.

Vocación significa "llamado a". Todos tenemos un llamado diferente que es el único camino a la realización. Quien ignora su llamado, aunque tenga éxito material, comete un error existencial.

Busque su LLAMADO y conquístelo con esfuerzo alegre, porque la cima que alcanzará será la que esperaba.


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