Pensar en lo mejor

¿Cuántas horas al día le dedicas a imaginar lo que podría salir mal… y cuántas a visualizar lo que podría salir increíblemente bien?

La mente no distingue entre lo que es real y lo que repetimos con intensidad. Y sin darnos cuenta, muchos de nosotros nos volvemos expertos en el arte del catastrofismo.

Construimos escenarios detallados de fracaso, de rechazo, de pérdida. Les damos nombre, forma, color. Los ensayamos una y otra vez. Y después nos preguntamos por qué nos sentimos agotados antes de que el día comience.

La sabiduría antigua lo entendía de otra manera. Quien ha vivido mucho sabe que el sufrimiento más profundo no siempre viene de lo que ocurre, sino de lo que la mente anticipa que podría ocurrir. Y si tienes esa capacidad, esa poderosa facultad de imaginar con tanta fuerza algo que aún no existe, entonces ya tienes todo lo que necesitas para transformar tu realidad.

La Ley del Mentalismo, uno de los principios herméticos más antiguos, nos recuerda que todo comienza en la mente. Que el universo mismo es mental, y que cada pensamiento que alimentas es una semilla que tarde o temprano florece en tu experiencia de vida. No es magia. Es vibración. Es coherencia entre lo que piensas y lo que atraes.

Sobrepensar lo peor no te protege. Solo te roba el presente y te instala en un futuro que quizás nunca llegue. Pero elegir conscientemente dirigir esa misma energía mental hacia lo mejor que puede suceder… eso sí cambia algo. Cambia tu cuerpo, tu actitud, tus decisiones, las personas que atraes y los momentos que creas.

No se trata de negar la realidad. Se trata de elegir desde qué lugar la habitas.


Más del autor
Tema del día
Tema del día