Las rosas de mi jardín
No se cansa de esperar con que algún día se realizará.
Todos escapamos pensando conquistar el mundo.
Y caemos para no volver.
Pobre de ellas que sufren por nosotros pensando que sufrimos humillaciones y maltrato.
Pobre de ellas que piensan en nuestra hora de comida y hora de descanso.
Pobre de ellas que no reciben ni un solo mensaje, ni una llamada
Aun así no se cansan de esperar.
Son mujeres de todo el mundo, blancas, morenas, chatas, flacas y altas.
Que esperan el retorno de sus hijos.
Puede pasar un día, tres meses, años hasta siglos.
Ellas seguirán esperando para volverlos a ver.


