Si tu hijo te deja de hablar, no es tu pérdida, es su lección

Cuando un hijo se aleja sin motivo, sin respeto y sin gratitud, no es porque fuiste mal padre o mala madre, es porque aún no ha madurado lo suficiente para entender tu amor.

Los hijos creen que los padres estarán para siempre, pero un día descubren que el tiempo no perdona y que los abrazos que rechazaron…ya no vuelven.

Hay hijos que necesitan tropezar con la vida para valorar lo que un día ignoraron.

Deja de buscar a quien no quiere encontrarte.

Deja de insistir donde ya no hay escucha.

Deja de cargar culpas que no te pertenecen.

A veces, el silencio es el único idioma que hace pensar.

A veces, la distancia es el único camino que hace reflexionar.

A veces, perderte es la única forma en que entenderá cuánto valías.

Un día ese hijo recordará quién estuvo con él en sus peores momentos.

Recordará quién se desveló, quién se sacrificó, quién lo levantó.

Y ese día, quizá con lágrimas, dirá: “Lo que dejé ir…era lo que más me amaba”.

Mientras llega ese día, cuida tu paz.

No sufras por quien hoy no quiere estar.

El amor que diste nunca fue en vano.

La vida se encargará de abrir sus ojos.


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